Michel Temer, el falso hombre gris que gobernará Brasil tras la salida de Rousseff

13.05.2016 – 05:00 H. Llevaba semanas recibiendo una procesión de políticos y aspirantes a ministros para formar su Gobierno. Michel Temer acaba de ...

13.05.201605:00 H.

Llevaba semanas recibiendo una procesión de políticos y aspirantes a ministros para formar su Gobierno. Michel Temer acaba de convertirse en el nuevo presidente interino de la octava economía del mundo, después de que 55 senadores votasen a favor del ‘impeachment’ de Dilma Rousseff. Durante los próximos 180 días, tendrá que demostrar que puede gobernar el mayor país de América Latina, aquejado por una severa crisis económica. También será responsable de mejorar la imagen del país que recibirá el próximo mes de agosto los primeros Juegos Olímpicos latinoamericanos. Si al cabo de estos seis meses, Rousseff es declarada culpable de haber alterado las cuentas públicas, Temer seguirá en el cargo hasta las próximas elecciones de octubre de 2018.

¿Quién es Michel Temer, un auténtico desconocido en los círculos internacionales y un hombre poco o nada carismático? El octavo hijo de una familia de inmigrantes libaneses, trabajó durante muchos años como abogado y profesor de Derecho. A sus 75 años, acumula medio siglo de experiencia en los pasillos y hasta en las catacumbas de la política brasileña. Pertenece al PMDB, el partido bisagra que desde el fin de la dictadura ha participado como socio en gobiernos de todos los colores.

Marcela Temer, exmodelo casada con Michel Temer. (Reuters)Marcela Temer, exmodelo casada con Michel Temer. (Reuters)

Hombre discreto y conocido por su talante conciliador, está casado en terceras nupcias con una exmodelo 43 años más joven que él. Marcela Temer ganó una fama repentina hace un mes, cuando la revista ‘Veja’ publicó un polémico reportaje en que la nueva primera dama era definida como “bella, recatada y hogareña”. El articulo provocó una campaña viral de protesta, dirigida por los grupos feministas y que acabó trascendiendo a grandes medios internacionales como ‘Forbes’. 

Ligado al Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) desde la época de Lula, en 2009 Temer fue elegido presidente de la Cámara por tercera vez. Como diputado, trabajó intensamente para conseguir aprobar proyectos de ley como el que luchaba contra el crimen organizado o la creación del Código de Defensa del Consumidor. Los que le conocen personalmente, dicen que posee un férreo autocontrol y que “su postura es siempre erecta: parece que no se relaja ni cuando se sienta en una poltrona”.

La alianza entre Temer y Rousseff se forjó en 2010, cuando se presentaron a las elecciones presidenciales en la misma lista. Tras la victoria de Dilma, Temer dejó la presidencia del PMDB y se convirtió en vicepresidente. Las relaciones entre los dos nunca fueron cordiales, lo que no impidió que concurriesen de nuevo juntos en las elecciones de 2014.

Su alianza se desgastó progresivamente a lo largo de 2015, mientras la calle pedía a gritos el ‘impeachment’ de Dilma en diversas manifestaciones multitudinarias. En diciembre, se filtró misteriosamente a la prensa brasileña una carta abierta de Temer para Dilma, en la que se quejaba de la “desconfianza” y del “desprecio” de la presidenta hacía él, y reconocía que se sentía un “vice decorativo” y “desvalorizado”, al mismo tiempo que alardeaba de su supuesta lealtad a Rousseff. El divorcio político de ambos se formalizó a finales de marzo, cuando Temer anunció oficialmente la ruptura de la coalición de Gobierno.

Brasileños votantes de Rousseff protestan contra Michel Temer en Brasilia. (Reuters)Brasileños votantes de Rousseff protestan contra Michel Temer en Brasilia. (Reuters)

No es la única vez en que las reflexiones personales de Temer llegan ‘casualmente’ a manos de la prensa. El pasado mes de abril, pocos días antes de la votación sobre el ‘impeachment’ en la Cámara de Diputados, algunos medios brasileños divulgaron un audio que el vicepresidente había mandado a parlamentarios de su partido en el que hablaba como si el alejamiento de Rousseff de su cargo ya hubiese sido aprobado. El gabinete de prensa de Temer confirmó la veracidad del audio y explicó que lo había enviado “por error” a sus aliados. “Se trata de un ejercicio que el vice estaba haciendo en su móvil y que fue enviado accidentalmente a su grupo parlamentario”, según la versión oficial.

