Los supermercados, la última frontera en las ciudades chinas de Los Ángeles

30.06.2016 – 05:00 H. Ranch 99 es una cadena de supermercados de productos orientales que abrió su último local hace medio año en un centro comercial de la ...

30.06.201605:00 H.

Ranch 99 es una cadena de supermercados de productos orientales que abrió su último local hace medio año en un centro comercial de la calle principal de Alhambra, en el valle de San Gabriel, al Este de Los Ángeles. El hecho de que abriera en Alhambra, una de las ciudades con mayor población china de todo el valle (destino preferido de inmigrantes chinos durante las cinco últimas décadas), no hubiera tenido necesariamente nada de particular. Al fin y al cabo, a lo largo de su calle principal se alternan los negocios con letreros en chino con grandes marcas de comida rápida como Subway o Denny’s, abundan los periódicos chinos en las máquinas dispensadoras de las aceras, y prácticamente todas las oficinas que plagan las calles adyacentes tienen letreros con caracteres chinos.

El problema de este Ranch 99 particular fue que vino a ocupar el sitio del último supermercado “occidental” que quedaba en esta apacible ciudad de 80.000 habitantes. Ralph’s, una cadena californiana de pura cepa y la más antigua al oeste del río Misisipi, se llevó su negocio a otra parte y con él el último vestigio, para algunos, de ‘corndogs’, cecina, y variedades interminables de cereales de desayuno. Y aunque en Ranch 99, entre las toneladas de marisco congelado, decenas de versiones de udon o ramen y aperitivos de algas, uno puede encontrar sin mayor problema leche condensada, chocolate Nestlé y cereales Cheerios, la noticia mereció titulares porque se convirtió en el último escalón de una transformación demográfica no por lenta (el inicio de la ola migratoria a esta zona de California data de los 70) menos espectacular. En Alhambra, la población asiática era del 3% en 1970 y es hoy el 53%. Su vecina Monterey Park, al otro lado de la autopista 10, se convirtió en los 90 en la primera ciudad de todo EEUU en tener mayoría de población asiática.

La desaparición del último supermercado ‘occidental’ que quedaba es el último escalón de una transformación demográfica. En Alhambra, la población asiática era un 3% en 1970 y hoy es el 53%Los periódicos se hicieron eco de los comentarios disgustados de residentes “de toda la vida” que ahora tenían que recorrer 10 kilómetros más para hacer la compra a su gusto. Circularon rumores, incluso, sobre una supuesta presión de los propietarios del terreno (una gran mayoría son de origen taiwanés y chino) para quitarse de en medio a Ralph’s. Más residentes que nunca acudieron a los plenos del Ayuntamiento durante la primavera, aunque el Gobierno local (dos de cuyos cinco miembros son asiáticos) asegura no tener ningún papel en la cuestión. Ralph’s declinó hacer declaraciones al respecto.

La guerra de los supermercados es la última frontera en un cambio demográfico que ha tenido lugar durante las últimas décadas y que ha convertido al valle de San Gabriel en el verdadero centro neurálgico de la California china, dejando el barrio chino de Los Ángeles, el original Chinatown, en una pálida imitación con tiendas de ‘souvenirs’ y decoraciones anacrónicas. Originalmente un rancho mexicano que el comerciante estadounidense Bejamin Wilson compró en 1874 (y nombró Alhambra a instancias de su hija pequeña, lectora de ‘Los cuentos de la Alhambra’ de Washigton Irving), esta localidad ha acabado convirtiéndose en la segunda ciudad de California con mayoría asiática, con casi el 53% de la población, abrumadoramente china, frente al 23% de blancos y un 28% de hispanos. Tiene dos templos budistas, y, a juzgar por los letreros en sus calles principales, una inusitada proporción de dentistas, oftalmólogos, esteticistas y masajistas entre sus habitantes.

Máquinas dispensadoras de prensa en chino en Alhambra. (Foto: Eva Catalán)Máquinas dispensadoras de prensa en chino en Alhambra. (Foto: Eva Catalán)

“Puedes vivir sin aprender una palabra de inglés”

“Mis padres vinieron a vivir aquí en los noventa porque era el único sitio en toda la costa oeste donde podías vivir tranquilamente cada día sin necesidad ni siquiera de hablar una palabra de inglés“, explica Arthur Wang, recién graduado en sociología por UCLA a sus 20 años y residente en Monterey Park toda su vida. “Me parece que es un sentimiento lógico y natural para cualquier inmigrante el querer rodearte de cosas que te sean familiares y que hagan el primer impacto de tu llegada a un lugar extraño menos intenso”. El padre de Wang nunca aprendió inglés, su madre, “lo imprescindible para manejarse en el trabajo”. En el colegio, sus amigos siempre fueron asiáticos (éramos una mayoría tan abrumadora que ni siquiera había que esforzarse por tener amigos chinos). Reconoce que es raro que existan parejas mixtas y que las dos comunidades, la latina y la asiática, (“la comunidad anglo es prácticamente inexistente en Alhambra y Monterey Park”) viven bastante de espaldas. “No hay ninguna animadversión, pero simplemente estamos así más cómodos. Tenemos nuestras zonas de la ciudad. Creo que hay cierto sentimiento nostálgico de gente que no termina de aceptar cómo se ha transformado estas ciudades, pero la mayoría de los que no estaban a gusto se han mudado a otras zonas del condado de Los Ángeles”.

