Ortega desactiva (por ahora) a la oposición en el Parlamento de Nicaragua

29.07.2016 – 23:25 H. El Consejo Supremo Electoral de Nicaragua ha anunciado la retirada de los escaños a 28 diputados de la oposición. Una decisión que en ...

29.07.201623:25 H.

El Consejo Supremo Electoral de Nicaragua ha anunciado la retirada de los escaños a 28 diputados de la oposición. Una decisión que en la práctica supone la neutralización del bloque opositor más importante del Parlamento, el vinculado a Eduardo Montealegre, el hasta hace poco líder del Partido Liberal Independiente (PLI) y uno de los principales enemigos políticos del presidente Daniel Ortega. El gobernante Frente Sandinista (FSLN) de Ortega queda así, de momento, con el control casi absoluto de la Asamblea Nacional de Nicaragua.

Esto no significa, sin embargo, el final de la (ciertamente frágil) democracia nicaragüense ni la instauración de un “régimen de partido único”, como se han apresurado a asegurar algunos medios extranjeros. La paradoja es que la destitución se produce a petición del nuevo líder del PLI, Pedro Reyes, como resultado de una guerra interna entre facciones del partido, al que hasta hace poco pertenecían la mayoría de los diputados castigados. En concreto, hasta que en mayo del año pasado la Corte Suprema de Justicia le quitó la representación legal del PLI a Montealegre para otorgársela a Reyes.

Los parlamentarios rebeldes se habían declarado “independientes”, en un intento de evitar su cese, pero de nada ha servido: “Son 28 diputados, 16 titulares y 12 suplentes los que se van”, ha declarado el propio Reyes a la agencia AFP. En cualquier caso, todavía hay otros 20 diputados del PLI, entre titulares y suplentes, que no se han pronunciado sobre si obedecer a Reyes o seguir con Montealegre.

¿Por qué, entonces, hablan algunos medios de “autogolpe”? El término parece exagerado, dado que, en teoría, sigue habiendo otros tres partidos en la Asamblea Nacional además del Frente Sandinista: además de los dos diputados del Partido Liberal Constitucionalista, está también el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), una escisión del partido de Ortega que en las últimas elecciones, en 2011, se presentó en coalición con el PLI.

Pedro Reyes, nuevo líder del PLI, junto a María Cristina Ordóñez, candidata a vicepresidenta, el 15 de julio (EFE)Pedro Reyes, nuevo líder del PLI, junto a María Cristina Ordóñez, candidata a vicepresidenta, el 15 de julio (EFE)

Comprar a los rivales

Entre los destituidos, de hecho, hay también cuatro diputados del MRS. “Ortega, mostrando su verdadero rostro de dictador, mandó a destituir a 16 diputados opositores que no se le doblegaron, ni se vendieron”, tuiteó la disidente sandinista Dora María Téllez. “Mis respetos a los 16 diputados destituidos, incluidos los del MRS sacados por no agachar la cabeza ni venderse”, añadió.

La oposición achaca la decisión del Consejo Electoral a una maniobra del “orteguismo” para afianzar su poder de cara a las próximas elecciones del 6 de noviembre, en las que Ortega aspirará a la reelección. La clave de todo: que Pedro Reyes podría ser un hombre de Ortega.

“La forma tradicional de Ortega de asegurar que nadie se revuelve es comprar de antemano a figuras clave en la oposición”, afirma a El Confidencial un veterano observador de la política nicaragüense. Es lo que ocurrió, dice, con Arnoldo Alemán, el expresidente de Nicaragua sobre el que pesa una orden de captura internacional por presunta apropiación indebida de fondos de la cooperación estadounidense. Muchos nicaragüenses creen que fue Ortega quien convenció a Alemán de presentarse a las elecciones de 2006 a la cabeza del Partido Liberal Constitucionalista, lo que dividió el voto conservador y facilitó la victoria sandinista.

Ahora, a los diputados rebeldes no les va a quedar más remedio que acatar la decisión, a pesar de unas protestas que no han faltado. “Se supone que la Asamblea debe obedecer la decisión del pueblo, pero esta es una decisión política que depende del FSLN“, protestaba la diputada Edipsia Dubón. Otro de ellos, Eliseo Núñez Morales, afirmó: “Ortega está usando el arma de la irracionalidad, para infundir temor”. ¿Supone esto la neutralización total de la oposición? Lo veremos en los próximos meses, que serán críticos para Nicaragua

Fuente: ElConfidencial.com