Macri abre la puerta a las deportaciones exprés: “Crearon un enemigo, el inmigrante”

25.04.2017 – 05:00 H. – Actualizado: 3 H. Adriana es colombiana, tiene 36 años y vive desde hace diez en Buenos Aires. Su marido es argentino, como ...
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25.04.201705:00 H. – Actualizado: 3 H.

Adriana es colombiana, tiene 36 años y vive desde hace diez en Buenos Aires. Su marido es argentino, como su hijo de tres años. Ella estudia sociología en la Universidad de Buenos Aires y su proyecto de vida está asentado en Argentina. Ahora ve cómo esa estabilidad se tambalea debido a los cambios en la ley de migraciones que quiere introducir el Gobierno de Mauricio Macri.

El presidente aprovechó el verano austral para firmar un decreto que endurece la ley migratoria, hasta ahora bastante aperturista, sobre todo para los países del Mercosur y sus estados asociados. Y lo hizo en forma de decreto de necesidad y urgencia (DNU), lo que ha sido muy cuestionado desde los colectivos de migrantes, que no consideran la medida “ni urgente, ni necesaria”. No sólo se ha criticado la forma, sino el contenido del decreto, que, de ser aprobado tras su paso por las cámaras legislativas, endurecería las normas de ingreso al país y aceleraría los procesos de deportación de extranjeros.

“Yo me siento más vulnerable con la emergencia de este decreto. Por delitos que un argentino ni siquiera pagaría cárcel, a nosotros como migrantes nos pueden hacer un juicio sumario y expulsarnos en tres días, porque los plazos que da el decreto son muy cortos. Eso me genera una zozobra terrible, porque para mí, implicaría dejar de ver a mi hijo, desarmar mi matrimonio, mi familia”, explica Adriana.

“Por delitos que un argentino ni pagaría con cárcel, a nosotros pueden expulsarnos en tres días”Concretamente, el Decreto 70/2017 reglamenta “un procedimiento migratorio especial de carácter sumarísimo” que se aplicaría en dos casos: “a quienes hubieren ingresado en forma clandestina al territorio nacional” y a personas que, pese a contar con residencia legal, “se encontraran involucradas en hechos delictivos”. En el primer caso, preocupa que en Argentina terminen instalándose centros de detención a extranjeros que, como sucede en otros países -inclusive España-, se convierten en opacas cárceles que vulneran los derechos humanos; en el segundo, se teme que la nueva ley se utilice para reprimir la protesta social, porque un migrante, con papeles y arraigado, podría ser expulsado por “resistencia a la autoridad” y a través de un procedimiento de expulsión sumarísimo.

“Se ven afectados nuestros derechos como ciudadanos; ese sentirnos sujetos de derechos que el decreto viene a sacarnos”. Y con todo, Adriana sabe que otros se llevarán la peor parte: “Las personas más vulnerables son las más pobres, las que están más excluidas. Yo pertenezco a la clase media, en principio no sería normal que me detuvieran; salvo que me llevaran en una razia policial en medio de una protesta”.

Para los críticos con Macri, sus temores surgen en un contexto de endurecimiento de la represión policial. Adriana aporta un ejemplo: tras la marcha del pasado 24 de marzo, una militante de la organización La Poderosa, un movimiento de base de las villas miseria, fue detenida por intentar grabar la actuación de un policía. Si esta militante hubiera sido extranjera y el DNU estuviese vigente, podría haber sido deportada.

Un hombre durante una protesta contra Macri de profesores de la escuela pública. (Reuters)Un hombre durante una protesta contra Macri de profesores de la escuela pública. (Reuters)

“Se legitima el discurso xenófobo”

No se trata de una ocurrencia del gobierno macrista. También el senador Miguel Pichetto, del bloque opositor de orientación kirchnersita Frente para la Victoria (FpV), presentó en diciembre pasado un proyecto de ley que proponía endurecer la ley migratoria. Todo en un contexto internacional en que Donald Trump se ha hecho con la presidencia de la mayor potencia del mundo, se habilitan discursos que asocian la migración a la criminalidad y se endurecen las leyes migratorias con el argumento de la seguridad.

Hay una sociedad xenófoba y racista que da legitimidad a estas propuestas”, sostiene Adriana. “Esto me afecta en lo cotidiano, porque uno va a ser más vulnerable ante discriminaciones en la calle, en el trabajo, en el colegio de mi hijo. Y súmale que tengo nacionalidad colombiana, que está estigmatizada a nivel mundial”.

Está de acuerdo Elisetere, colombiana que llegó a Buenos Aires hace un año para estudiar un posgrado: “Desde que se firmó este decreto hace dos meses, tengo miedo de salir a la calle y que se den cuenta de que soy extranjera. Hay una legitimación de ese discurso xenófobo, porque es el presidente el que lo está diciendo. A mí me gusta vivir aquí, me gusta su cultura, el mate, la gente: nadie tiene por qué expulsarme de su país si no estoy haciendo nada malo”.


Argemino Barro. Nueva York

El miedo se instala entre las comunidades latinas. De momento, las redadas son similares a las que ocurrían con Obama, el presidente que más inmigrantes ha deportado de la historia

“Han creado un enemigo: nosotros”

En este contexto adverso, los migrantes han decidido organizarse. Desde hace meses se han convocado asambleas en las que se gesta un nuevo movimiento que estuvo muy presente en las últimas manifestaciones masivas en Buenos Aires -las del 8 de marzo, contra la violencia machista, y del 24 de marzo, por la memoria y la justicia de las víctimas de la dictadura- y convocaron un inédito paro migrante el 30 de marzo.

“Los medios de comunicación están construyendo un enemigo, que lamentablemente somos nosotros, y tenemos que luchar por limpiar nuestra imagen, por mostrar que aportamos a este país (…) Pero será fuerte esta lucha: vivimos momentos de mucha represión en Argentina”, cuenta Elisetere.

“Quienes estamos acá hemos sido expulsados de nuestros países de diferentes maneras: porque estudiar es tan caro que nos resulta inviable allá, porque no hay oportunidades laborales. Que nos quieran culpabilizar de la crisis económica que vive el país, que digan que les quitamos el trabajo, es una lectura bastante escueta de lo que está pasando. Nosotros aportamos a la economía, la sociedad y la cultura del país: no somos esos delincuentes que intenta instalar el discurso del Gobierno de turno”, afirma Liliana Chávez, estudiante de doctorado y militante de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina. Para Liliana, lo más grave es que “se va internalizando y naturalizando en la sociedad argentina ese discurso que vuelve al otro un delincuente, un peligro”.

En respuesta a ese discurso, el colectivo migrante realizó una campaña, incluyendo un vídeo, en que se pregunta: “¿Qué pasaría si los migrantes demostramos todo lo que aportamos a este país?” Y responden: “Somos quienes cosen tu ropa, quienes cosechan tu verdura, quienes lavan tu auto, quienes atendemos en los hospitales, quienes construyen tu casa, quienes limpian tus veredas, quienes cuidan a tus hijos… quienes aportamos con nuestros impuestos. ¡Basta de decir que soy un delincuente!”. Tras la movilización del día 30 de marzo, desde el colectivo migrante creen que se ha logrado mucho en poco tiempo, aunque dicen estar al comienzo de un camino que puede ser largo y difícil: “No pararemos de luchar hasta que consigamos la derogación del decreto”.

Fuente: ElConfidencial.com