Niños de siete años fabrican las baterías de tu 'smartphone' en la República del Congo

19.01.2016 – 05:00 H. Regresa la polémica para las grandes tecnológicas tras la última investigación de Amnistía Internacional y Afterwatch sobre la ...

19.01.201605:00 H.

Regresa la polémica para las grandes tecnológicas tras la última investigación de Amnistía Internacional y Afterwatch sobre la explotación infantil en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo. En un informe bautizado como ‘Por esto morimos: abusos de los derechos humanos en la República Democrática del Congo’ se sigue el rastro del cobalto. Desde su extracción en las minas del país africano por niños (en muchos casos, menores de siete años), hasta su transformación en baterías de ion de litio. Las mismas que llevan los ‘smartphones’ de nuestros bolsillos.

“La imagen de esos niños cargando sacos llenos de rocas a través de los túneles angostos de las minas de cobalto y sufriendo problemas pulmonares, contrasta con el ‘glamour’ de los escaparates de las tiendas de móviles“, lamenta Mark Dummett, investigador y responsable de Derechos Humanos y Negocios de Amnistía Internacional.

Un minero carga con varios sacos repletos de cobalto a las afueras de Lubumbashi. (Reuters)Un minero carga con varios sacos repletos de cobalto a las afueras de Lubumbashi. (Reuters)

En la República Democrática del Congose extrae la mitad de todo el cobalto mundial. El 40% del que se transforma en las tripas del gigante chino Huayou Cobalt procede de este país. La ONG prueba en su investigación cómo los comerciantes compran cobalto procedente de zonas donde el trabajo infantil en las minas está generalizado. Luego ese cobalto se vende a Congo Dongfang Mining (CDM), compañía bajo el paraguas de Huayou Cobalt. Y de ahí pasa a fábricas de componentes chinas y surcoreanas que hacen baterías para Apple, Microsoft, Samsung y Sony.

Pasaba 24 horas en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba al día siguiente. Tenía que hacer mis necesidades en la mina

El escándalo no afecta solo a las tecnológicas. El cobalto también está presente en las baterías de los coches eléctricos que utilizan empresas como Volkswagen y que fabrican empresas como Daimler.

Solo una de las compañías admite la conexión

Amnistía Internacional se ha puesto en contacto con 16 multinacionales que utilizan mineral procedente de estas zonas. Solo una de ellas admitió la conexión con los fabricantes y, por ende, con los procesos extractivos. Seis dijeron estar investigando estos procesos internamente y cinco negaron toda conexión con Hauyou Cobalt. Ninguna de ellas ha proporcionado detalles que permitan verificar el origen del cobalto de sus baterías.

“Millones de personas disfrutan de los beneficios de las nuevas tecnologías, pero rara vez se preguntan cómo se fabrican. Es momento de que las grandes corporaciones se responsabilicen de la extracción de las materias primas que conforman sus aparatos”, denuncia Dummett.

Distribución del cobalto a nivel mundial (Amnistía Internacional)Distribución del cobalto a nivel mundial (Amnistía Internacional)

24 horas sin ver la luz del sol

Amnistía Internacional habló con 87 mineros, 17 de los cuales eran niños. Hacían en muchos casos jornadas de más de 12 horas diarias en la mina, por entre uno y dos dólares diarios. Sus testimonios son desgarradores. “Mi madre adoptiva quería que fuera al colegio, pero mi padre adoptivo estaba en contra. Pasaba 24 horas allí abajo, en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente. Tenía que hacer mis necesidades en la mina”, relata Paul, un huérfano de 14 años. 

Trabajan en muchos casos sin guantes, sin trajes protectores y sin mascarillas. Multiplicando el riesgo de contraer enfermedades de pulmón y problemas de piel. “Los riesgos para la salud y la seguridad convierten a la minería en una de las peores formas de trabajo infantil. Unas empresas cuyas ganancias globales ascienden a 125.000 millones de dólares no pueden afirmar con credibilidad que les resulta imposible comprobar de dónde proceden los minerales esenciales para sus productos”, denuncia Mark Dummett.

Según datos de Unicef, en 2014 había alrededor de 40.000 niños trabajando en las minas del sur del país, muchas de ellas de cobalto. Al menos 80 murieron en su interior entre septiembre de 2014 y diciembre de 2015. La cifra es irreal, ya que muchos de los accidentes ni siquiera se registran y los cuerpos quedan enterrados bajo las rocas.

Fuente: ElConfidencial.com

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