Latinos que nunca pondrían a Cruz o Rubio en la Casa Blanca

15.03.2016 – 05:00 H. Los candidatos republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, los primeros latinos que podrían aspirar a la presidencia de EEUU, no ...

15.03.201605:00 H.

Los candidatos republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, los primeros latinos que podrían aspirar a la presidencia de EEUU, no materializan su potencial ante el colectivo de votantes que más decisivos pueden ser en 2016. Cuanto más afirman los analistas que las próximas elecciones generales no se van a poder ganar sin el voto latino (especialmente en estados clave como Florida, Colorado o Nevada), más parece alejarse el Partido Republicano de esta parte del electorado. Y eso, siendo el único que por primera vez tiene no a uno sino dos candidatos latinos en sus primarias.

“Si Rubio o Cruz fueran candidatos a la presidencia, creo que les votaría, porque me parece muy importante que haya un presidente latino”, reflexiona Esau Tenorio, de origen salvadoreño y agente inmobiliario en Los Ángeles. Una postura que podría calificarse de minoritaria, o incluso directamente a contracorriente, en medio del actual clima político en pleno ecuador de la campaña de primarias en EEUU. A medida que Donald Trump se afianza con una retórica desafiante y abiertamente hostil a los inmigrantes, el Partido Republicano parece abocado a mantener su estatus de formación ‘antiinmigración’, una etiqueta que no siempre ha llevado, que lo ha herido de muerte en estados como California y que tampoco ayudará en unas elecciones en las que el voto latino va a ser determinante.

En esta coyuntura, que los dos candidatos que siguen de cerca a Trump y que más posibilidades tendrían, llegado el caso, de disputarle la candidatura en la convención, sean de origen cubano y hablen (uno mejor que el otro) español, podría haber sido la tabla de salvación para un partido muy necesitado de cambiar su imagen en la comunidad latina. Sin embargo, Rubio y Cruz han jugado poco esa baza, inmersos como están en una batalla encarnizada con Trump, el candidato con posturas más extremas en materia de inmigración que ha visto el país en tiempos recientes.

“Claro que me gustaría votar a un latino, y me gustaría votar a una mujer, me gustaría votar a alguien joven”, argumenta Dora Herrera, propietaria de un restaurante mexicano en el este de Los Ángeles y votante demócrata. “Pero eso no es lo más importante. Lo más importante es lo que hagan. El mero hecho de ser latino no es lo principal”. Para esta pequeña empresaria, ver a Rubio o a Cruz en la Casa Blanca sería horrible. No solo porque los candidatos se sitúan en el extremo opuesto en la mayoría de asuntos que le importan (separación de Estado y religión, salario mínimo, derechos de la mujer) sino también por su postura ante la inmigración. “Me gustaría ver apoyo a mi gente, a mis paisanos. Siendo como son hijos de inmigrantes, pensarías que tendrían un poco de compasión, pero no percibo nada de eso, es puro ‘yo ya tengo lo mío, tú quédate fuera”.

Los latinos son abrumadoramente demócratas, aunque hay diferencias según los subgrupos”, explica a El Confidencial Mindy Romero, experta en movilización y voto latino de la Universidad UC Davis de California. “No hay duda de que cuando lleguen las elecciones en noviembre, el voto latino irá al candidato demócrata. La cuestión más bien es, ¿qué proporción de voto latino pueden conseguir atraer los republicanos?“. Mitt Romney consiguió en 2012 un escuálido 27%, tras el 40% de Bush en las elecciones de 2004, el porcentaje más alto de ningún candidato republicano. “Las encuestas indican que Rubio y Cruz son vistos negativamente por la mayoría de los votantes latinos (aunque no tan negativamente como Trump). Esto es en gran parte, simplemente, porque son republicanos”, argumenta Mindy.

