Los terroristas de París querían provocar una carnicería en el Estadio de Francia

15.11.2015 – 05:00 H. Faltaban pocos minutos para las nueve y veinte de la noche. Un joven moreno se aproximó a la entrada del parisino Estadio de Francia, ...

15.11.201505:00 H.

Faltaban pocos minutos para las nueve y veinte de la noche. Un joven moreno se aproximó a la entrada del parisino Estadio de Francia, donde la selección gala se enfrentaba a la alemana en un partido amistoso. Tenía una entrada para acceder al recinto y, probablemente, confiaba en acceder a las gradas, tal vez no lejos de donde se sentaba el presidente francés, François Hollande. Como al resto de asistentes, el equipo de seguridad trató de cachearle. Pero al palparle, uno de los guardias descubrió atónito que bajo la ropa llevaba un chaleco explosivo. A empujones, el joven trató de apartarse de allí, y en ese momento activó el artefacto. La explosión se oyó en todo el barrio.

Conocemos los detalles porque un miembro del equipo de seguridad, identificado como Zouheir, se los ha relatado al diario ‘The Wall Street Journal’. Según el rotativo estadounidense, al principio Zouheir pensó que había sido un petardo. “Pero en cuanto vi que evacuaban a Hollande, supe que no eran petardos”, afirma. El chequeo de seguridad sirvió para impedir una tragedia aún mayor. Si los kamikazes hubiesen logrado acceder al estadio, el número de víctimas podría haberse disparado.

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Casi con seguridad, la detonación fue el pistoletazo de salida para la carnicería que estaba por venir. Según la investigación llevada a cabo por las autoridades francesas, tres equipos actuaron coordinados en diferentes puntos de la ciudad: mientras los suicidas actuaban en las afueras del estadio, un segundo grupo asaltaba la sala de conciertos Bataclan, y un último ametrallaba a los clientes de varios establecimientos parisinos, probablemente desde un vehículo, lo que explica la rapidez para desplazarse de un lugar a otro.

Un joven envuelto en una bandera francesa, ayer sábado. (EFE)Un joven envuelto en una bandera francesa, ayer sábado. (EFE)

“Los siete terroristas usaron fusiles de asalto K [kalashnikovs] calibre 7,62, y un dispositivo explosivo idéntico. En cada uno, chalecos explosivos de TATP [peróxido de acetona], y un dispositivo con las mismas pilas y botones pulsadores, y para los kamikazes del Estadio de Francia, los pernos”, indicó ayer el Fiscal Jefe de la República, François Molins, en una rueda de prensa.

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A medida que pasan las horas se van conociendo más detalles sobre los presuntos autores. Gracias a las huellas dactilares de uno de los terroristas, abatido mientras la Policía trataba de liberar a los rehenes de la sala Bataclan, se han podido determinar su identidad: se trata de un joven nacido en 1985 en la localidad francesa de Courcouronnes, con numerosos antecedentes penales por delitos comunes, a pesar de lo cual nunca había ingresado en prisión. Según reveló ayer Molins, el joven estaba siendo investigado desde 2010 por posible radicalización, aunque no se le consideraba integrado en ninguna organización terrorista.

Un policía en un control de carretera en Crespin, Francia, tras los atentados. (Reuters)Un policía en un control de carretera en Crespin, Francia, tras los atentados. (Reuters)

Los vehículos, claves en la investigación

Además, junto a los restos del primer kamikaze se encontró un pasaporte sirio (“de un individuo nacido en septiembre de 1990, desconocido para los servicios de inteligencia franceses”, indicó el fiscal), y otro egipcio. El Ministro de Protección Ciudadana de Grecia, Nikos Toskas, confirmó ayer que el pasaporte sirio había sido identificado en la isla de Lesbos como perteneciente a un solicitante de asilo, que posteriormente había continuado su ruta hacia el norte de Europa.

Por ahora, las pesquisas se centran en los coches utilizados por los terroristas, una pista que ha resultado prometedora. “Los testimonios y el vídeo permiten enfocarse en un Seat negro y un Polo negro matriculados en Bélgica. Este último había sido alquilado por un francés residente en Bélgica, que ha sido detectado esta mañana en la frontera belga a bordo de otro vehículo en el que se encontraban dos personas residentes en la región de Bruselas”, declaró ayer Molins.

Francia envía las matrículas de los coches sospechosos. (EC)

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Francia envía las matrículas de los coches sospechosos. (EC)

La capital belga, de hecho, parece ser un punto clave en toda la operación. Ayer, la policía antiterrorista belga llevó a cabo varias redadas en el barrio de Molenbeek, arrestando a diversos sospechosos. “Ha habido arrestos relacionados con la búsqueda del vehículo y la persona que lo alquiló”, explicó el Ministro de Justicia belga, Koen Geens.

No obstante, los vehículos -pieza fundamental en la investigación- siguen sin aparecer. Ayer, la Policía francesa pidió ayuda a las autoridades de varios países europeos, entre ellos España, para localizarlos. Se trata de un Seat negro con matrícula 1GUT180, y de un Volkswagen Golf con matrícula 1LJV973, ambas belgas.

Siguen libres, además, las personas que ayudaron a los terroristas a cometer los atentados. “La investigación intentará determinar los cómplices, los patrocinadores, sus rutas y la financiación de esta operación”, prometía ayer el fiscal Molins. Los próximos días serán decisivos.

Fuente: ElConfidencial.com