Los nazis griegos se frotan las manos

La fecha inicial era el 20 de abril. En ese día estaba previsto que comenzara el macrojuicio contra 69 miembros y simpatizantes del partido de extrema ...

La fecha inicial era el 20 de abril. En ese día estaba previsto que comenzara el macrojuicio contra 69 miembros y simpatizantes del partido de extrema derecha Amanecer Dorado, entre ellos su cúpula dirigente, varios de ellos con estatus de parlamentarios. Lo que debía ser el juicio más importante contra la extrema derecha en Grecia se ha convertido en un proceso que roza el esperpento: ya se ha pospuesto varias veces apenas comenzado y es muy posible que la continuación de la todavía primera sesión de este 15 de mayo pueda también ser retrasada. Y no es para tomárselo a broma: figuras como la del líder máximo de la formación, Nikolaos Mijaloiakos, se enfrentan en este juicio a cargos que van desde el asesinato del rapero izquierdista Pavlos Fyssas –a manos de un confeso miembro del partido– hasta el de hacer funcionar su partido como una organización criminal.

Es de sobra conocido por ciudadanos de toda tendencia –con epítetos que van del horror de los votantes demócratas al orgullo de los militantes– que en la capital, en barrios descuidados por las autoridades como Exargia –en pleno centro– hasta hace muy poco ‘patrullas’ de skinheads lo mismo apaleaban a inmigrantes que hacían ‘redadas’ en pisos patera con la connivencia de la policía o acompañaban a ancianas a recoger su pensión al cajero por miedo al extranjero. Actualmente, y desde que la cúpula del partido fue puesta entre rejas en 2013 –ya ha sido puesta en libertad con restricciones–, las acciones han descendido, y la organización parece estar operando en un perfil bajo. Los delitos están ahí, las sospechas también, pero que las actividades criminales han sido orquestadas por la red que entrelaza grupos neofascistas y Amanecer Dorado es lo que, más allá del vox populi, la fiscalía debe demostrar… algo harto complicado.

Roupakias durante el juicio contra líderes de Amanecer Dorado en la prisión de Koridialós, en Atenas (Reuters).Roupakias durante el juicio contra líderes de Amanecer Dorado en la prisión de Koridialós, en Atenas (Reuters).

Miedo al resurgir si no hay acuerdo con la troika

El partido de Mijaloiakos ya era un insecto molesto en el sistema democrático heleno. La redada contra ellos orquestada por el anterior Gobierno de Andonis Samarás pareció un golpe exitoso para detener las aspiraciones de este partido ultra para colarse en las instituciones a golpe de racismo. Y, aunque tuvo éxito, éste fue moderado. A pesar de que fueron detenidos a la luz pública y exhibidos como criminales, en las elecciones de enero se convirtieron en la tercera fuerza más votada: 389.000 votos, un 6,28% del censo, superando al centrista Potami, al partido comunista y al socialista en declive PASOK.

El electorado griego se volcó con Syriza, es cierto, pero los resultados de Amanecer Dorado vistos por el prisma de las circunstancias totalmente adversas –demonizados por el resto de partidos y por los medios, sus líderes tuvieron que hacer campaña desde prisión…– muestran una pujanza de difícil contención. “Nos han intentado detener, pero no lo han conseguido, somos el tercer partido”, decía el exmilitar Mijaloiakos tras la jornada electoral en un mensaje grabado desde prisión. Él mismo fue reelegido en los comicios junto a 16 miembros más.

Ahora ya pueden acudir a las sesiones del Parlamento –ya que se cumplió su arresto máximo por ley antes de ser juzgado– y muchos analistas temen que su mezcla de proteccionismo, anticapitalismo y nacionalismo pueda atraer, tras siete años de crisis, a muchos votantes. Sobre todo si Syriza fracasa en su intento de llegar a un acuerdo con los acreedores. Cuando Yannis Varufakis le hizo referencia a los “nazis” en su país al eternamente enfadado Schäuble se refería a este fantasma: el ascenso incontrolable del extremismo en caso de caos. Si a los líderes del Eurogrupo el partido de Tsipras les parece radical un crecimiento exponencial de la extrema derecha –en unas elecciones que podrían estar muy cerca en palabras del propio Varufakis, que ha declarado no saber si el Gobierno aguantará hasta enero– podría ser letal para el funcionamiento de Grecia.

