¿Por qué triunfa la ultraderecha en Europa?

21.05.2016 – 05:00 H. 4 de febrero del año 2000. El Partido de la Libertad forma, por primera vez, gobierno de coalición en Austria. Su carismático y ...

21.05.201605:00 H.

4 de febrero del año 2000. El Partido de la Libertad forma, por primera vez, gobierno de coalición en Austria. Su carismático y controvertido líder, Joerg Haider, se convierte en objeto de toda crítica, tanto dentro como fuera de las fronteras, por sus elogios a las Waffen SS de Hitler, sus comentarios contra inmigrantes y su postura euroescéptica. Decenas de miles de personas se concentran en la emblemática Plaza de los Héroes para pedir su salida del poder. Todo el Viejo Continente queda consternado. De hecho, por primera vez en la historia de la Unión Europea, se ponen sanciones a uno de los Estados miembros. Se congelan las relaciones diplomáticas con Viena. Austria es condenada al ostracismo.

22 de mayo del año 2016. Norbert Hofer, de la misma formación, parte como favorito a las presidenciales. Cuando el mes pasado venció en la primera ronda al candidato ecologista Alexander Van der Bellen, miles de personas salieron a la calle a festejar el resultado. No hay protestas. No hay sanciones. Los titulares ahora son otros: “Austria también se sube a la ola de la ultraderecha europea”.

Tras la caída de las dictaduras y el restablecimiento de las democracias, los totalitarismos de extrema derecha quedaron relegados a tener una presencia residual en las instituciones. Pero en la última década, han regresado más radicalizados si cabe encontrando el apoyo del electorado. Por primera vez desde que firmaron los tratados, muchas de estas formaciones ya son parte del Ejecutivo en sus respectivos países.

Geert Wilders le enseña el Parlamento holandés a Marine Le Pen, en noviembre de 2013. (Reuters)Geert Wilders le enseña el Parlamento holandés a Marine Le Pen, en noviembre de 2013. (Reuters)

En Grecia, Amanecer Dorado ha obtenido un notable protagonismo con escasos mítines en los que su líder, Nikos Michaloliakos, intervenía por teléfono desde la cárcel, acusado de gestión de organización criminal, entre otros cargos. En Hungría, Víktor Orbán gobierna desde parámetros ultranacionalistas. En Finlandia, el euroescéptico Timo Soini se ha convertido en ministro de Exteriores. En Alemania, Frauke Petry triunfa con un discurso contra la política de acogida de refugiados, con tonos claramente racistas.

Es cierto que algunas de las actuales fuerzas políticas están intentando distanciarse de sus antepasados. Marine Le Pen, sin ir más lejos, trabaja constantemente por “desdiabolizar” (en palabras de la prensa francesa) el Frente Nacional con tintes antisemitas que dejó su padre, Jean-Marie Le Pen. Sin embargo otros, como el Partido de la Liberad holandés, con el excéntrico Geert Wilders al frente, consideran que sus provocaciones xenófobas nutren más la lista de fieles.

La “Europa Cristiana” contra la “invasión islámica”

¿Qué está ocurriendo en el Viejo Continente? “Tras las lecciones aprendidas de una devastadora Segunda Guerra Mundial impulsada por los regímenes fascistas, se acordó que la democracia liberal era la última alternativa posible. Pero ahora este consenso se encuentra actualmente cuestionado y no sólo en Austria”, asegura Philipp Decker, de la London School of Economics. “Lo que llama la atención es que esta tendencia se vuelve cada vez más visible en países como Francia y Alemania. Y esto es importante debido a que estos dos países representan el núcleo del acuerdo alcanzado tras el conflicto”, añade el experto a El Confidencial.

Porcentaje de voto a cada partido en las últimas elecciones legislativas.Porcentaje de voto a cada partido en las últimas elecciones legislativas.