Moisés Rivera, un músico de 60 años, espera el comienzo de un concierto en Los Ángeles. (Reuters)Moisés Rivera, un músico de 60 años, espera el comienzo de un concierto en Los Ángeles. (Reuters)

El grupo demográfico que crece más rápido

El voto latino supone actualmente en EEUU alrededor del 10% del electorado (a pesar de ser un 31% de la población, solo un 51% de ellos está registrado para votar). Pero es determinante en tres estados (Nevada, Colorado y Florida) que pueden decidir el resultado final. Conscientes de ello, varias organizaciones de base se han unido y creado un ‘superpac’ (fondo de apoyo financiero a través de grandes sumas de donaciones) de 10 millones de dólares (cinco de ellos donados por George Soros). Es el ‘superpac’ más grande que se ha organizado nunca que no apoya a un candidato concreto. Su objetivo es movilizar el voto latino en general. 

“Sabemos que cada 30 segundos, un latino se hace mayor de edad en EEUU”, afirmaba en la presentación del proyecto Cristóbal Alex, presidente de Latino Victory Project (fundado por la actriz Eva Longoria). “Estamos trabajando para involucrar a esta generación, el grupo demográfico que más rápido crece en el país“. Se trata de una alianza apartidista, pero en la rueda de prensa de presentación quedaba claro quién era el enemigo común. “Con el ascenso de Donald Trump, estas elecciones se han convertido en un referéndum sobre la reforma migratoria y la identidad de nuestra nación”, afirmaba Frank Sharry, de America’s Voice. “Para nosotros, es personal”, resumía en el mismo acto Astrid Silva, de PLAN Action Nevada. Estas organizaciones de base consideran que Trump, con sus ataques, puede haberse convertido en el mayor movilizador de voto latino de la historia.

Rubio y Cruz son de ascendencia latina, pero corazón blanco, no nos entienden. El candidato no tiene que hablar español, sino hablar de los temas que nos interesan’Aunque uno esté aquí legal, siempre conoces a alguien que no lo está, un familiar, un amigo, un vecino”, cuenta a El Confidencial M. C., trabajadora del hogar de origen salvadoreño. Ella no vota. “Pero en casa, los que votan, sé que siempre han votado demócrata”. Para ella, como para muchos votantes latinos, se trata de un ejercicio de responsabilidad, de votar por los que no pueden hacerlo, y votar al Partido Republicano, por mucho que su candidato sea latino, es poco menos que una traición a la comunidad, vilipendiada por Trump y a la que Rubio o Cruz no han defendido lo suficiente.

“Reconocemos que [Cruz y Rubio] son latinos, pero estamos decepcionados porque no tengan capacidad de demostrar el entendimiento y el corazón de nuestra comunidad. Son dos personas de ascendencia latina, pero corazón blanco, que no nos entienden. El candidato no tiene que hablar español, sino hablar de los temas que nos interesan”, explica Ben Monterroso, director ejecutivo de la organización Mi Familia Vota, que se ocupa de movilizar al electorado latino en seis estados. “No somos tontos. Esperaríamos más de ellos de lo que estamos viendo”.

“Más deportaciones con Obama que con Bush”

Esau Tenorio, que se define como independiente y ha apoyado a Obama en el pasado, cree que hay mucho de mito y poco de realidad en la tradicional identificación del Partido Demócrata como un partido ‘proinmigrantes’. “Que yo sepa, el único presidente que ha firmado una amnistía ha sido Ronald Reagan, un conservador. Ha habido más deportaciones bajo el mandato de Obama que bajo el de Bush. Los demócratas se quieren presentar como los salvadores de los inmigrantes, pero a la hora de la verdad, está mucho menos claro”. Tenorio además rechaza esa idea de que la inmigración sea el principal asunto en la mente del votante latino, aunque reconoce que su postura no es la habitual entre los latinos que conoce: “Somos el 31% de una nación de 350 millones de habitantes. Eso son casi 100 millones de personas. ¿Por qué nos va a importar solo lo que les ocurre a 11 millones que están aquí ilegalmente? Hay muchísimas otras cosas que nos deberían preocupar. Educación, oportunidades. Tener un presidente latino. Tener más latinos en puestos de poder: eso sí que supondría un cambio”.

