Las grietas del 'método Ajax' sumen al fútbol holandés en una crisis histórica

03.09.2016 – 05:00 H. Del cielo al infierno hay solo un paso. Eso lo saben bien en Holanda, donde en poco más de dos años han pasado de sellar el último ...

03.09.201605:00 H.

Del cielo al infierno hay solo un paso. Eso lo saben bien en Holanda, donde en poco más de dos años han pasado de sellar el último Mundial con un brillantísimo tercer puesto goleando a la propia Brasil en su casa a ser presa de una crisis galopante (este pasado jueves cayó en casa 1-2 ante Grecia) tanto a nivel institucional como deportiva que ha logrado poner en seria duda por vez primera en siete décadas una metodología de trabajo que, patentada precisamente en las catacumbas de su club más laureado y prestigioso, llegó a alterar los cimientos del balompié planetario en el tercio final del siglo pasado y se convirtió incluso en fuente de inspiración de la mayor parte de los clubes neerlandeses y otros tantos allende las fronteras del pequeño país del norte de Europa.

La pequeña revolución llevada a cabo durante la última semana en el seno de la escuadra nacional con los despidos de Bert van Oostveen (director general), Hans Jorritsma (mánager) y la llegada del exportero internacional Hans van Breukelen como máximo responsable en materia deportiva suponen un golpe de timón que pretende enderezar el rumbo de un fútbol cuyas constantes vitales han pendido siempre en buena medida de la salud de sus dos grandes emblemas: la selección y el Ajax. En ambos casos, el panorama actual no puede ser más desalentador.

El Rostov eliminó al Ajax en la previa de la Champions (Maxim Romanov/EFE)El Rostov eliminó al Ajax en la previa de la Champions (Maxim Romanov/EFE)

Mientras que la ‘Oranje’ entró en barrena a finales del pasado año luego de quedarse fuera de la fase final de la Euro 2016 al acabar cuarta en su grupo de clasificación, por detrás de Islandia, República Checa y Turquía, la mítica entidad amsterdanesa escenificó días atrás un nuevo ridículo a nivel continental cayendo con estrépito en la ronda previa de la Champions ante el modesto Rostov ruso. Dicha debacle, que viene a sumarse a la del ejercicio anterior, cuando el Rapid de Viena les abocó a disputar la Europa League (con el consiguiente perjuicio económico para sus arcas), privará además al balompié patrio de contar el año próximo con un equipo fijo en la fase de grupos de la Champions League. En otras palabras, que el campeón de la Eredivisie deberá jugarse las habichuelas en las molestas eliminatorias previas.

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Dolorosa derrota en casa de Holanda, que llegaba a la última jornada con escasas opciones de meterse en la repesca. La República Checa, que no se jugaba nada, llegó a ir ganando 0-3

La pésima gestión económica llevada a cabo en la última década, invirtiendo decenas de millones de euros en fichajes que, salvo Luis Suárez, apenas han aportado gran cosa, y el rotundo fracaso en la reestructuración de la metodología de trabajo que el difunto Johan Cruyff y sus acólitos comenzaron a implantar hace cinco años en el cuatro veces campeón europeo a través de la llamada ‘revolución de terciopelo’ han producido un diabólico efecto rebote en un balompié que, salvo las honrosas excepciones de PSV y Feyenoord, se ha instalado en una alarmante mediocridad. El talento local escasea tanto como el dinero, y los jóvenes prodigios extranjeros que, como Romario, Ronaldo, IbrahimovicTomasson, Kanu, Larsson, Litmanen o Finidi, recalaban antaño en el campeonato tulipán por considerarlo el trampolín idóneo para darse a conocer en todo el planeta prefieren ahora otras ligas más competitivas para plantar sus primeras semillas en los grandes escenarios del Viejo Continente.  

