Neymar no es la única “chuminada” que Luis Enrique tiene en el vestuario del Barça

Neymar Jr. salió del césped del Sánchez Pizjuán meneando la cabeza, haciendo gestos con las manos y dejando claro que no le había sentado nada bien ser ...

Neymar Jr. salió del césped del Sánchez Pizjuán meneando la cabeza, haciendo gestos con las manos y dejando claro que no le había sentado nada bien ser sustituido por Xavi, al que apenas saludó. Al llegar al banquillo del FC Barcelona comenzó a aplaudir y Rafinha le paró. Tiró las botas y después las espinilleras, mientras Ter Stegen primero y Mascherano después intentaban calmarle. Su cabreo era monumental y no lo disimuló en absoluto. Al término del partido, Luis Enrique contestó así cuando le preguntaron al respecto: “No me fijo ya en chuminadas de este tipo, estoy por el fútbol y me interesa el fútbol. Esto ya se está poniendo de moda y es una tontería. Todas estas cosas que os interesan a vosotros a mí no me interesan”. El técnico calificó como “chuminadas” los gestos del brasileño, pero entre sus compañeros no han sentado nada bien y algunos pesos pesados consideran que Neymar debería cambiar su actitud y ser más respetuoso con el entrenador y, sobre todo, con sus propios compañeros.

No es la primera vez que el delantero deja patente su malestar cuando le sustituyen. En el Ciutat de València y en Málaga ya lo hizo y la última vez aún está fresca en la memoria: sucedió en Ipurua, cuando fue sustituido por Pedro en el 69’. Los gestos fueron calcados a los del Sánchez Pizjuán. Se dio además la circunstancia de que el jugador acababa de regresar de Brasil después de que Luis Enrique le diera permiso (estaba sancionado en el partido anterior frente al Rayo) para viajar a Sao Paulo a festejar el cumpleaños de su hermana. Dentro del vestuario molesta el rol de estrella que el técnico le ha dado a Neymar –como así se interpretó la concesión para que viajara a Brasil– y el cambio de actitud del jugador, que ha pasado de aterrizar humildemente y de repetir “Messi es el mejor del mundo” cuando ni se le preguntaba a no saber reprimirse cuando sabe, además, que todo el mundo va a estar pendiente de lo que haga. 

Neymar sólo lleva una temporada y media en el FC Barcelona y aún no ha ganado ningún título. Sus compañeros saben que están ante un gran futbolista, pero hay que tener en cuenta que comparte vestuario con jugadores que lo han ganado absolutamente todo: un Mundial, dos Eurocopas, tres Champions y seis campeonatos de Liga en los últimos diez años. A algunos de esos compañeros no les gustan nada los gestos de divo del brasileño, que en el vestuario se relaciona principalmente con sus compatriotas Alves y Adriano, mientras que la distancia con los Xavi e Iniesta, por ejemplo, es evidente. El puente entre unos y otros es Gerard Piqué, que mantiene una relación cordial con todos. La “chuminada” del Sánchez Pizjuán puede causarle un problema a Luis Enrique, que ya en la rueda de prensa previa a viajar a Sevilla salió a defender su autoridad en el vestuario después de que Luis Suárez afirmara que su posición en el campo fue idea de Leo Messi, que sigue sin hablarse con el técnico.

Piqué, señalado en el Sánchez Pizjuán

Luis Enrique, en definitiva, no tiene ningún aliado en el vestuario. Así están las cosas con los jugadores importantes: con Messi no se habla; Neymar no duda en demostrar públicamente su disgusto ante sus decisiones; Iniesta, y sobre todo Xavi, sienten que han perdido peso y se apañan como pueden al nuevo estilo, y Piqué, que ya se las tuvo con el asturiano a principio de temporada, ha visto cómo le señalaba tras el empate en Sevilla. El central, que viene siendo clave en los últimos meses y que estaba firmando un gran encuentro en el Pizjuán, erró en un pase que propició el tanto del empate. Luis Enrique, en rueda de prensa, se refirió sólo a ese fallo (y no al de Bravo en el primer tanto o a las ocasiones falladas de Luis Suárez) para explicar la pérdida de los dos puntos. 

El Barça aún es líder, disputará la final de la Copa del Rey ante el Athletic y está en condiciones de clasificarse para semifinales ante un PSG diezmado por las bajas entre sanciones y lesiones, pero el ambiente entre el técnico y el vestuario no es precisamente el ideal.

Fuente: ElConfidencial – Deportes