¿Por qué España no despega en Irán y sus competidores sí? Las empresas responden

01.03.2016 – 05:00 H. La dura ronda de sanciones aprobada en 2006 por parte de Naciones Unidas contra Irán, y puesta en práctica al año siguiente, ...

01.03.201605:00 H.

La dura ronda de sanciones aprobada en 2006 por parte de Naciones Unidas contra Irán, y puesta en práctica al año siguiente, desembocó en una difícil situación para muchas empresas europeas. Peugeot y Renault comenzaron las desinversiones, los intercambios comerciales se redujeron y miles de compañías empezaron a utilizar ‘triquiñuelas’ legales, como exportar a través de Dubái o Turquía, para suplir a la gran industria iraní.

España siempre ha mantenido buenas relaciones con la República Islámica. “España, Italia y Grecia, junto con Irán, tienen la misma sangre, somos de la misma raza, mediterráneos y persas”, expresa un taxista al ser inquirido acerca de la opinión de los iraníes sobre los españoles. Sin embargo, a pesar de que las sanciones ya están levantadas, los grandes contratos entre ambos países parece que se están haciendo esperar. Italia y Francia han cogido la delantera y Alemania ya ha mandado varias delegaciones de alto nivel.

Con el precio del barril de crudo rondando los 30 dólares, Irán no cuenta con reservas de divisas para hacer frente a muchas de las reformas que tienen previstas, como la de las infraestructuras ferroviarias, que necesitan un desembolso de 25.000 millones de dólares en los próximos cinco años. “Ofrecen contratos muy interesantes, pero en ningún momento financiación. El proyecto es tuyo, pero también debes financiarlo“, explica un representante de una gran empresa española.

‘No sabemos si fue por agradar al amigo americano o por otras razones políticas, pero el Gobierno de España, independientemente de su color, ha perjudicado las ventas a Irán’, sostiene un empresarioLa situación de interinidad del Gobierno español tras las elecciones del 20 de diciembre tampoco está ayudando, pero muchos de los problemas vienen de muy atrás. A pesar de las sanciones, muchas empresas europeas se mantuvieron en el mercado, sorteando dificultades y evidenciando que sus tratos no incluían en ningún caso sectores sancionados o a las fuerzas de seguridad iraníes como clientes finales. Pero numerosas empresas españolas se han quejado del excesivo celo del Ministerio del Interior con algunas compañías que realizaban tratos con Irán, según fuentes cercanas al Ministerio de Economía.

“No sabemos si fue por agradar al amigo americano o por otras razones políticas, pero el Gobierno de España, independientemente de su color, ha perjudicado las ventas a Irán“, sostiene un empresario, que asegura que Francia, Alemania e Italia sí han autorizado la venta durante los años de sanciones de bienes que las autoridades españolas consideraban prohibida. Las sanciones europeas dejan en los respectivos países la interpretación de la norma, pero el concepto de “tecnología clave” ha provocado que muchos productos no hayan contado con la pertinente autorización por parte del Ministerio del Interior.

Iraníes llenan el depósito de sus coches en una gasolinera de Teherán, el 25 de enero de 2016 (Reuters).Iraníes llenan el depósito de sus coches en una gasolinera de Teherán, el 25 de enero de 2016 (Reuters).

El “miedo” de algunos empresarios

A pesar de que muchas compañías españolas seguían acudiendo a Irán durante los años de sanciones, incluso con apoyo del Ministerio de Economía o de Industria para participar en ferias locales, algunos de los empresarios que han hecho negocios con Irán hablan de “miedo”. “Cuando a tus compañeros les llama la Policía para dialogar sobre un futuro viaje a este país, los rumores corren e intimida a la hora de hacer negocios”, explica otro hombre de negocios, que busca nuevas oportunidades en el país persa.

‘Cuando a tus compañeros les llama la Policía para dialogar sobre un futuro viaje a este país, los rumores corren e intimida a la hora de hacer negocios’Algunas empresas pequeñas aseguran incluso que los bancos se negaban a cobrar facturas procedentes de Irán, a pesar de que se trataba de productos tan inofensivos como los cosméticos, y que cumplían todos los límites legales recogidos en las sanciones a la República Islámica. Pese a las buenas palabras que políticos iraníes han dedicado a España, a sabiendas del potencial de muchas empresas de nuestro país, algunos empresarios ya han comentado que los iraníes han preguntado en diversas reuniones por qué habían abandonado Irán. “Intentamos evitar el tema, pero es difícil explicar por qué los alemanes e italianos siguieron vendiendo el mismo producto que a nosotros se nos vetó“, denuncia otro empresario español.

España no se ha querido perder la apertura de Irán. A la visita de tres ministros en septiembre, les han sucedido diversas misiones comerciales. La última, de la Cámara de Comercio de Madrid. Hay mucho en juego y no todos los días vuelve a la economía internacional un país con 80 millones de consumidores y mucho potencial inversor. Sin embargo, las ansias por firmar contratos no se están viendo satisfechas. El mayor anuncio hasta ahora es la apertura de una refinería en Algeciras en un proyecto conjunto privado entre ambos países.

Un empleado cuenta dólares en una casa de cambio del distrito financiero de Teherán (Reuters).Un empleado cuenta dólares en una casa de cambio del distrito financiero de Teherán (Reuters).

“El levantamiento de sanciones no ha sido de la noche a la mañana y la economía no se va a recuperar tampoco rápidamente”, explica a El Confidencial Human, un empresario iraní con bastantes lazos con Europa. Y es que todo en Irán parece detenido en el tiempo, a pesar del paso de gigante que supuso el acuerdo nuclear del 14 de julio. Los iraníes están a la espera de que muchos productos, como los automóviles, bajen de precio con la entrada de competición extranjera, mientras los empresarios europeos piden reformas que abran el mercado y se garanticen sus inversiones.

El triunfo de la Lista de La Esperanza, que apoya al Gobierno del presidente Hasan Rohaní, puede acelerar las reformas económicas, mientras se espera a que los bancos consigan operar sin trabas burocráticas con otras entidades extranjeras en los próximos meses. Por su parte, el Gobierno iraní espera la descongelación de fondos en el extranjeros -alrededor de 118.000 millones de dólares– y un aumento de la entrada de divisas por la vuelta al mercado del petróleo, a pesar del bajo precio del crudo. Y, mientras, los empresarios iraníes miran hacia Europa para olvidar los años en los que se vieron obligados a acudir a China para hacerse con productos de calidades inferiores pero sin reticencias a ser exportados a Irán.

“Muchas empresas llevamos años aquí. Aguantamos los duros tiempos de sanciones o los años difíciles para la economía. Esa es nuestra principal carta de presentación ante posibles nuevos clientes”, explica otro empresario español. “Sin embargo, algunos iraníes siguen viendo a España como un todo y los diferentes gobiernos nos han perjudicado“, asevera.

Italia tuvo su polémica al tapar estatuas por una supuesta firma de contratos; Francia dejó de servir sus famosos caldos durante la visita de Rohaní… De momento, las empresas españolas esperan su porción de la gran tarta de Persia.

Fuente: ElConfidencial.com