Miles de refugiados se dirigen al “corredor humanitario” hacia la UE abierto por Croacia

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Una marea imparable. Ese es el resumen que se puede hacer de las instantáneas que desde primera hora de este miércoles mostraban a centenares de refugiados que, tras el cierre de la frontera entre Hungría y Serbia, se dirigían hacia Croacia, en el intento de alcanzar el anhelado territorio europeo. Esto, después de que el primer ministro croata, el joven progresista Zoran Milanovic, anunciara la abertura de un corredor humanitario para permitir el paso de los migrantes. “Van a poder pasar por Croacia, nosotros les vamos a ayudar en ello“, afirmó Milanovic, tras que unas doscientas personas entraran en la noche en Croacia. “Nadie será devuelto”, agregó.

“Ya es un hecho. Los migrantes están entrando. A pesar de que probablemente perderá votos, el Gobierno está siendo sorprendentemente benévolo con los refugiados“, confirmó desde Zagreb a El Confidencial Marko Gregovic, activista de la oenegé Brodoto de Zagreb. “La cuestión es que los últimos sondeos dicen que el 44% de la población no quiere que estas personas estén en territorio croata”, agregó Gregovic, quien, junto a otras organizaciones humanitarias, está organizando para el domingo un acto para sensibilizar a la población.

Refugiados sirios en la frontera croata (Reuters).Refugiados sirios en la frontera croata (Reuters).

Así y todo, surgirán problemas inmediatos. Pues en Croacia sólo hay dos centros de recepción para refugiados y solicitantes de asilo político (uno en Zagreb y otro situado a unos 60 kilómetros de la capital croata, en Kutina) y, en el pasado, ha habido varias denuncias por las condiciones higiénicas de ambos establecimientos. Además de ello, ya también se han registrado períodos en los que el hacinamiento ha sido crítico. “En el de Kutina, hay sitio para unas 200 personas”, ejemplifica Gregovic. Y es que, más allá de algún avance legislativo que sí se ha dado, sobre el tema de la migración hasta ahora ha brillado la apatía en toda la región. Tanto que en Croacia, por ejemplo, no hay todavía ni un centro para menores en situación de irregularidad.

El peligro de las minas

Asimismo, un aspecto inquietante en estas horas son los peligros al que se están exponiendo los migrantes. De hecho, a raíz de las guerras balcánicas que llevaron a la desintegración de Yugoslavia, tanto en la frontera serbocroata como dentro de Croacia, sobre todo en las zonas rurales, todavía hay un número indeterminado de campos de minas (a pesar de que muchas han sido removidas en los últimos años), que han provocado la muerte ya de 500 personas desde el fin del conflicto armado. Y, más aún, estas rutas también coinciden a menudo con las del tráfico ilegal que pasan por la región, lo que podría poner en aprietos a más de uno.

En la frontera croata hay un número indeterminado de minas, restos de la Guerra de Yugoslavia

De conseguir llegar sanos y salvos al país, lo siguiente para los refugiados será entender si quieren quedarse allí, algo que no es verosímil. Esto porque Croacia es un país un serios problemas económicos, que es considerada como una “nación de paso” hacia otros países de la Unión, como recuerda también la periodista experta en minorías Barbara Matejic.

“Llegados a Croacia, tienen dos opciones: cruzar hacia el norte, hasta Eslovenia o hasta Hungría, pues ahí curiosamente todavía no han construido una valla”, ironiza Jovan Vejnovic, ex embajador durante la Yugoslavia socialista y quien subrayó que, sea como fuere, se trata de una situación difícil para la región. “Además de nuestra guerra, la única experiencia previa que tenemos con refugiados es cuando acogimos a los griegos que huían de la Guerra Civil (1941-50) y ha pasado bastante tiempo”, afirmó.

Pero aún existe otro obstáculo: Croacia todavía se encuentra fuera de Schengen y, por tanto, su frontera no goza de los mismos derechos que los que sí están en la zona de libre circulación de la Unión Europea. Algo que hace que le dificulta la vida a los refugiados. Más aún que, incluso en tiempos de normalidad, es común ver en la frontera con la vecina Eslovenia “con la cual además la relación es tambaleante” largas colas de automóviles y camiones que pasan allí horas en espera de pasar los estrictos controles de las autoridades locales. Y Eslovenia, que sí se encuentra dentro del espacio Schengen, todavía no ha dejado claro qué va a hacer al respecto, y si va a permitir el paso hasta Italia o Austria.

Un niño sirio cerca de la frontera norte de Serbia (Reuters).Un niño sirio cerca de la frontera norte de Serbia (Reuters).

La alternativa, claro está, es también la de cruzar sin el plácet de los eslovenos, en clandestinidad. Lo que es un viaje cara o cruz, por el que los migrantes podrían ponerse en manos de los traficantes, quienes cobran cifras de entre 600 y 1.000 euros por este periplo que implica esconderse en coches privados o furgonetas.

De ahí también que la presidenta de Croacia, la conservadora Kolinda Grabar Kitarovic  (opositora política de Milanovic), haya pedido la convocatoria de una sesión del Consejo de Seguridad Nacional para discutir sobre la crisis migratoria. Según ella, de hecho, la situación “se vuelve compleja día a día” y una “ola de refugiados (tiene) sus posibles implicaciones sociales, económicas y de seguridad”.

Eso sí, a pesar de todo, en Croacia sí hay quien considera que su país, fuertemente golpeado por el conflicto de los 90, tiene ahora la obligación moral de acoger a estos refugiados. Por eso, se ha incluso creado una página en Facebook titulada “Queridos refugiados, bienvenidos a Croacia“, en la que se da información para estar en el país. 

Fuente: ElConfidencial.com