Los cristales mentales, la explicación psicológica de nuestro respeto a Italia

25.06.2016 – 05:00 H. Este miércoles El Confidencial habló con el periodista italiano Filippo Ricci, de ‘La Gazzetta dello Sport’ y recordó un detalle muy ...
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25.06.201605:00 H.

Este miércoles El Confidencial habló con el periodista italiano Filippo Ricci, de ‘La Gazzetta dello Sport’ y recordó un detalle muy significativo que normalmente pasamos por alto: “Italia no le gana a España desde 1994, pero si queréis seguir teniéndonos miedo…”. Es muy cierto. Son 22 años desde la última vez en la que Italia dejó un mal recuerdo a la Selección, y sin embargo aún hoy al saber que el equipo nacional se enfrenta a Italia se siente mucho respeto por ese encuentro, un respeto que a veces se torna en miedo. ¿Es justificado ese respeto? Probablemente no, más sabiendo que esta ‘Nazionale’ es mucho más débil que otras selecciones italianas anteriores. Entonces, ¿por qué se siente?

Para encontrar una explicación sensata a este tipo de sentimiento El Confidencial se ha puesto en contacto con el doctor Heriberto Rodríguez, profesor de psicología en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y especialista precisamente en este tipo de sensaciones mentales. Según Rodríguez, esta idea de exagerado respeto por Italia viene explicada bajo “una nueva teoría psicológica, los moldes de la mente, que está dando argumentos al éxito en ajedrez o en golf, a la eficacia negociadora, a la felicidad, al éxito en las relaciones interpersonales, al rendimiento académico, o incluso a la mayor o menor obesidad”.

El doctor, para explicar este concepto trae a colación dos ejemplos muy ilustrativos. Uno de ellos son unos versos del poeta asturiano Ramón de Campoamor, uno de los primeros en hacer referencia, quizá inconscientemente, a esta teoría. “En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”. La diferente ‘graduación’ o tonalidad con la que vemos las cosas nos las presenta de maneras diversas, incluso a veces contrarias. No se afrontará igual, por ejemplo, el hecho de ir a trabajar habiendo descansado y con ganas, que sin dormir. En el primer caso, se podrá llegar incluso a disfrutar la jornada laboral, mientras que en el contrario, estaremos deseando que se acabe y nuestro rendimiento será menor.

Sólo por tener a Iniesta deberíamos estar tranquilos (Albert Gea/Reuters).Sólo por tener a Iniesta deberíamos estar tranquilos (Albert Gea/Reuters).

Y el otro ejemplo es la película ‘Mar Adentro’. En ella, Alejandro Amenábar incorpora el libro del profesor Pedro Hernández-Guanir para explicar qué son los moldes mentales (los cristales con los que ve” la realidad), los cuales son los que justifican la forma de actuar.

¿Y qué pasa con Italia? “Pues que pensar en jugar contra ella nos produce miedo. Y el miedo es la consecuencia de un tipo de pensamiento que nos distorsiona la realidad. Ésta es sencillamente que España es hoy día superior a Italia”, dice Rodríguez. Es innegable que, hombre por hombre, la selección española no debería temer a Italia, pero no son pocos los seguidores y periodistas que creen que España tiene altas opciones de caer eliminada, y quizás esto no está justificado. Esto viene por una serie de recuerdos negativos que retrotraemos al presente, en vez de pensar en otros momentos positivos más recientes, como son los cuartos de final de la Eurocopa de 2008, la final de la Euro de 2012 y la semifinal de la Confederaciones del año siguiente.

Uno de estos ‘cristales’ del que nos habla el psicólogo nos hará decir: “Sí, podemos ganar, pero el partido puede salir como el de Croacia”. En este caso, es un molde o cristal llamado evaluación selectiva negativa. Otro cristal, llamado anticipación aversiva, puede que nos diga: ”¿Y si al final nos gana Italia?”, con la consecuente incertidumbre y amenaza. Es decir, anticipamos lo perjudicial en vez de lo positivo.

Las últimas referencias contra Italia son muy positivas (Srdjan Suki/EFE).Las últimas referencias contra Italia son muy positivas (Srdjan Suki/EFE).

O, incluso, puede que se nos incorpore un cristal “que nos martirice”, como dice el doctor Rodríguez. Es aquel que nos hace “fijarnos en los aspectos positivos que vemos en los demás y que creemos que nosotros no tenemos”. Este es llamado focalización en las carencias. Este molde explica aquel aforismo que dice que “no es pobre el que poco tiene, sino el que mucho quiere”. “Nos hace ponernos a pensar en lo que falta, en lo que se podría tener que no se tiene, en hacer comparaciones con otros, más que en fijarnos en que lo que realmente poseemos es un gran equipo, que hace un estupendo fútbol y que es capaz de tumbar a cualquiera que se ponga en su camino”, resume.

La solución es clara, pero no sencilla.: “Propongo dejar a un lado esos ‘cristales mentales‘ del profesor Hernández-Guanir a un lado y ponernos las gafas limpias y transparentes que hacen que no distorsionemos la realidad”.

Fuente: ElConfidencial – Deportes