Esa pobreza conceptual en la que se haya sumido el fútbol holandés actual, cada día más alejado de aquel ‘Totaal Voetbal’ (Fútbol Total) que enamoró a generaciones de catadores de balompié por todos los rincones del planeta, unida a las dificultades económicas que padecen la mayor parte de los clubes locales, obliga a las pocas perlas que aparecen en el ámbito doméstico a emigrar a las primeras de cambio en busca de proyectos deportivos atractivos y unas condiciones salariales notablemente más elevadas. Ilustrativo es el ejemplo de Vincent Janssen. El nuevo propietario de la 9 en la selección ha pasado en sólo dos años de despuntar en segunda división con el Almere City y proclamarse pichichi en la máxima categoría con el AZ Alkmaar (marcó 27 tantos) la pasada campaña a marcharse al Tottenham a cambio de 22 millones de euros. Los aficionados del AFAS Stadion apenas han gozado nueve meses de la estrella más emergente en el ámbito local que, eso sí, ha garantizado con su traspaso el futuro a medio plazo del histórico conjunto de la ciudad del queso.

Danny Blind, seleccionador holandés (Christian Bruna/EFE)Danny Blind, seleccionador holandés (Christian Bruna/EFE)

El caos que gobierna la selección desde que Louis van Gaal abandonara en el verano de 2014 la nave tras el exitazo (inesperado por otra parte) en tierras sudamericanas es un fiel reflejo de esa crisis de identidad y de valores que padece su fútbol. El ‘milagro’ de Brasil, como muchos especialistas calificaron la actuación de la ‘Oranje’ en el último Mundial a tenor del contracultural y criticadísimo 5-3-2 con el que el extécnico del Barça sorprendió a todos en su impactante debut frente a España, resultó ser en el fondo un oasis en medio del desierto propiciado por la genial batuta del veterano preparador amsterdanés y su habilidad para exprimir por encima de sus posibilidades a los Sneijder, Robben, Van Persie, De Jong, Kuyt, Vlaar, De Vrij, Wijnaldum o Blind, que en su mayoría venían de firmar una temporada para olvidar con sus respectivos clubes.

Empero, esa euforia posmundialista no tardó mucho en evaporarse. El cambio de guardia en el banquillo neerlandés, con el retorno de Guus Hiddink, marcó el punto de partida de una regresión deportiva e institucional que ha ido ‘in crescendo’ con el paso de los meses. El descontrol y la ausencia de rumbo que reina en la otrora ‘Naranja Mecánica’ se han llevado por delante a un primer entrenador (Danny Blind reemplazó a Hiddink), han propiciado cinco fugas de ayudantes de campo (Kluivert, Van Nistelrooy, Frans Hoek, Arno van Zwan y Patrick Lodewijks), la renuncia de Dick Advocaat como asesor técnico para fichar por el Fenerbahçe y la descontratación de un día para el otro de Ruud Gullit como primer asistente para suplir la marcha de Marco van Basten a la FIFA.

Blind se ha quedado solo ante el peligro en la víspera del arranque de la fase de clasificación para Rusia 2018 (su debut será el próximo día 6 en Solna ante Suecia) y, lo que es peor, al mando de una escuadra en la que los pocos veteranos que han sobrevivido al fiasco de no meterse en una Eurocopa con 24 equipos no tienen relevos de garantías para ayudar a tirar del carro y asegurar una transición dulce que permita a Holanda volver por sus fueros.

La contratación por parte de la KNVB de Gijs de Jong y Van Breukelen, dos hombres del sur del país y ligados al ideario futbolístico del PSV, persigue justamente un acercamiento al método del club tulipán más exitoso a nivel nacional e internacional en lo que va de la actual centuria para tratar de remolcar el viejo y devaluado acorazado naranja. Mal que le pese a su presidente, Michael van Praag, a la sazón máximo dirigente del último gran Ajax, el que conquistó la ‘Orejona’ en 1995 y fue finalista un año después con Van Gaal. Eran otros tiempos.

Fuente: ElConfidencial – Deportes