Los benditos reflejos de Keylor quitan atención a la sequía de Cristiano

Antes de jugar el Mundial de Brasil, Keylor Navas era poco más que el portero de nacionalidad exótica del Levante. Allí, en Valencia, estaban realmente ...

Antes de jugar el Mundial de Brasil, Keylor Navas era poco más que el portero de nacionalidad exótica del Levante. Allí, en Valencia, estaban realmente contentos con él y sabían que no se habían equivocado apostando por un guardameta desconocido que había destacado medianamente en el Albacete. Después del Mundial de Brasil, la vida de Navas nunca volvió a ser la misma, ni lo volverá a ser jamás. La trascendencia que tuvo su papel defendiendo la zamarra tica hizo que el Real Madrid lo fichara para poner más nervioso de lo que ya estaba a Iker Casillas. Se vio envuelto Keylor involuntariamente en uno de los mayores estropicios de la historia del Madrid, del que ha salido hundido psicológicamente, pero álgido deportivamente.

Hay que apreciar lo que está siendo capaz de hacer este chaval después de que estuviera a unos minutos de marcharse al Manchester United tras firmar su contrato sobre una camilla de Valdebebas. Él es tranquilo, jamás dice una palabra más alta que la otra y ni siquiera ha alzado la voz ante lo que se le vino encima desde la dirección deportiva presidencial del Madrid. Vio, oyó y calló, entrenando duramente y jugando como sabe jugar: es decir, de maravilla. Y hasta ahora, Keylor está haciendo buenísimo el estropicio estratosférico del no fichaje de David de Gea… y de paso poniendo de su lado al respetable blanco, acostumbrado a criticar a su portero…

No es ni va a ser en su vida un jugador mediático, no al menos por voluntad propia. Él prefiere la tranquilidad, la familia, la religión y el fútbol más puro. Por narices es uno de los jugadores más conocidos del mundo, por méritos propios y también ajenos. Pero en el Madrid al menos se han asegurado a un portero que da puntos. Y si sigue jugando con fuego Rafa Benítez como hizo en el derbi, tiene pinta de que va a dar muchos puntos. Contra el Atlético dio dos, para empezar, y si el de Vietto fue solo el segundo gol que encajan los blancos esta temporada, es en buena parte responsabilidad del costarricense.

El que paró a Griezmann es el segundo penalti que detiene de dos que le han tirado. (EFE)El que paró a Griezmann es el segundo penalti que detiene de dos que le han tirado. (EFE)

En el Madrid ya no hay debate de la portería, y eso es un logro para el propio Madrid, para el fútbol y para la vida en general (y eso que se ‘enfrenta’ a un canterano blanco como Casilla). Es un debate que nos ha quitado a todos años de vida. Pero no hay debate únicamente porque ya no esté Casillas, sino porque Keylor está actuando a un nivel incluso por encima de las expectativas.

En el primer test verdaderamente serio que ha tenido, Keylor ha sacado lo mejor (y, en parte, lo peor) que tiene. Primero dudó con el pie, lo suyo son las manos a pesar de jugar al balompié. Después paró un penalti, evitó el empate (solo le marcaron de rebote) y después rescató dos puntos con una parada para foto legendaria a Jackson Martínez. Simeone dijo en rueda de prensa que el Atlético perdió dos puntos y si fue así fue por esas dos estiradas milagrosas que arruinaron la alegría rojiblanca que ya se mascaba en el Calderón. “El lanzamiento de los penaltis siempre se estudia, se entrena y Dios me respalda y me ayuda a tomar la decisión acertada y parar el penalti”, dijo Keylor, que siempre tiene la religión en su cabeza.

Cinco goles… en un partido

El estado de forma de Keylor Navas contrasta sobremanera con el de Cristiano Ronaldo. Protagonista el otro día de un acto homenaje por una cifra de goles a la que aún no ha llegado oficialmente, Cristiano está muy lejos de su mejor nivel. Pero lejísimos. Precisamente son los inicios de temporada los que a él le llevan al Pichichi y, si se tercia, al Balón de Oro. Pero por ahora Cristiano suma 10 goles marcados únicamente en tres partidos. Esos datos, extrapolados a la Liga, dan un dato preocupante: ha marcado cinco goles, sí, pero solo en un partido de siete.

Y lo peor es que Cristiano es consciente de ello y se ofusca. Y cuando el ‘7’ se ofusca se nota muchísimo y para mal. ¿Cómo se nota? Fácil: cada vez que se acerca al área trata de buscar un hueco para disparar sea como sea y sea de donde sea. Intenta romper por las bravas su mala racha, porque nadie se ha atrevido a decirle jamás que esa no es la solución. Ese es el problema de Cristiano y del Madrid, que nadie le dice las cosas. Solo Florentino le dijo que ya no se iba “de nadie” y es verdad que cada vez trata menos de regatear, porque le cuesta, sufre para irse de cualquiera. Algún arranque potente puede tener y le puede ganar a Giménez en velocidad, pero después se equivoca.

El partido en el Calderón por parte del Madrid tenía un protagonista indiscutible: Benzema (bueno, en realidad el mejor del Madrid, por encima incluso de Keylor, fue Modric, pero eso es habitual). El francés estaba siendo el mejor del Madrid, pero para cumplir la tradición fue él el sustituido. Es más fácil sentar a Benzema que a Cristiano, aunque se lo merezca más el otro…

Fuente: ElConfidencial – Deportes