Los 'veteranos del 75' que votaron en el primer referéndum británico sobre Europa

04.06.2016 – 12:14 H. “Los franceses eran muy arrogantes. No querían que nos uniéramos al mercado común. Han cambiado mucho desde entonces. Digamos que se ...
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04.06.201612:14 H.

“Los franceses eran muy arrogantes. No querían que nos uniéramos al mercado común. Han cambiado mucho desde entonces. Digamos que se han europeizado. Ahora la gente piensa que nosotros somos los arrogantes por querer salir. Pero no es cierto. No lo somos. Sabemos que habrá problemas…. pero los superaremos”. A sus 69 años a Roger no le pueden vender aquello de que el referéndum del próximo 23 de junio será “histórico” o una “oportunidad única en la vida”.

Él ya ha pasado por todo eso. Tenía 29 años cuando Reino Unido convocó el plebiscito para preguntar a los ciudadanos si querían unirse a la entonces Comunidad Económica Europea. La situación política no era muy distinta a la de ahora. El Gobierno estaba dividido y el premier Harold Wilson tuvo que dar libertad a los suyos para evitar revuelta interna. Pero hay un pequeño matiz. Los laboristas eran los que tenían las llaves de Downing Street y los conservadores, con Margaret Thatcher como líder de la oposición, eran los que hacían campaña para unirse al bloque comunitario.

Este fin de semana se cumple el 41 aniversario de aquella consulta. En 1975, el 67% del electorado votó a favor de embarcarse en el proyecto europeo, entre ellos Roger, entusiasmado por aquel entonces como joven ingeniero por las posibilidades económicas que aquello suponía. Pero la pregunta es: ¿Aquellos que votaron por el sí han cambiado ahora de idea?

Es martes por la tarde. La gente que pasea por las inmediaciones del estadio de Wembley lleva botas y paraguas. El barrio, antes zona industrial, cobija hoy a un gran número de inmigrantes de países del Este. “Yo hago todos los días el mismo trayecto y hay zonas en las que ya no escuchas hablar inglés”, asegura Roger.

“Pero soy consciente que hay muchos inmigrantes que tienen más habilidades que los británicos. Hace 25 años los laboristas insistieron en que todo el mundo debía ir a la universidad, considerada entonces sólo para las elites. Se redujeron considerablemente las escuelas de oficios y ahora no tenemos carpinteros o fontaneros. Así que claro que necesitamos gente de fuera para estas labores. Pero tiene que haber un control”, explica. “Esto es una isla y va a llegar un momento en el que no vamos a caber”, matiza.

Roger (i.), indeciso, y Ralph (d.), partidario del 'Brexit', brindan en un pub por la mujer de este último (Foto: C. Maza)Roger (i.), indeciso, y Ralph (d.), partidario del ‘Brexit’, brindan en un pub por la mujer de este último (Foto: C. Maza)

“El Rioja es lo único bueno que tenemos de la UE”

En el pub le espera su amigo Ralph. A sus 75 años, también ingeniero retirado, tiene muy claro que votará por el Brexit. “En 1975 voté en contra de la CEE y ahora haré lo mismo. Nunca me convenció eso de que otros tuvieran el control de lo que pasa en tu país. Además, nos cuesta 350 millones de libras a la semana estar en la UE”, matiza. La cifra cubre todo el lateral del autobús de la campaña oficial por la salida del bloque con el que Boris Jonhson está recorriendo el país.

“Ese dinero lo estamos dando a otros y nunca lo van a devolver. Mira España, en los últimos años ha quedado preciosa. La han puesto muy bonita. Pero, ¿en serio van a devolver todo lo que han tomado prestado?”, se pregunta. Ralph conoce bien España porque su mujer es de Guadalajara. Llegó a Londres con apenas 20 años. “Ha vivido aquí toda su vida. Ha trabajado aquí, ha pagado sus impuestos y ahora resulta que no puede votar”, matiza.

“El Rioja es lo único bueno que tenemos por estar en la UE”, bromea Roger mientras brinda por la mujer de su amigo. “Ahora en serio… yo creo que la UE acabará siendo una unión federal de estados. Como Estados Unidos. El problema es que en EE UU hay democracia y la gente elige al presidente. Todo el mundo sabe quien es Obama. Pero ¿quién es [Jean-Claude] Juncker? Nadie le conoce y lo peor es que ninguno le hemos elegido”, señala.

“Yo creo que si no fuéramos ya parte del bloque y se nos preguntara ahora si queremos unirnos o no, la mayoría diría que no… pero si te soy sincero no sé aún que voy a hacer”, explica.

“¿No vas a votar por el Brexit?”, le pregunta Ralph. “Mis tripas me dicen que sí, pero luego pienso en el futuro de mis nietos y en qué pasaría si la UE se convirtiera en una federación democrática y yo les hubiera dejado fuera… Creo que va a ser decisión del último momento”, responde.

