Piqué y Arbeloa escenifican el trastorno bipolar de la Liga

11.04.2016 – 05:00 H. “Nos podíamos permitir el lujo de perder estos puntos”, dijo un displicente Gerard Piqué tras la nueva derrota del Barça ...

11.04.201605:00 H.

“Nos podíamos permitir el lujo de perder estos puntos”, dijo un displicente Gerard Piqué tras la nueva derrota del Barça en Anoeta, un campo que se les atraganta a los azulgranas, pues no han sido capaces de ganar en ninguna de sus últimas siete visitas. “A partir de ahora, obviamente, ya no podemos permitirnos ceder más”, añadió el central catalán, antes de volver a protagonizar otro pique en las redes sociales con Álvaro Arbeloa. “Qué difícil es ganar contra once. ¡Partidazo de Illarramendi y enorme Granero, ¡promesa cumplida!”, escribió el madridista en Twitter en referencia a la derrota del Barça contra la Real Sociedad (1-0), a lo que Piqué no tardó en responder: “Un jugador que ha sido titular una vez de 32 no merece respuesta”, dijo, en una clara demostración de desprecio hacia el que fuera su compañero en la Selección, aunque todo sea dicho, esta vez fue Arbeloa quien le provocó.

Por desgracia, el lamentable duelo dialéctico entre estos dos internacionales españoles es el fiel reflejo del trastorno bipolar que padece la Liga, en la que el ruido mediático lo acaparan los dos grandes, con unos entornos en algunos casos azuzados desde los propios clubes, y en que el Atlético parece estar de prestado, pues resulta que de haber aún lucha por el título, que la hay, los rojiblancos han sido lo más beneficiados de los tres pinchazos consecutivos de los azulgranas. Pese a los antecedentes, aunque también es verdad que con una racha fuera de casa de 18 partidos sin perder (12 victorias y seis empates), Luis Enrique reservó en su visita a la Real Sociedad a Jordi Alba, Iniesta y Rakitic, lo que confirma que el técnico azulgrana tenía un ojo en Anoeta y el otro en el partido de este miércoles en el Calderón.

Pero la jugada le salió mal, pues no solo el Barça volvió a morder el polvo ante el equipo donostiarra, sino que, para intentar enmendar su exceso de confianza, el técnico asturiano tuvo que acabar echando mano de ellos. Los azulgranas no remontan un partido de Liga en San Sebastián desde 1930, así que la empresa se antojaba más complicada para Iniesta, Alba y Rakitic que haber salido de inicio. Sin Luis Suárez, sancionado, Luis Enrique no se planteó sustituir a Neymar y aún menos a Messi. Después de lo sucedido el año pasado en Anoeta, donde dejó a ambos en el banquillo, ‘Lucho’ sabe que hay decisiones que no puede tomar, especialmente la que tiene que ver con Leo y su alergia a la suplencia. Hasta ahora no le ha ido mal, pero está por ver que las cosas no se le tuerzan de aquí a final de temporada. 

Koke celebra su gol al Espanyol. (Cordon Press)Koke celebra su gol al Espanyol. (Cordon Press)

Todo lo contrario que Luis Enrique fue lo que hizo Simeone, a cuyo equipo se le supone y espera un esfuerzo mayor en la vuelta de Champions por estar obligado a remontar el 2-1 del Camp Nou. Sin embargo, el Cholo fue fiel a su política del “partido a partido”, tan solo dio un respiro a Saúl y mantuvo el máximo nivel de exigencia. Valga el dato de que los rojiblancos son el mejor visitante de la Liga, con 37 puntos, aunque de los seis partidos que les restan, cuatro los jugarán en el Calderón. Con la victoria del Atlético en Cornellà (1-3), los colchoneros no solo se sitúan a tres puntos -más el ‘average’, cuatro- del FC Barcelona en esta competición doméstica, sino que se cargaron de moral de cara al partido europeo de este miércoles.    

Un caso aparte fue el de Zinédine Zidane, que realizó hasta ocho cambios pensando en la remontada que le espera este martes ante el Wolfsburgo y ganó con tanta contundencia como comodidad al Eibar (4-0), una victoria que, unida a la posterior derrota del Barça ante la Real, coloca al Real Madrid a cuatro puntos -más el ‘average’, cinco-, cuando hace tres semanas estaba a 12 -más el ‘average’, 13-. Cierto es que, a falta de seis jornadas, los catalanes siguen teniendo una ventaja considerable y un calendario tan asequible o más que el de los blancos, pero la clave es que, mientras el Real Madrid matemáticamente aún puede ganarla, el Barça ya solo podría perderla.  

Zidane saluda a Casemiro tras sustituirle por Kovacic. (EFE/Ángel Diaz)Zidane saluda a Casemiro tras sustituirle por Kovacic. (EFE/Ángel Diaz)

“La victoria ha sido un mérito nuestro, no demérito del Barça”, terció Eusebio, entrenador de la Real y exjugador azulgrana, de ahí quizá su condescendencia con el equipo de Luis Enrique, que, además de perder en San Sebastián, volvió a dar síntomas de estar perdiendo gas. Y como la bipolaridad de la Liga llega a todos los lados, preguntado sobre el cruce de declaraciones entre el azulgrana y el madridista, el jugador de la Real Sociedad Esteban Granero dijo en referencia a su amigo Álvaro que “hay que tenerle más respeto. Le había prometido la victoria y hemos ganado y he cumplido”. La pregunta es si dentro de tres semanas, cuando el Real Madrid visite Anoeta, Granero se empleará tan a fondo como lo hizo contra el Barça o directamente no jugará, como hizo en el Bernabéu al lesionarse la víspera de viajar a la capital de España.    

David Babunski, exjugador de las categorías inferiores del Barça, mandó un mensaje, también en Twitter, a Piqué y Arbeloa. “Parad por favor. Millones de niños observan. Tenéis el poder de suscitar impactos y mensajes muchos más constructivos”, escribió el ahora jugador del Estrella Roja. Sin embargo, la sensatez es algo que se perdió hace tiempo en el fútbol español, donde, como suele decir Juanma Lillo, la guarnición se ha acabado comiendo al filete. Lo de Piqué y Arbeloa no es casual y va más allá de una simple riña de niñatos. Es la escenificación del trastorno bipolar que sufre el fútbol español, en el que todo se mira y se mide desde la perspectiva madridista o culé, faltando al respeto de los aficionados de ambos equipos, cuya identidad se llega a suplantar, pero aún más de los otros 18 que forman la Liga, y entre ellos, el Atlético…   

Fuente: ElConfidencial – Deportes