Luis Enrique vuelve a la vieja táctica del enemigo exterior pensando en la remontada

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Después del agónico triunfo ante la Real Sociedad que permite al FC Barcelona seguir vivo en la Liga y pese a que en la segunda parte el conjunto de Eusebio dominó de cabo a rabo, salió Luis Enrique a hacer de Luis Enrique. Desafiante con los periodistas y afirmando sentirse encantado con su equipo en rueda de Prensa: “Estoy muy satisfecho, muchísimo, ya dije en la previa que la Real no era el mejor rival esta semana, por lo que hace con el balón y sin el balón. La actitud de mi equipo es intachable. Este es un equipo de campeones y el que dude de eso apaga y vámonos”.

Alonso Castilla

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Hay que recordar, que fue él el que dijo, tras el 3-0 ante la Juve cuando se le preguntó si creía en la remontada: “Hoy me cuesta más”. Y que además apuntó a la plantilla: “La primera parte ha sido nefasta, lo que es muy grave y muy triste. Hemos tenido impotencia en el primer tiempo y no hemos estado a la altura. Tengo la sensación de haber revivido una pesadilla, es una sensación lamentable como entrenador y muy difícil de explicar. La Juve ha sido muy superior a nosotros en intensidad, y los jugadores han estado muy lejos de lo que he intentado inculcarles”. En cuatro días, el técnico ha vuelto a su ABC. A lo básico. A primero de Luis Enrique: el enemigo externo.

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El entrenador se mostró incluso desagradable ante los micrófonos de Movistar Plus cuando se le cuestionó por Iniesta, al que sigue reservando. No le gustó que el periodista Ricardo Sierra le preguntara si es porque el manchego necesita descanso o porque confía más en André Gómes. “Iniesta es único e indiscutible. No hay ningún jugador que pueda quitarle el puesto a Iniesta. Siempre lo he admirado y valorado. Pero si vosotros los periodistas pensáis que alguien le puede quitar el sitio a Iniesta… Es muy fácil para vosotros. Es que ya solo preguntarlo es ridículo”, soltó.

Los periodistas como enemigos es un clásico para el asturiano, que también puso en el debe el rendimiento de Paco Alcácer como si no fuera cosa suya: “Resulta patético criticar a tus propios jugadores, yo seguiré haciendo lo que considere necesario para el bien del equipo. Alcácer es el mismo jugador que a principio de temporada. Los jugadores necesitan confianza. El tema de la confianza es muy difícil de gestionar. Hace un año y medio criticaban a Sandro y ahora es muy bueno, también ha pasado con Munir o sucederá con André Gomes en un futuro”.

La ‘confianza’ en Alcácer

A Alcácer él, que es el entrenador del Barcelona, le ha alineado como titular en cinco partidos. Y se ha disputado ya la jornada 32. Él es quien ha tomado la decisión de ponerle o no. Y en 27 encuentros en la Liga ha optado por no hacerlo. Resulta obvio también que si estaba en el once es porque Neymar está sancionado y sería una sorpresa mayúscula que repitiera con Alcácer frente a la Juve y dejara al brasileño en el banquillo. Dado el talante de Luis Enrique, lo que chirrió fue su abatimiento después del fiasco de Turín. El de ayer, en cambio, resulta completamente familiar.

En el mundo del fútbol es tan viejo como el balón el buscar un enemigo exterior ya sea para echarle la culpa o para motivar a la plantilla. Después de señalar a sus jugadores tras el desastre ante la Juve el asturiano ha decidido ahora que la mejor táctica para comenzar a preparar la remontada es elogiar hasta la exageración el juego de su equipo frente a una Real Sociedad que les acogotó en la segunda mitad hasta el extremo de tenerles en muchos momentos metidos en el área y despejando a balonazos sin miramientos para, acto seguido, volver a sacar la mandíbula para defender ya sea a Iniesta, a Alcácer o André Gómes, que son tres casos completamente diferentes. Al primero no le hace jugar más porque teme que se lesione y le reserva para los partidos de cinco estrellas, al segundo porque la MSN no se toca y al tercero le tiene una total confianza que no se ve correspondida con su rendimiento sobre el terreno de juego en la gran mayoría de las ocasiones.

Luis Enrique ha vuelto. El equipo todavía no. Si antes del PSG el Barça le pegó un repaso al Celta ganándole con un contundente 5-0, ayer en el Camp Nou las sensaciones fueron bien diferentes. Dos goles de Messi y una asistencia a Alcácer fueron suficientes para conseguir los tres puntos, pero no para tapar la fragilidad defensiva, la falta de organización y también la desorientación de un Barça que tendrá que mejorar muchísimo futbolísticamente hablando de aquí al miércoles si quiere lograr otra machada: marcarle cuatro goles a la Juventus y pasar a semifinales. El resto, es de primero de Luis Enrique. Y eso ya nos lo sabemos.

Fuente: ElConfidencial – Deportes