Steve, votante conservador pero euroescéptico (Foto: C. Maza)Steve, votante conservador pero euroescéptico (Foto: C. Maza)

“En Bruselas solo quieren meter más países”

En Chiswick, un barrio al suroeste de Londres, vive Steve. Tenía 23 años cuando se celebró el referéndum de 1975. “Nos lo vendieron como una gran oportunidad, pero una vez que entramos nos dimos cuenta de las pésimos condiciones que había acordado Edward Heath, que fue realmente quien estuvo los años antes en las negociaciones. El dinero que teníamos que pagar, los acuerdos para el sector pesquero… pésimo… pésimo… Thatcher luego lo intentó mejorar, pero los acuerdos siguen siendo muy malos y por mucho que Cameron nos quiera vender ahora que habrá reformas, lo que ha acordado si nos quedamos es patético”, matiza.

A sus 64 años, es la primera vez que ha empezado a vivir solo. Su hija pequeña está en la universidad y la mayor acaba de alquilar un piso con unas amigas. “La gente me pregunta si no temo por su futuro. Pero no es el Brexit lo que me preocupa sino dónde van a vivir. En Londres es imposible que se compren una casa, pero eso no les importa a los burócratas de Bruselas. Ellos lo único que quieren es meter cada vez más y más países. Porque eso les llenará más y más aún sus bolsillos”, añade.

“A ellos sólo les importa el dinero. Así que al final estamos pagando millonadas a cambio de perder el control de todo. Porque por mucho que diga Cameron, hemos perdido el control. La voz del Reino Unido es sólo una más entre 28 y si el resto dice otra cosa, Reino Unido tiene que acatarlo”, señala.

Pese a votar al Partido Conservador, Steve no es gran admirador del Primer Ministro. Aunque la guerra civil que se vive en la formación no le preocupa porque considera que Jeremy Corbyn es “anti-eligible”. “Como próximo premier la verdad prefiero a Boris Jonhson que a George Osborne. La historia demuestra que cuando un ministro del Tesoro se convierte en primer ministro es una catástrofe. Pasó con James Callagham, John Major, Gordon Brown y pasará con Osborne”, matiza.

Lo cierto es que superados los 60 cuesta encontrar a varones que vayan a apoyar la permanencia. Han vivido, al fin y al cabo, en la era pre-UE y consideran que las cosas serán como antes, con acuerdos bilaterales y con sellos en el pasaporte fáciles de conseguir cada vez que uno quiera disfrutar del sol.

Edward Neather y su esposa, votantes laboristas y partidarios de la permanencia en la UE (Foto: C. Maza)Edward Neather y su esposa, votantes laboristas y partidarios de la permanencia en la UE (Foto: C. Maza)

Un jubilado a favor de la permanencia

Edward, sin embargo, es del grupo de la excepción que confirma la regla. Está a punto de cumplir los 79 años y se considera un inquebrantable votante laborista. “La mayoría de la gente de mi edad que conozco es pro-tory y pro-brexit. Ya no me meto en las conversaciones porque no hay esperanza de que vayan a cambiar de opinión”, explica.

En 1975, votó a favor de CEE y aunque tuvo dudas, asegura que la decisión fue mucho más fácil que ahora cuando “ha quedado claro que hay una serie de problemas que no se han abordado”. “Recuerdo que en 1975 tuve una discusión con un amigo alemán. Mi principal preocupación era sobre los sistemas jurídicos. Había muchas diferencias con la jurisprudencia británica”, explica. Ahora, sin embargo, está más inquieto por los problemas causados al introducir el euro dentro de una unión donde “las políticas financieras de los distintos países se han mantenido sujetas a las decisiones nacionales, de ahí la creciente hegemonía de Alemania y el empobrecimiento de Grecia”.

“Recuerdo que en 1975 tuve una discusión con un amigo alemán. Mi principal preocupación era sobre los sistemas jurídicos. Había muchas diferencias”
“La enorme expansión del número de países que se han integrado desde 1975 también ha aumentado las dificultades de la aplicación de políticas comunes y, en particular, el mantenimiento de los llamados valores “europeos”. Luego está la estructura totalmente antidemocrática de la Comisión y el Parlamento Europeo. Muchos de los argumentos de la campaña Brexit tienen elementos de verdad, pero uno tiene que tener fe en la posibilidad de reforma”, matiza.

Su principal miedo en caso de divorcio son las relaciones internacionales con el resto de países. Aunque es consciente que la inmigración es el asunto que domina el debate. “Es claramente un problema importante, pero también ha sido tergiversado. Muchas áreas de la vida en el Reino Unido no podrían funcionar sin los inmigrantes. El Sistema Nacional de Salud es el mejor ejemplo. Además, dentro del contexto universitario donde he desempeñado gran parte de mi vida laboral, lo normal siempre ha sido trabajar junto con gente de todas las nacionalidades”, explica.

Le preocupa el futuro de sus nietos aunque a corto plazo su peor pesadilla sería tener a Jonhson como primer ministro. “No, non, nein, nao, nie, ne, ei, ingen, oxi, nil… esos son todos los idiomas europeos que conozco. Espero que el mensaje haya quedado claro”, concluye.  

Fuente: ElConfidencial.com