“No hay duda de que Gibraltar volverá a ser español. Y los gibraltareños lo saben”

Fue el único embajador occidental que vivió de primera mano la disolución de la Unión Soviética al ejercer durante más de cinco años como jefe de la misión ...
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Fue el único embajador occidental que vivió de primera mano la disolución de la Unión Soviética al ejercer durante más de cinco años como jefe de la misión diplomática española en Moscú, puesto que conservó en los primeros compases de la Rusia democrática. Unos años en los que no solo mantuvo una relación cercana con Mijaíl Gorbachov, también logró cierto grado de confianza. Ahora, José Cuenca publica De Suárez a Gorbachov, Testimonios y confidencias de un embajador (Plaza y Valdés Editores), para describir tres hechos decisivos para el destino de España y las relaciones internacionales -la política exterior de la Transición, la adhesión a la OTAN y la caída de la URSS– a través de sus encuentros con dos hombres que cambiaron la historia de sus respectivos países: Adolfo Suárez y el artífice de la Perestroika.    

Pregunta: Usted fue un testigo excepcional de la ascensión, la crisis y el final de la Perestroika…  ¿cómo era el cambio que planeaba Gorbachov? ¿Qué fracasó en la “reestructuración”? 

Respuesta: En efecto, fui el único embajador occidental en Moscú que vivió todo el proceso de la Perestroika. De hecho, cuando se celebró la reunificación de Alemania (3 de octubre de 1990), yo era el Decano de la CEE y de la OTAN. Respecto al proyecto de Gorbachov, era muy claro: transformar la férrea dictadura estaliniana en un proyecto de socialismo democrático. No lo consiguió, porque los duros del Partido se aferraron a unas ideas que ya no tenían futuro.

P.: Respecto a Oriente Medio, usted cuenta en su libro que Jimmy Carter, impresionado por las sugerencias españolas sobre el conflicto árabe-israelí, aconsejó a Adolfo Suárez recorrer la región para difundir su mensaje, que venía a calificar el planteamiento de EEUU de “equivocado”. ¿Cuáles eran las líneas básicas de esas sugerencias? ¿Son aplicables hoy en día como pasos hacia la solución del conflicto?    

R.: En el libro explico, en veinte páginas, las ideas de Adolfo Suárez sobre Oriente Medio. La pieza clave consistía en adoptar una nueva resolución del Consejo de Seguridad, que complementase las 242 y 338, en la que los árabes aceptarían el derecho de Israel a su existencia, dentro de fronteras seguras y garantizadas, y los israelíes reconocerían los derechos nacionales del pueblo palestino. Hoy continúan siendo los postulados básicos para un acomodo de intereses en la zona.

P.: La entrada de España en la OTAN suscitó en su momento las críticas del PSOE -recordemos aquella campaña de “OTAN No“- al igual que hoy en día ciertas fuerzas emergentes apoyan la salida de España de la Alianza. ¿Qué consecuencias tendría para España abandonar la OTAN? ¿Por qué este rechazo entonces y ahora?

R.: He conocido muchos partidos políticos, en varios países, que cuando estaban en la oposición prometieron abandonar la Alianza si alcanzaban el poder. Luego, cuando llegaron al gobierno, vieron las cosas de otra forma. Quizá por eso, desde su creación en 1949, nadie se ha salido nunca de la OTAN.

José Cuenca durante un encuentro con Felipe González.José Cuenca durante un encuentro con Felipe González.

P.: Parece extenderse la idea entre la ciudadanía de que España ha perdido peso en el tablero internacional. Tal vez dicha convicción se ve impulsada por la imagen de una Europa que se mueve al ‘diktat’ de Berlín. ¿Qué hay de cierto en eso? ¿Considera que hemos perdido peso?

R.: Decir que Europa se mueve al ‘diktat’ de Alemania parece un tanto exagerado, ¿no cree? Pero es cierto que la pertenencia a la UE comporta cesión de competencias y asumir responsabilidades compartidas. De ahí, quizá, esa sensación de pérdida de peso a la que alude.

P.: Usted afirma que la labor de Suárez en el campo internacional es prácticamente desconocida y apenas se ha estudiado… Suárez, de quien tanto se ha escrito…. ¿a qué se debe? ¿Podría resumir sus principales logros? 

R.: Es verdad. Recientemente han aparecido varios buenos libros sobre la Transición, pero ninguno trata a fondo la política exterior. Yo dedico a este tema, y a la adhesión a la Alianza Atlántica, más de doscientas páginas, con un solo objetivo: analizar en detalle una política que nos sacó de nuestro aislamiento secular y ancló a España en las instituciones de un mundo que es el nuestro.

P.: Usted ha dicho en alguna ocasión que no duda de que Gibraltar volverá a ser español… 

R.: No me cabe ninguna duda. Y los gibraltareños saben muy bien que, antes o después, así será.

P.: ¿Cuál debe ser el proceso hacia la recuperación del Peñón? 

R.: Plantear un plan inteligente y bien articulado. Y llevarlo a cabo con perseverancia y claridad de ideas. Y sin esos bandazos y cambios de opinión a los que somos tan aficionados.

P.: Usted ha afirmado en varias ocasiones que “siempre trabajará “para que Rusia tenga una buena relación con España”. Pues bien, las relaciones no parecen encontrarse en su mejor momento debido a la crisis de Ucrania y a las sanciones contra Rusia… ¿ve alguna solución al conflicto? 

R.: Siempre he defendido que España y Rusia tienen que mantener unas muy estrechas relaciones, porque así conviene a nuestros intereses nacionales. El ministro García-Margallo acaba de visitar Moscú, confirmando el buen momento por el que atraviesan esas relaciones.

Fuente: ElConfidencial.com

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