“Mis padres vinieron aquí en los noventa porque era el único sitio en toda la costa oeste donde podías vivir tranquilamente sin necesidad siquiera de hablar una palabra de inglés”Las instituciones se han ido adaptando a este intenso influjo migratorio más tarde que pronto. Aunque han existido en Alhambra y Monterey Park alcaldes asiáticos (Lily Lee Chen, alcaldesa de Monterey Park en los ochenta, fue la primera mujer chino americana en llegar a ese puesto en todo EEUU), no se puede decir que su representación e involucración cívica esté a la altura de su presencia demográfica o comercial. En el cuerpo de policía local de Alhambra solo haya un oficial chino americano. En 2014, Monterey Park fue el primer departamento de policía de todo EEUU con su propia cuenta en WEIBO, la red social china, ampliamente utilizada en el valle de San Gabriel. Hoy tiene más de 12.300 seguidores (más que en sus cuentas de Facebook y Twitter combinadas), y aseguran que han conseguido mucha mayor aceptación y permeabilidad en la comunidad asiática desde que la usan: por ejemplo, las llamadas recibidas que requerían traducción de y al chino han subido en un 60%.

En cuestión de negocios y comercios, sin embargo, la influencia asiática en las ciudades del valle no tardaron en dejarse notar. Y con el cierre de Ralph’s, la colonización amistosa por la vía del negocio parecía completa en Alhambra. “El Ayuntamiento ayuda con subsidio, como todos los ayuntamientos, a los negocios que quieren abrir en Main Street, como las grandes cadenas de comida rápida. Pero me consta que no dan el mismo tipo de ayudas a los empresarios chinos, a pesar de que son los que verdaderamente traen dinero a la ciudad“, cuenta a El Confidencial Leland Seito, profesor de sociología en USC y autor del libro ‘Race and Politics: Asian Americans, Latinos, and Whites in a Los Angeles Suburb’. “En realidad, excepto ciudades como Alhambra, Monterey Park o Rosemead, la mayoría del valle sigue siendo sobre todo latina”, precisa.

Sea por presión social, apoyo gubernamental o demanda de mercado, el caso es que hace tres meses abrió en Alhambra un Sprouts, una cadena estadounidense de alimentos y productos orgánicos que, a juzgar por lo transitado que está un martes por la mañana, está triunfando mucho más que Ranch 99. Tyree Packard vende vitaminas y productos orgánicos de cosmética y droguería, y afirma que no a sus pasillos se acercan incluso los clientes chinos más ancianos. “Están interesados en los suplementos de vitaminas y en un montón de productos que no conocen mucho”; explica. “Es un público totalmente diferente al del último Sprouts en el que trabajaba, en Burbank; la compañía quiere abrir una tienda en cada una de las ciudades del condado de Los Ángeles y creo que aquí va a ir muy bien”.

Una mujer de la comunidad asiática pasa ante una tienda en Alhambra. (Eva Catalán)Una mujer de la comunidad asiática pasa ante una tienda en Alhambra. (Eva Catalán)

Los clientes y empleados de Ranch 99 en una mañana de diario son todos asiáticos menos tres. Una señora peruana llamada Yolanda ha entrado en busca de plantas de bambú y de paso se ha llevado unos plátanos que estaban a buen precio pero, dice, “no me gusta comprar aquí, no me fío de sus productos“. Un profesor de la escuela de enfrente ha comprado refrescos y patatas fritas “Los alumnos y yo venimos continuamente”, asegura, “y nos da lo mismo que sea Ralphs o Ranch 99”. La mayoría de los nombres de los productos están en chino pero los letreros de los pasillos están en inglés; en el hilo musical suenan adaptaciones jazzísticas de grandes clásicos del cine americano como ‘Sonrisas y lágrimas’. 

Vanesa Vogel, residente en Pasadena (al norte de Alhambra) pero originaria de Texas, viene en cambio específicamente y lleva una cesta llena de productos para cocinar curri amarillo: “Me encanta venir aquí, encuentras cosas que no hay en ninguna parte… No es solo chino, hay una gran variedad, hay cosas taiwanesas, coreanas, japonesas… Me encanta cocinar comida asiática. Tienen los mejores aperitivos para niños. ¡Hay muchísimos Ralphs en Los Ángeles! Es tan monótono ir siempre a Ralphs o Whole Foods y Trader Joe’s… “. Una pareja mayor sonríe y contesta en chino a las preguntas de la periodista, mientras otra señora de origen chino explica en perfecto inglés que lleva décadas viviendo en Alhambra y que echa de menos el Ralph’s, pero que también le gusta Ranch 99.

La historia del valle de San Gabriel es una historia de éxito. Hay un tejido empresarial increíblemente dinámico. Es un sitio potente económica y socialmente hablando”, sentencia el profesor Saito de USC. “Se trata de una comunidad inmigrante con un nivel económico muy variado, ha venido gente con mucho dinero pero también gente de clase media y media baja. Se abren negocios, se urbaniza, se construyen centros comerciales, hospitales, bancos”.

La inmigración va a continuar y el proceso va a seguir su camino. Además, los hijos de los inmigrantes crecen en las dos culturas, con raíces asiáticas pero completamente activos en la comunidad estadounidense”, zanja Saito. Sin duda, hay tantas maneras de ser chino en EEUU, o chino americano, como supermercados y restaurantes ofrece esta inmensa urbe multicultural, y Alhambra es digno ejemplo de ello.

Fuente: ElConfidencial.com