Malorossiya, el estado secesionista de Ucrania que en realidad nadie quiere

25.07.2017 – 05:00 H. “Nosotros, los representantes de las antiguas regiones de Ucrania, con la excepción de Crimea, declaramos el establecimiento del ...
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25.07.201705:00 H.

“Nosotros, los representantes de las antiguas regiones de Ucrania, con la excepción de Crimea, declaramos el establecimiento del nuevo estado de Malorossiya, que es el sucesor de Ucrania”. Ante una sala abarrotada de periodistas afines a la causa y supuestos delegados de todas las provincias ucranianas, Alexander Zakharchenko, líder de la autoproclamada República Popular de Donetsk -una de las regiones separatistas del Donbas, en el este de Ucrania– hacía enarcar algunas cejas la semana pasada al proclamar la supuesta creación de esta nueva entidad estatal, cuyo nombre significa ‘Pequeña Rusia’.

Los observadores de la cuestión ucraniana se quedaron aún más boquiabiertos cuando vieron el mapa del pretendido estado: las fronteras coincidían con las actuales de Ucrania, con la excepción de Crimea, cuya pertenencia a Rusia es aceptada sin cuestión por estos rebeldes. “Ucrania ha demostrado ser un estado fallido y probado su incapacidad de proporcionar a sus ciudadanos un presente y un futuro pacíficos y prósperos”, aseguró Zakharchenko durante la proclamación. “El Donbas tal vez nunca se una a Ucrania, pero el resto de Ucrania puede unirse al Donbas”, añadió.

Nadie se lo ha tomado en serio. Su mapa incluye toda Ucrania salvo Crimea, porque según ellos ya pertenece a Rusia, y pone a Donetsk como la nueva capital, y a Kiev como ‘capital histórico-cultural’. Ese proyecto en sí es una broma”, explica Borja Lasheras, director de la oficina en España del European Council on Foreign Relations y experto en la cuestión de Ucrania. “Declaraciones de este tipo hay que tomárselas con mucho escepticismo. Lo que hay que tomarse en serio de lo que venga de las llamadas autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk es lo que tenga que ver con el control de recursos: los diferentes tráficos, las minas ilegales y lo que les produzca dinero, porque en eso sí son serios”, dice a El Confidencial

Los promotores de la iniciativa mostraron también la que pretenden que sea la bandera del nuevo estado, una variante de la de Bohdan Khmelnytsky, un líder cosaco que protagonizó una revuelta contra la República de las Dos Naciones de Polonia-Lituania en el siglo XVII. Aunque Khmelnytsky es uno de los héroes nacionales ucranianos, también es una figura reivindicada por los irredentistas rusos puesto que en 1654 juró adhesión al Zar de Rusia. El término Malorossiya se utilizó durante la época zarista para referirse a la entidad cosaca y sus alrededores en lo que hoy es Ucrania. En Moscú se referían a sus habitantes como “los pequeños rusos”.

La bandera de Malorossiya, según sus promotoresLa bandera de Malorossiya, según sus promotores

El cerebro detrás de la idea parece ser el escritor ultranacionalista ruso Zakhar Prilepin, que lleva años luchando por la causa de la RPD. “Desde un punto de vista factual, ya no se nos puede llamar separatistas, dado que realmente estamos a favor de una entidad estatal unida dentro de las fronteras de lo que solía llamarse Ucrania”, ha dicho en una entrevista. En un post de Facebook ha explicado su programa: que Malorossiya sea la heredera legal de la Ucrania anterior a la revuelta del Euromaidán, por lo que no asumirá ninguno de los créditos y préstamos contraídos por el nuevo Gobierno ucraniano. Además, se comprometerá con la “neutralidad” y volverá a solicitar su ingreso en la Comunidad de Estados Independientes, la fallida federación heredera de la URSS. No obstante, pretende mantener el régimen de eliminación de visados para la UE logrado por Kiev este año.

