Morata aprendió en Italia todo el trabajo de campo que le falta a esta Selección

29.06.2016 – 05:00 H. “Menudo repaso”, se oía en cada esquina de Saint-Denis entre rostros de incredulidad. Alguno se lo esperaba, pero eran la ...

29.06.201605:00 H.

“Menudo repaso”, se oía en cada esquina de Saint-Denis entre rostros de incredulidad. Alguno se lo esperaba, pero eran la inmensa minoría. Se podía prever una Italia mucho mejor de lo que se venía anunciando, ya que la ‘Nazionale’ es mucho más que el supuesto autobús que iban a plantar delante de Buffon. Sólo había que conocer un poco a Antonio Conte para descartar esa medida extrema de entrada y de salida. A Conte nunca le ha gustado jugar al ‘catenaccio’, es algo viejo, de cuando él jugaba y tenía que dejarse el corazón corriendo detrás del balón. No le desea eso a sus jugadores.

España tampoco, como ya bien es sabido. España fue hasta el extremo de esa vía y al otro lado encontró la felicidad, desde la cual nunca ha querido regresar. Se radicalizó tanto la apuesta por el fútbol de posición, de dominio desde el control del balón para la generación de espacios, que otros conceptos han quedado marginados, condenados al olvido. El fútbol sigue adelante, y España se encalló en la misma orilla, en su isla paradisíaca de fútbol de salón. La táctica quedó para otros, para los pobres que no sabían jugar con el balón y tenían que pensar demasiado.

“He aprendido mucho sobre táctica, de lo que antes no tenía ni idea“. Las palabras de Álvaro Morata en la previa del partido contra Italia no se deben pasar por alto. Es un grito de auxilio de las categorías inferiores del fútbol español que debe ser escuchado en algún momento. Un futbolista que ha estado en las canteras del Atlético de Madrid y Real Madrid empieza a adquirir formación táctica y posicional cuando se cambia de país. Da igual que sea un delantero centro. Todo lugar en el campo tiene una función específica dentro de un plan establecido determinado y ni siquiera el equipo que mejor mueve la pelota debe ser ajeno a esa labor. Eso lo sabe mejor que muchos el propio Antonio Conte, que desde un trabajo de campo poco valorado y mucho menos conocido fuera de Italia, se cargó a España.

El gran triunfador de este lunes, Antonio Conte (Charles Platiau/Reuters).El gran triunfador de este lunes, Antonio Conte (Charles Platiau/Reuters).

¿Por qué Holanda, Chile e Italia le dieron un baño táctico a España? Porque a España carece ahora mismo de los conocimientos tácticos y, en definitiva, futbolísticos para contrarrestar cierto tipo de planteamiento contrario. No son los tres centrales, pues como dice Conte son “solamente un número”, sino lo que hacen esos tres centrales, los tres interiores y los dos carrileros. Les han hecho comprender que no hay mejor manera de jugar, mejor manera de hacerse fuerte que a través de la ortodoxia de la posición. Si a España le cierran los espacios, está muerta, porque adolece de una variante verdaderamente útil. Esa variante pueden ser los balones en largo, pero si no se sabe jugar a eso, si no se tiene como una alternativa, no se debe emplear, pues se caerá en el mero azar, que como tal, a veces, sólo a veces, puede sonreír.

Italia no ganó a España jugando al ‘catenaccio’ porque hace décadas que no juega así. Que el juego de la mayoría de equipos de la Serie A no sea vistoso no quiere decir que sea ‘catenaccio’, ni siquiera que se parezca a aquel método instaurado como dominante en los años 50. NI tampoco perdió España por tener una preparación física menor a la italiana, pues no es lo mismo la preparación que la condición. Italia le ganó a España desde el dominio de las ideas de juego, a través de un laborioso empeño por hacer comprender a los jugadores una manera óptima de potenciar sus virtudes y minimizar sus defectos. Y esa manera Conte la encontró a través de la posición.

Como decíamos en el caso del delantero, no hay demarcación en el fútbol que no tenga un cometido específico en un lugar determinado. El juego de posición que insinuó Aragonés y perfeccionó Guardiola no sólo consiste en el dominio territorial sobre el enemigo y, a través de él, la generación de ocasiones de gol. Se puede jugar posicionalmente de manera menos estética y ofensiva, como hizo Italia contra España.

Dejo a Martí Perarnau explicarlo mejor que yo: “Sucede que es un juego de posición de orientación vertical practicado por un equipo que se distribuye en un 3-4-3 con balón y un 5-3-2 sin él, lo que resulta inhabitual y de ahí que resulte sorprendente afirmarlo, Pero lo es: jugadores dispuestos a diferentes alturas, equipo amplio para abrir pasillos interiores, búsqueda del hombre libre, generación de superioridades a la espalda del rival… Todos los fundamentos del juego de posición son practicados por la azzurra (…) Italia como paradigma de otro modo de concebir el juego de posición”. La Selección ha perdido esa idea y no ha trabajado en cambiarla o evolucionarla. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes