Las redes que curan la emergencia de salud en Venezuela

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Felipe, de 21 años, necesita rápido una ampolla de inmunoglobulina 5% para seguir el tratamiento que recibe desde hace más de una década. La familia ha rastreado desde Caracas todas las farmacias, más de cinco clínicas y hospitales. Envió mensajes por radio, localizó el fármaco en el círculo militar pero fue inalcanzable. Los parientes y los amigos de otras ciudades no logran dar con el medicamento por menos de 200.000 bolívares (alrededor de unos 500 euros) por ampolla. Cuando están a punto de pagar la elevada suma, se dan cuenta de que quedan cartas en la mesa.

La prima que vive en Madrid sale corriendo del trabajo, saluda a una farmacéutica -que será pronto su aliada- y con su desparpajo caribeño le da a entender que es realmente importante conseguir esa caja sin receta. Realmente importante. En la bolsa va la caja, con un guiño de vuelta y una mirada cómplice bajo la advertencia: “se trata de una excepción”. Ahora que Jhoarís, la prima de Madrid, ha cumplido la primera parte de la misión, comienza la búsqueda de los correos humanos. Con suerte, moviendo contactos habrá quien viaje o tenga un conocido que lo haga. Si no, habrá que inventar alguna solución.

Un par de llamadas y anuncios en Facebook después, se obra el milagro y aparece una candidata de confianza que viaja por trabajo a Venezuela y le pone la guinda al trámite. ‘Me hizo el favor de llevárselo a mi familia’, le comenta Jhoaris a El Confidencial. ‘No estaré suficientemente agradecida’. Los timelines de las redes sociales de esta chica, como los de tantos otros venezolanos, son un hervidero de conexiones. 

Un hombre espera a ser atendido en una farmacia venezolana con el recorte de su medicina. (Reuters)Un hombre espera a ser atendido en una farmacia venezolana con el recorte de su medicina. (Reuters)

Cadenas como esta son, desde hace años, el día a día de un país en el que el boticario suele responder “no”. La Federación de Farmacias de Venezuela (Ferfaven) explicaba esta semana que el desabastecimiento de los 150 medicamentos considerados básicos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) solía ser del 60% desde 2013 pero la escasez recién estrenado el 2016 y en plena emergencia económica es ya del 80%. La misma escasez ha hecho que las maletas de los viajeros lleven años cargadas de ‘papel toilette’ y otros productos higiénicos, harina para hacer arepas y hasta pollo. 

“Crisis humanitaria de salud”

Pero en las bolsas de viaje también hay vendas, suero fisiológico, omeprazol e ibuprofeno, entre otros. Lo cuenta Laura, que suele llevar algunas cajas de medicinas a su familia en Maracaibo cuando viaja desde Colombia a visitarlos. Estando en Venezuela el modus operandi es otro. “Es común que si necesitas algún medicamento la gente se dé los teléfonos y como tienen que ir de farmacia en farmacia terminen avisándose”, cuenta a este periódico. La escasez de medicamentos y utensilios médicos, así como el deficiente estado de los hospitales, se trató en Asamblea Nacional el pasado martes. La bancada nacionalista, que ahora es mayoría, declaró una “crisis humanitaria de salud”.

Los diputados oficialistas achacaron la falta de medicinas a la supuesta guerra económica de las clases altas contra la revolución bolivariana y acusaron a la oposición de hacer de esta situación un “show mediático”, puesto que durante la sesión parlamentaria participaron dos víctimas de escasez de medicamentos. Uno de ellos contó cómo su hijo de tres años murió de un cáncer de pulmón al no conseguir cardioxane. La crisis humanitaria venezolana se instala además en plena sequía, lo que favorece que haya acumulaciones de agua estancada y se propague el mosquito transmisor del dengue, el Chikunguña y el virus del Zika, que ahora asola América Latina y haría necesarias más píldoras anticonceptivas, uno de los productos más demandados. 

Redes solidarias (y con ánimo de lucro)

El problema es que no siempre se alinean los planetas de la misma manera que a la familia de Felipe. Esta cadena está hecha de solidaridad, en el mejor de los casos, de principio a fin. Pero en la práctica hay elementos que pueden complicarlo todo: las incautacionesel dinero. “Hay muy poca gente que te lleve las cosas gratis, lo normal es que cobren y además en euros y dólares, no en bolívares”, añade Jhoarís. Y no faltan en las redes sociales ejemplos de empresas, como la cadena Locatel, que manda medicinas a Venezuela por 25 dólares más el precio del fármaco. Hay incluso una aplicación móvil, Akiztá que, asociada a nueve cadenas de farmacias, rastrea el producto demandado y lo envía al paciente. 

Otras simplemente actúan como intermediarias entre donantes (tanto de Venezuela como del exterior) y pacientes necesitados, como Servicio Público Venezuela, Donando Tratamiento, @SeBuscaSeDona en Twitter o Donamed_ve en Instagram.

En las redes hay también historias con final feliz. La fundación Abraza La Vida administra donaciones y comparte en Instagram y Facebook los casos de éxito; como una reciente visita al área hemato-oncológica del Hospital Carabobo para llevar un cargamento de medicamentos y otros utensilios para los niños de esa unidad. La cura de esta emergencia, por el momento, seguirá en las redes.

Fuente: ElConfidencial.com