De Novorossiya a la ‘Pequeña Rusia’

Dado que los insurgentes prorrusos del este de Ucrania controlan apenas entre un 3 y un 7% del territorio, dependiendo del momento, el proyecto parece una fantasía. Sin embargo, desde el punto de vista político, puede tener más sentido de lo que parece: al reivindicar un antiguo estado vasallo de Moscú con cierta base histórica, los rebeldes tratan de promover la idea de una Ucrania unida y amistosa hacia Rusia, en lugar de un secesionismo criticado internacionalmente de forma casi unánime como hasta ahora. En ese sentido, Malorossiya goza de ventajas de las que carecía el concepto de Novorrosiya (‘Nueva Rusia’, las regiones rusoparlantes del este del país), promovido incluso por el propio Vladímir Putin durante una época durante 2014.

“El proyecto de Novorossiya [‘Nueva Rusia’] encajaba más o menos con el mapa rusófono, pero ha fracasado por la apatía política de muchos ucranianos que el Kremlin creía cercanos. Se han encontrado con que lo de la ‘gran nación rusa’ basada en la lengua es un mito: resulta que a la hora de la verdad, los oficiales del ejército ucraniano hablan entre ellos en ruso”, afirma Lasheras. “Malorossiya es un sueño delirante, pero con un fin propagandístico”, señala.

Alexander Zakharchenko, líder de la autoproclamada República Popular de Donetsk, durante la proclamación de MalorossiyaAlexander Zakharchenko, líder de la autoproclamada República Popular de Donetsk, durante la proclamación de Malorossiya

El portavoz de la RPD, Alexander Timofeyev, incluso se ha permitido asegurar que la idea de Malorossiyava en línea con el espíritu de los acuerdos de Minsk [para solucionar el conflicto ucraniano] puesto que respeta el principio de la integridad nacional ucraniana”. Por ello, no es de extrañar que el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, haya asegurado que se trata de un nuevo plan de Moscú para dividir su país en piezas. “Zarchenko no es una figura política, sino una marioneta que transmite los mensajes del Kremlin”, declaró

Y sin embargo, la idea parece haber pillado por sorpresa a todo el mundo, incluyendo al propio Gobierno ruso y a los otros comandantes del Donbas. “La declaración hecha por Zakharchenko esta mañana sobre la cuestión de Malorossiya parece ser su propia iniciativa persona, y en Moscú nos hemos enterado de ello por la prensa”, declaró ese mismo día Dmitry Peskov, portavoz de Putin. Por su parte, el líder de la vecina autoproclamada República Popular de Luhansk, Igor Plotnitsky, aseguró que ni él ni sus compañeros habían sido consultados al respecto. Probablemente por pragmatismo: el jefe del Consejo Nacional de la RPL, Vladímir Degataryenko, ha dicho que de haber tenido conocimiento de antemano, habrían rechazado la idea. Ahora intentan que, al menos, sea sometida a un referéndum. El propio Prilepin ha dicho que él y Zakharchenko “querían darle una sorpresa” a Moscú, Kiev y Washington con su declaración.

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“Hay que tomárselo como un mensaje propagandístico, tal vez de cara al ámbito interno, y como elemento de presión. Rusia ejerce un control directo sobre los separatistas, de organización, de logística, de financiación e incluso militar, pero hay rencillas internas e incluso ciertas tensiones con Moscú. Es necesario entender el contexto”, comenta Lasheras. “Están estas repúblicas que han empezado a emitir pasaportes, que intentan avanzar hacia una política de hechos consumados, pero no está claro que siempre respondan a indicaciones de Moscú”, indica.

Para Lasheras, lo importante es lo que realmente sucede sobre el terreno, donde entra el papel de Rusia y su posicionamiento militar a lo largo de la frontera. “Hay unos niveles de rotación importantes y una voluntad de presencia permanente y de control de las unidades militares de las supuestas repúblicas. Eso sí está cambiando los hechos sobre el terreno”, asegura. En ese sentido está por ver si la proclamación de Malorossiya acaba por tener algún efecto real, o sucede lo que pronostica el politólogo ruso Alexey Chesnakov, quien dice que el proyecto es “más literario que político”. “Entre el propio liderazgo de la RPD, muchos no se lo toman en serio”, afirma Chesnakov en una entrevista con la agencia TASS. “Dentro de un mes nadie, ni siquiera los autores de la idea, se acordarán de Malorossiya”, asegura.

Fuente: ElConfidencial.com