La extrema derecha ganó impulso con la crisis económica de 2008, se fue nutriendo luego del descontento generalizado del pueblo con los partidos del Establishment y ha alcanzado ahora sus cotas de máxima popularidad con la actual situación de los refugiados, la mayor crisis migratoria en Europa desde 1945. La idea de potenciar la soberanía nacional para defenderse de la supuesta invasión extranjera cobra cada día más protagonismo planteando cuestiones sobre el futuro del ya malherido proyecto comunitario. “La Unión Europea se presenta a menudo como una de las principales causas de los problemas actuales, por lo que algunas de estas formaciones proponen ideas alternativas que van desde de un modelo federalista de ‘Europa de las patrias’ hasta una ‘Europa cristiana’”, matiza el académico.

Decker considera que la religión no es el centro de la cuestión en la actual crisis migratoria. Sin embargo, Chris Allen, de la Universidad de Birmingham, asegura que la noción de que Europa está siendo “invadida” por los musulmanes ha ganado una considerable fuerza en la última década y los partidos de extrema derecha cada vez más despliegan esta retórica para presentar al islam como una amenaza real a la unidad nacional y cultural del continente.

“No solo es el gran número de refugiados lo que da impulso a estas formaciones”, explica. “Los ataques terroristas perpetrados por musulmanes nacidos en Europa que han regresado de los combates de Irak o Siria tiene también efectos perjudiciales”, matiza. “Las voces de la extrema derecha continuarán explotando la idea de que Europa está bajo el asedio de otra invasión islámica”, añade.

El líder de Amanecer Dorado Nikolaos Mihaloliakos durante un discurso en Atenas, días antes de su detención, en septiembre de 2015. (Reuters) El líder de Amanecer Dorado Nikolaos Mihaloliakos durante un discurso en Atenas, días antes de su detención, en septiembre de 2015. (Reuters)

Alianzas imposibles

Del ‘momentum’ que viven actualmente estos partidos no cabe duda. Pero ¿cuál será su futuro? ¿Tienen realmente posibilidad de recorrido? En el Reino Unido muchos se preguntan, por ejemplo, qué pasó con el Partido Nacional Británico. La formación de Nick Griffin acaparó titulares a ambos lados del canal con su discurso racista y su lema “Empleos británicos para trabajadores británicos”. Alcanzó la gloria en las locales de 2008, cuando obtuvo hasta 55 concejales, y llegó a conseguir dos eurodiputados en las europeas del año siguiente. Pero luego cayó en el olvido más absoluto y fue abandonado por sus seguidores. Para lo único que le ha citado la prensa últimamente ha sido para anunciar la bancarrota de su cabecilla.

En este sentido, Christopher Howarth, del influyente centro de estudios Open Europe, asegura en que estas formaciones no alcanzarán un poder real. Las complicaciones que conlleva la dependencia tan significativa del carisma del líder -rasgo característico de estas fuerzas políticas- se unen a la incapacidad para crear alianzas. Y es que, aunque todas comparten tres pilares fundamentales -son críticos con Bruselas y la inmigración y defensores de la soberanía nacional-, las diferencias que les separan no permiten estrategias comunes.

En la misma Italia, mientras que Casa Pound es anticlerical, Fuerza Nueva es extremadamente religiosa, casi fundamentalista. Por su parte, la francesa Marine Le Pen y el holandés Geert Wilders intentaron un acercamiento en 2013 con la idea de crear un nuevo grupo parlamentario de cara a las elecciones europeas del año siguiente. Pero finalmente su noviazgo político no llegó a buen puerto porque mientras el Partido de la Libertad (PVV) es un ardiente defensor de Israel, el Frente Nacional (FN) tiene un pasado antisemita. Además, mientras el PVV está a favor del matrimonio gay, el FN lo rechaza.

Con respecto a la posición ante la UE también existen divergencias. El belga Vlaams Belang o la italiana Liga Norte defienden la autonomía regional. Pero el británico Ukip o el finlandés Partido Finns rechazan la permanencia en la UE por completo. Es más, son las propias formaciones las que intentan distanciarse unas de otras. Marine Le Pen ha dicho que viajará a Londres para hacer campaña por el Brexit, pero los euroescépticos de Nigel Farage no quieren foto con ella. En cualquier caso, lo que está claro es que a corto plazo, la extrema derecha va a seguir dando titulares.

Fuente: ElConfidencial.com