Simpatizantes de Amanecer Dorado durante una marcha en Atenas (Reuters).Simpatizantes de Amanecer Dorado durante una marcha en Atenas (Reuters).

Un mal acuerdo, percibido como tal por la sociedad griega, podría hacer a muchos girar la mirada hacia el verdadero último recurso. Temas como el impago de la deuda o las reparaciones de Alemania por la ocupación en la Segunda Guerra Mundial son temas que hermanan a la Plataforma de Izquierda, los más extremistas en Syriza, y los dirigentes de Amanecer Dorado.

De momento no hay motivos de alarma sobre el papel: el partido de Mijaloiakos obtendría incluso menos votos que en los comicios de enero, alrededor de un 5%. Un calendario electoral imprevisible y un acuerdo todavía no materializado en Bruselas, no obstante, otorga poco margen a las predicciones científicas en Grecia. Y un juicio caótico podría aumentar la incertidumbre.

Un juicio que beneficia a su imagen

Un lugar simbólico como la prisión de Koridialós, la mayor de Grecia, debía ser el escenario de este macroproceso. En ella, la cúpula de Amanecer Dorado ha cumplido su tiempo de presidio, y el proceso podría rematar la faena, el golpe de efecto buscado contra la extrema derecha para presentarles como criminales en un juicio justo y público. Y a pesar de controlar las condiciones, la manera en la que se está llevando el caso puede ser contraproducente: el caos generado seguramente por la falta de previsión de las autoridades ha convertido el juicio en el preludio de una farsa.

Tras meses de preparar el proceso, la primera jornada, el 20 de abril, los grupos antifascistas se manifestaban frente a la prisión contra los 69 procesados –hasta ahí todo normal teniendo además en cuenta el añadido de que Fyssas era uno de los suyos–, pero nadie había previsto que un grupúsculo de neonazis se apostaría también a las puertas para agredir a los testigos. La policía fue incapaz de detener a muchos de ellas. Estos incidentes influyeron –unidos a que uno de los procesados no tenía defensa letrada– en que finalmente se suspendiera la primera sesión.

Ilias Panagiotaros, uno de los líderes de la formación, durante un mitin electoral en Atenas (Reuters).Ilias Panagiotaros, uno de los líderes de la formación, durante un mitin electoral en Atenas (Reuters).

Analistas como Dimitrios Giannoupoulos, de la Universidad Brunel de Londres, afirman que la credibilidad del Estado de derecho se puede ver muy debilitada si no se continúa el proceso rápidamente. Al contrario, se podría ver cómo los miembros de Amanecer Dorado cobraran un nuevo relumbre que se podría traducir en más apoyo y un repunte de los delitos racistas. Las autoridades griegas han empezado a asumir –lentamente– que el juicio en Koridialós es inviable por la cantidad de medidas de seguridad necesarias y que la credibilidad del mismo depende en gran parte de su desplazamiento.

Los vecinos de esta zona del oeste de la capital llevaban ya muchas semanas reclamando este cambio… especialmente cuando los exámenes de selectividad están a la vuelta de la esquina y los jóvenes del barrio necesitan que el barrio no esté ‘tomado’ por la policía. El Gobierno heleno ha contestado a una carta enviada por los vecinos que se podría cambiar el lugar del proceso al Tribunal de Apelaciones… aunque no antes de septiembre. Por tanto, el juicio caminará a trancas y barrancas hasta por lo menos finales del verano mientras los líderes de Amanecer Dorado campan a sus anchas en el Parlamento y se siguen llamando a sí mismos “presos políticos”.

Fuente: ElConfidencial.com