“El candidato latino demócrata va a llegar. En el partido se está trabajando mucho por crear líderes, y llegarán pronto los gobernadores, otros cargos. Llegará el candidato latino al que dar nuestro voto y al que nos sentiremos orgullosos de votar”, asegura Herrera.

Romero señala el hecho de que ambos candidatos sean de origen cubano como algo que no se debe pasar por alto. “La identidad dentro de cada subgrupo de latinos es muy fuerte. Los cubanos tienden a ser más conservadores, mientras que para los mexicanos [la gran mayoría de los latinos en EEUU] la inmigración es un asunto mucho más prioritario. La experiencia de venir a EEUU no es la misma para unos y otros [mientras los mexicanos, aproximadamente dos tercios de los latinos de EEUU, tardan años y gastan miles de dólares en naturalizarse, si es que lo consiguen, los cubanos obtienen la residencia nada más llegar, de forma automática]”. Aún así, esta experta cree que el hecho de ser latinos otorga a ambos el beneficio de la duda: “Los votantes les escucharán, se interesarán por ellos; no serán descartados de entrada. Pero será muy difícil que se lleven votos demócratas”.

El candidato Ted Cruz, reflejado en un cristal durante un mitin electoral en Maryland, el 4 de marzo de 2016. (Reuters)El candidato Ted Cruz, reflejado en un cristal durante un mitin electoral en Maryland, el 4 de marzo de 2016. (Reuters)

“El problema que tienen Rubio o Cruz de cara al voto latino es que para ganar las primarias necesitan otro voto, el de los militantes blancos y de mediana edad, que son la mayoría en el partido. Si consiguen ser candidatos, su discurso cambiará. Se dirigirán mucho más específicamente al votante latino, habrá más anuncios en español. Pero el daño ya está hecho. Siempre pasa lo mismo con las primarias del Partido Republicano, es en gran parte el motivo de su falta de sintonía con los votantes latinos: el voto que necesitan para ser candidatos es distinto del voto que necesitan para ser elegidos presidentes“, explica Romero. Lo que explicaría por qué Rubio, uno de los pocos republicanos que apoyaron una reforma migratoria de los demócratas en 2013, se esfuerce por distanciarse ahora de aquella postura.

Los latinos republicanos apuestan por Trump

Precisamente por eso, ni siquiera entre los latinos republicanos parecen ser Rubio o Cruz el candidato preferido, tal y como quedó patente en los resultados de las primarias de Nevada, donde Trump consiguió situarse por delante de Rubio o Cruz también entre los latinos republicanos. Casi nadie duda de que Rubio ganará las primarias en su estado, Florida, donde hay un importante bloque de votantes latinos de origen cubano que tradicionalmente han votado republicano. También ha ganado en Puerto Rico (los puertorriqueños constituyen el tercer subgrupo latino más numeroso). Sin embargo, el triunfo de Cruz en Texas, estado que representa en el senado, no fue acompañado de un abrumador apoyo entre los latinos republicanos (el 35% votó por Cruz, pero el 26% votó por Trump y el 27%, por Rubio).

“Creo que la irrupción de Trump ha sido buena, porque ha forzado a Rubio y Cruz a exponerse como lo que son. No hay nada de sustancia. No hay más que ver los debates, no hablan de los temas importantes del país, pasan el rato acusándose de mentir los unos a los otros”, argumenta Herrera.

Demasiado conservadores para los latinos demócratas, demasiado del aparato (en el caso de Rubio) o no lo suficientemente ‘latino’ (en el caso de Cruz, cuyo español ha criticado Rubio) para los latinos republicanos, ambos candidatos se enfrentan a tres meses más de primarias a la zaga de Trump. Si hubiese grandes sorpresas, si Trump de pronto empezara a desinflarse, si alguno de ellos acabara siendo candidato del Partido Republicano, si su campaña se modificara y centrara más en el electorado latino, si la retórica antiinmigración diera paso a planteamientos más moderados y amables, si un porcentaje suficientemente alto de latinos votara por uno de ellos en Nevada, o Florida, o Colorado… 2016 podría ser el año en que un latino ocupara la Casa Blanca por primera vez. Demasiados síes.

Fuente: ElConfidencial.com