Otra noche aciaga para Cristiano: falló un penalti y la grada coreó “Messi, Messi”

19.06.2016 – 05:00 H. Definitivamente, no está siendo la Eurocopa de CR7. A la decepción, con pataleta incluida, de las tablas con Islandia, el astro ...
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19.06.201605:00 H.

Definitivamente, no está siendo la Eurocopa de CR7. A la decepción, con pataleta incluida, de las tablas con Islandia, el astro lusitano sumó otro duro revés en sus aspiraciones de elevar a Portugal a los altares del balompié continental con un nuevo y decepcionante empate, esta vez sin goles, ante Austria. El dolor del astro madridista por este segundo pinchazo en suelo francés fue aún mayor si cabe por tratarse del día en el que superaba a Luis Figo como el jugador con más internacionalidades en la historia del equipo de ‘As Quinas’, con 128 entorchados. El exastro de Barça y Real Madrid no se lo quiso perder y estuvo presente en las gradas del Parque de los Príncipes, aunque como el resto de aficionados lusos se quedó con las ganas de ver al capitán de su selección anotar ese gol que le convertiría en el primer futbolista que ve puerta en cuatro ediciones distintas del torneo continental.   

Cristiano Ronaldo no se alteró lo más mínimo cuando a los pocos minutos de iniciarse el choque hubo de escuchar por enésima vez el “Messi, Messi”. Tan manido está ya el cántico que al astro madridista le entra por un oído y le sale por el otro. En realidad no hay coreografía en el mundo que haga mella en el luso cuando anda como un tiro, que no es el caso. A pesar de insistir en que está a tope de facultades, los hechos parecen demostrar lo contrario. No está fresco y él lo sabe. Su tendencia a buscar el centro del ataque, renunciando a caer por los costados, se ha hecho más acusada en el tramo final de temporada. Los kilómetros pesan incluso para un superdotado físico como el de Madeira

Tal vez ese fuera el motivo por el que Fernando Santos otorgó la titularidad a Quaresma. Con el exazulgrana surcando la banda derecha y Nani por la inversa, Cristiano contaba con dos extremos natos cuya misión, en esencia, era la de nutrirle de balones dentro del área austriaca. Como si de un ‘9’ de toda la vida se tratara. 

 

Un portero resultón

Pero CR7 ya ha dado muestras en las dos últimas campañas de que su arsenal de recursos ofensivos es de lo más variopinto. A falta de arrancadas y remates en velocidad, el lusitano activó otros mecanismos que sirvieron igualmente para poner en serios aprietos al once centroeuropeo. A diferencia de la aciaga noche frente a los islandeses, dispuso en esta ocasión Ronaldo de un buen ramillete de ocasiones para haber superado a buen portero del Austria de Viena. Hasta cuatro tuvo en el acto inicial. La más clara fue un balón que le sirvió Quaresma al borde del área, pero tardó una décima de segundo de más en armar su cañón diestro y Hinteregger se le echó encima, abortando su latigazo. 

Su productividad fue ‘in crescendo’ con el paso de los minutos, aunque pareciera que su suerte se quedó varada en San Siro con aquel penalti que supuso la Undécima para el Madrid. A una falta que estampó en la barrera nada más iniciarse el segundo tiempo, le siguió una doble descarga marca de la casa que solo el buen hacer de Almer evitó que el cuero acabara en las mallas alpinas. La primera fue un terrible zapatazo tras un corte de Pepe que el meta envió a córner con mucha dificultad. Nani lo puso en juego y Cristiano lo remató con su arrebatadora potencia de salto, pero su cabezazo picado fue demasiado centrado como para sorprender a un atento Almer. 

Pese a que se movía en espacios cada vez más reducidos, sus ganas de entrar en la historia de su selección por la puerta grande le sirvieron de autoestímulo para fabricar tres ocasiones de oro en los últimos 25 minutos. La primera fue un libre directo desde 30 metros que pasó como un cohete por encima del travesaño. A 12 minutos de la conclusión llegaría la más clara: un agarrón claro de Hinteregger, cuando se disponía a remachar un pase de la muerte de Guerreiro, fue sancionado con pena máxima por el colegiado Rizzoli. Su lanzamiento, a diferencia del de Milan hace tres semanas, se marchó a la madera.

Imbatible al desaliento, CR7 siguió buscando el premio mayor. Si algo tiene el madeirense es orgullo. Eso le sobre a kilos. El caso es que lo encontró a seis del pitido final, pero su perfecto testarazo al saque de una falta combada de Moutinho fue invalidado por el trencilla italiano al encontrarse tanto él como Pepe en fuera de juego. Ahora, sus récords a batir y la clasificación para octavos de Portugal penden de un hilo.  

Fuente: ElConfidencial – Deportes