¿Conciliador o conspirador?

Sobre el nuevo presidente existen todo tipo de teorías. Para Adilson Dallari, un abogado con el que compartió un bufete de abogados en los años sesenta y setenta, Temer tiene un talante altamente conciliador. “Michel tiene una vocación para conciliar intereses. Nunca dice no. Es genial haciendo acuerdos. En el bufete, eso funcionó a la perfección. Todo el mundo salía satisfecho”, asegura. Para el politólogo Wanderley Guilherme dos Santos, es un “usurpador” y un “golpista”, que “gobernará mediante la violencia física y la represión sin disfraz”.

Por encima de todo, Temer es un político pragmático, que sabe percibir las pulsiones de la calle y decir lo que toca en el momento adecuado. Durante el proceso de ‘impeachment’, no se ha cansado de repetir que al llegar a la presidencia de Brasil, no retirará la Bolsa Familia, el programa social estrella de los gobiernos de Lula y Dilma, que ha conseguido sacar a Brasil del mapa del hambre de la FAO

Temer asume el cargo con muchas hipotecas políticas y económicas. Para comenzar, no goza del respaldo popular, al no haber sido elegido de forma directa. Los sondeos en las semanas anteriores a la votación del Senado sobre el ‘impeachment’ muestran que su popularidad está por los suelos. Solo el 8% de la población cree que será capaz de sacar al país de su atolladero, mientras que el 68% considera que su Gobierno será regular o pésimo. 

Otro dato importante es que sobre su cabeza pende la espada de Damocles de otro proceso de ‘impeachment’ parecido al de Rousseff y por las mismas razones: ha firmado varios decretos autorizando gastos extra fuera de los presupuestos en un momento en que el gasto público ya había superado las metas establecidas.

La sombra de la corrupción también planea sobre su nombre. Temer ha sido citado en varias ocasiones por los delatores del caso Lava Coche, relacionado con el desvío masivo de dinero público de la empresa estatal Petrobras. Siempre se ha declarado inocente y, de momento, no ha sido incluido en la lista de los investigados. También existe una sospecha de que pueda haber recibido una donación ilegal de una famosa constructora por un importe de cinco millones de reales (1,25 millones de euros) durante la última campaña electoral.

Los desafíos

Su principal misión será recomponer las alianzas políticas en un panorama muy crispado e impulsar la recuperación económica en una economía lastrada por el bajo precio del petróleo y de las materias primas, las pérdidas millonarias que el caso Lava Coches ha causado en la principal empresa del país y la previsión de una caída del PIB de hasta un 4% para este año. Temer ya habría preparado un plan de medidas de choque, que será implementado por el futuro ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, quien fue presidente del Banco Central entre 2003 y 2010, durante la era Lula.

Dilma Rousseff. (Reuters)Dilma Rousseff. (Reuters)

El presidente interino tendrá que reducir la deuda pública del país, que ya supera el 70% del PIB; aumentar los impuestos, para reponer liquidez en las menguantes cajas estatales; luchar contra el desempleo con un panorama desolador de más de 11 millones de parados, e impulsar la polémica reforma de las pensiones, en un país en que los brasileños, que empiezan a trabajar a una edad muy temprana, pueden jubilarse a los 55 años. También se espera que privatice varias empresas públicas.

Son muchos los retos que tendrá que enfrentar el que hasta ahora era considerado la eminencia gris del Gobierno de Dilma. Habilidades no le faltan. Temer, que también ha publicado algún libro de poemas, escribió hace tiempo un soneto que parece dedicado a su exjefa, a la que habría traicionado de forma fría y premeditada, según sus detractores. “Embarqué en tu nao, sin rumo. Yo y tú. Tú, porque no sabías a dónde querías ir. Yo, porque ya tomé muchos rumbos sin llegar a ningún lugar”. 

Fuente: ElConfidencial.com