¿Por qué a Mourinho se le justifica, mientras a Guardiola se le excusa?

Pep Guardiola pasa sus momentos más complicados en el banquillo del Bayern, quizás sólo comparables a los que vivió la temporada pasada cuando cayó ...

Pep Guardiola pasa sus momentos más complicados en el banquillo del Bayern, quizás sólo comparables a los que vivió la temporada pasada cuando cayó eliminado por el Real Madrid en las semifinales de la Liga de Campeones por un contudente 0-4 en Múnich, tras el 1-0 del Bernabéu. La derrota ante el Oporto por 3-1 obliga al equipo bávaro a remontar mañana en el Allianz Arena en los cuartos de una competición que, de momento, se le atraganta a Pep con el Bayern. Sin embargo, y aunque estén directamente relaciones, la derrota ante el equipo de su amigo Julen Lopetegui no vino sola. Tan sólo 24 horas, Hans-Wilhelm Müller-Wohlfarht, el famoso médico del club alemán, anunció su dimisión. “Por razones inexplicables, se hizo responsable de la derrota al equipo médico”, señaló en la nota con la que puso fin a 38 años de trabajo en el Bayern. Eso sí, el comunicado del jefe del equipo médico no hizo sino desnudar el conflicto que él y Guardiola venían arrastrando desde hace bastante tiempo.

El técnico catalán siempre exigió al médico que atendiera a los jugadores en la sede del club y no en su consulta privada que tiene en el centro de Múnich, algo que ciertamente resulta sorprendente en un fútbol tan profesionalizado como el actual. La tensión aumentó cuando Pep decidió enviar a Thiago Alcántara a Barcelona para que se recuperara de una lesión a la rodilla que sufrió el verano pasado. Müller-Wohlfarht no estaba de acuerdo con el tratamiento de cortisona al que sería sometido el jugador. El equipo médico entendió la decisión de Guardiola como una falta de respeto. Además, meses después Thiago volvió a lesionarse y Guardiola admitió su “gran error”.

Los problemas se agudizaron a causa de la larga lista de lesionados: Robben, Ribéry, Schweinsteiger, Javi Martínez, Alaba y, después de la derrota ante el Oporto, Götze. Aunque las lesiones no son responsabilidad de los médicos, Pep no podía ocultar su desesperación, una actitud que quedó reflejada cuando el Bayern se enfrentó al Leverkusen en la Copa alemana. En el partido se lesionó Benatia y, cuando el jugador tuvo que abandonar el campo de juego, Guardiola comenzó a aplaudir en dirección al banquillo que ocupan los médicos, aunque, según parece, en ese partido precisamente no estuviera Müller-Wohlfarht. “La situación es crítica, muy crítica”, dijo Pep en sala de prensa al referirse a la larga lista de lesionados. Su imagen, girado hacia el banquillo y aplaudiendo, corrió como la pólvora por las redes sociales y cobró más sentido después de lo sucedido en Oporto y la dimisión del cuerpo médico.

¿Por qué a Mourinho se le justifica, mientras a Guardiola se le excusa?

Según informó el diario ‘Bild’, después del partido de Do Dragao, hubo una amarga discusión entre el presidente del Bayern, Karl-Heinz Rümmenigge, y el médico jefe por la lenta recuperación de los jugadores. La discusión condujo a Müller-Wohlfarht a dimitir. “La relación de confianza para un trabajo médico exitoso está seriamente dañada”, indicaron sus asistentes. Como es lógico, la dimisión del equipo médico del Bayern levantó una gran expectación en Alemania y se esperaba con gran interés la comparecencia de Guardiola, si bien el jefe de prensa solo autorizó una pregunta sobre el caso. “Fue su decisión. Le tengo un gran respeto y solo me queda aceptar esa decisión”, se limitó a señalar Pep, quien también aprovechó para admitir que la derrota ante el Oporto había sido solo responsabilidad suya. “La culpa no fue del médico ni de los jugadores. La culpa fue mía”, sentenció.

Al igual que al hablar o escribir del FC Barcelona es complicado no hacerlo aunque sea de soslayo del Real Madrid, resulta complicado hacer referencia a Guardiola sin que salga a colación José Mourinho. Guste o no, unos imaginarios vasos comunicantes llevan a relacionar las andaduras de uno y otro. La diferencia es que mientras al portugués se le justifica lo que hace mal, a Guardiola se intenta excusarle. Ambos tienen fieles defensores e incondicinales detractores, de ahí que se las filias y las fobias hacia ambos se entremezclen. ¿Qué hubiera pasado si esta polémica con los médicos la tiene el técnico portugués en el Chelsea? ¿La hubieran justificado quienes la cuestionan o, al contrario, la hubieran criticado ferozmente quienes la excusan?

Mourinho y Guardiola se saludan antes de un Real Madrid-Barcelona (Reuters)Mourinho y Guardiola se saludan antes de un Real Madrid-Barcelona (Reuters)

Pero hay otra pregunta: ¿por qué a uno se le justifica y al otro se le excusa? Pues el motivo puede ser que Mourinho casi siempre se equivoca a conciencia, pues la provocación forma parte de su estrategia y para él los partidos empiezan y acaban en las salas de prensa, Por contra, Pep se calienta sin querer. Es decir, se mete en charcos por más que intente no hacerlo, aunque sólo sea por guardar las apariencias, algo que nunca ha preocupado a Mou. Mientras en éste todo es premeditado, hasta el punto de que el personaje se impone a la persona, Guardiola intenta no parecer un personaje, aunque inevitablemente lo sea y éste aparezca cuando menos se lo espera, de ahí que sea más difícil de controlar. Valga como ejemplo la famosa rueda de prensa en la que Pep perdió los papeles y dijo aquello del “puto jefe”. Futbolísticamente, también tiene que ver el hecho de que para Mourinho el fin justifica los medios, mientras que para Guardiola los medios justifican el fin. En la lucha por ser al portugués a veces se le olvida parecer y en la lucha por parecer a Pep se le olvida ser.    

El argentino Dante Panzeri, toda una referencia del periodismo deportivo, nunca perdonó a los entrenadores de fútbol su dialéctiva, su mentira, su prepotencia en unos casos y su soberbia en otros, así como su ambigüedad general. Panzeri coincidía además con Alfredo Di Stéfano en que si un técnico es bueno puede colaborar más o menos un diez por ciento en una victoria, pero si es malo, puede perjudicar en un 40 por ciento. Y si ese técnico aconseja la compra de jugadores, el porcentaje de su mal puede ser mucho mayor. Pues bien, tanto Mourinho como Guardiola han demostrado que, cada uno con su estilo, son entrenadores que suman, aunque uno anteponga el resultado y el otro el juego. Como en su día ocurrió precisamente en Argentina con el Bilardismo y el Menottismo, se puede decir que actualmente el fútbol se divide entre Mourinhistas y Guardiolistas. Que cada cual elija…y se atenga a las consecuencias.  

Fuente: ElConfidencial – Deportes