Los rusos ya no quieren ir a la guerra

Moscú ha apostado estos días todo al rojo: banderas, estrellas y letras de ese color recuerdan la gesta lograda tal día como hoy hace 70 años. Es imposible ...

Moscú ha apostado estos días todo al rojo: banderas, estrellas y letras de ese color recuerdan la gesta lograda tal día como hoy hace 70 años. Es imposible escapar de los símbolos del triunfo soviético en la Segunda Guerra Mundial que hoy se conmemora. Hasta la televisión emite partes de guerra desde el frente, tras las noticias de la noche, mientras el conflicto congelado de Ucrania queda en un segundo plano.

El Kremlin aprovecha la aureola de la victoria para reclamar el lugar de Rusia en el mundo y de paso el endurecimiento del control hacia el interior. Pero este fervor patriótico pierde su eco al pasar de las palabras a los hechos: la guerra secreta que Rusia libra contra Kiev es la que más miedo da a cientos de miles de reclutas y sus familias.

Aleksey Boiarski, un investigador ruso, denuncia que padres y madres en Rusia están pagando millones de rublos cada año para que sus hijos se libren de hacer el servicio militar: “Hay toda una industria montada en torno a este truco”, denuncia Boiarski. Han surgido agencias en internet que se pueden encontrar tecleando en el motor de búsqueda las palabras adecuadas. De hecho si en ruso escribes en Google.ru “no ir”, la función autocompletar automáticamente sugiere “no ir al ejército”, por ser la búsqueda más popular.

Por poco más de 2.500 euros te hacen la documentación, los certificados médicos y los trámites para quedar fuera, aunque sea sólo de manera transitoria en algunos casos, del servicio militar. Si no lo logran, te devuelven el dinero. Y aún queda la opción de litigar y lograr con sobornos que te declaren no apto.

La guerra vuelve a ser en Rusia una cosa de pobres, donde muchos escaparon de servir en Chechenia poniendo dinero sobre la mesa. Incluso estos meses se han dado casos de autolesiones de soldados para evitar ir al frente, explica Elena Vasilieva, activista de derechos humanos, aunque son casos aislados.

Motoristas rusos posando sobre un tanque para celebrar la efeméride (Reuters).Motoristas rusos posando sobre un tanque para celebrar la efeméride (Reuters).

Mientras todo esto ocurre en miles de hogares, el presidente ruso, Vladimir Putin, usa el patriotismo para subir la autoestima del país. A la economía le duelen ya las sanciones, y en las ciudades hay que sofocar cada trimestre los focos de descontento de una clase media urbana cada vez más difícil de contentar.

Así que hoy las celebraciones del Día de la Victoria son el medio perfecto para unir a los rusos en torno a una idea de nacional: no queda otro lazo sentimental que conecte a todos. De hecho el patriotismo ha ayudado a mantener los índices de aprobación de Putin por encima del 80%.

Con la guerra de Ucrania el tono oficial ha vuelto a los tiempos de la propaganda contra viento y marea. A pesar de la presencia de armamento pesado que Ucrania jamás tuvo, Rusia siempre ha desmentido la presencia de su ejército regular en Ucrania, diciendo que sólo hay “voluntarios” que se fueron a luchar por decisión propia. 

En realidad, en muchos casos se trata de soldados de reemplazo que han firmado, en algunos casos bajo coacción, contratos a la fuerza para ir al frente ucraniano. De esta manera, en caso de muerte en combate se trata de un mercenario, una defunción mucho más estética que si se trata de un chico haciendo la mili. Además así se cubren los huecos que dejan los soldados al cumplir su servicio militar antes de que lleguen los reclutas nuevos. 

Un veterano ruso de la II Guerra Mundial (Reuters).Un veterano ruso de la II Guerra Mundial (Reuters).

La presencia de Rusia en suelo ucraniano ha sido fundamental, sea mediante voluntarios o a través de soldados de operaciones especiales. Según analistas como Mark Galeotti las derrotas se han debido “principalmente” a la intervención directa, al menos en momentos claves, de soldados rusos.

Los medios de comunicación rusos son cada vez menos obedientes con una guerra que consideran ajena y varios diarios moscovitas han publicado testimonios de soldados rusos que combatieron en la ciudad ucraniana de Devaltsevo. En algunas localidades como Perm se han celebrado entierros de jóvenes que llevaban semanas desaparecidos tras haber entrado en el ejército. Y el Gobierno no ha dado ninguna explicación. 

La OTAN ya denunció en marzo que había una “gran cantidad” de soldados rusos muriendo en el este de Ucrania y se han creado en ciudades como Moscú y San Petersburgo asociaciones de madres para aclarar estas muertes misteriosas. Según informa el Ministerio de Defensa , un 6% de los llamados a filas rechaza unirse. Y otro 6% presenta pruebas para librarse. Pero el escritor Alexander Kruglov calcula que son muchos más los que se libran “gracias al dinero y a los buenos contactos”.

Recuperada Crimea, el papel de Moscú en la guerra en el este de Ucrania y su resistencia frente a las sanciones de la UE y EEUU busca emular la derrota del fascismo de hace 70 años. Pero en las ciudades, donde la gente joven viaja cada vez más al extranjero, no hay tanto deseo de ganar en batallas ajenas, y con décadas de retraso, la Guerra Fría que perdieron sus padres. 

Fuente: ElConfidencial.com