Portugal vota su futuro con la derecha camuflada y la izquierda posando desnuda

Por vez primera en su historia, la República de Portugal celebra elecciones parlamentarias coincidiendo con una jornada futbolística de domingo. ...

Por vez primera en su historia, la República de Portugal celebra elecciones parlamentarias coincidiendo con una jornada futbolística de domingo. Tranquilidad absoluta. Casi nadie espera que los estadios abandonen su habitual aspecto deshabitado ni tampoco que la abstención recule en esta ocasión. Tranquilo. Así es como vive el pueblo luso su nueva cita con las urnas.

Trece partidos y tres coaliciones aspiran a ganar las elecciones legislativas de este 4 de octubre, si bien son dos las opciones que están llamadas a disputarse la victoria final. Por un lado, el actual Ejecutivo, una suerte de suma de siglas formada por los conservadores del Partido Social Demócrata (PSD) y la derecha del Centro Democrático y Social-Partido Popular (CDS-PP). Por otro lado, la oposición del Partido Socialista, a quienes los sondeos han ido relegando paulatinamente a una derrota muy ajustada.

La distancia entre Portugal à Frente y el Partido Socialista podría decidirse en la foto finish. Y ahí es donde el caso judicial de Socrates vale su peso en oroMás lejos quedan, según los diferentes barómetros, opciones como el Partido Comunista de Portugal (PCP), siempre con peso por estos lares, y otras alternativas heterodoxas más minoritarias, como la del Bloco de Esquerda (BE), Livre/Tiempo de Avanzar (Livre-TdA), Agir y el Partido Democrático Republicano (PDR).

El Gobierno maquilla su imagen

Hace apenas un año el escenario parecía claro: castigo al Gobierno por su complicidad con la troika, el triunvirato que, formado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, campó a sus anchas y durante tres años en el país. El PS parecía por aquel entonces el elegido para liderar un relevo tranquilo. Pero según se sucedían las semanas, la tendencia ha ido cambiando y la proyección hoy se ha invertido, con los socialistas segundos, a cinco puntos de la victoria en la peor de las previsiones para sus intereses.

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, durante un mitin electoral en Braga (Reuters).El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, durante un mitin electoral en Braga (Reuters).

A estas alturas ya no hay PSD ni CDS-PP. Es probablemente el matiz que mejor explica el cambio de rumbo. La coalición que rige el país ha decidido ceder sus siglas en favor de un proyecto común: Portugal à Frente (PàF). Los conservadores y la derecha pretenden de este modo maquillar una imagen ostensiblemente erosionada por las medidas ejecutadas al albur de la troika y sus obligaciones de ajuste.

Y a juzgar por las previsiones parece que esa suerte de camuflaje funciona, pues la tortilla ha dado la vuelta y los diferentes sondeos les dan una intención de voto en torno al 37%, frente al 32% del PS. En tercera opción estaría la CDU (la coalición que integra a los comunistas y a los verdes), que se quedaría en el 9%. Y un poco más atrás el BE, sobre el 6%. Hasta aquí las fuerzas que, a priori, lograrían representación parlamentaria.

Dinero para la caza de votos

Los números que se están manejando en la carrera electoral ofrecen una radiografía fiel del interior del sistema político portugués. La coalición PàF –derecha y conservadores- ha instalado una sede única de 900 metros cuadrados, en la céntrica calle Alexandre Herculano, donde trabajan cerca de medio centenar de profesionales y más de 350 equipos de voluntarios. Su presupuesto para la campaña ronda los 2,8 millones de euros.

Le hacen sombra desde el cuartel general del PS, en Largo do Rato, también un rincón con posición privilegiada donde tienen muy aprendido el cebo para captar votos, pues una y otra vez recuerdan los años de “austeridad, desempleo, emigración, ataque a la clase media y pensionistas con menos dinero.” Su tope: 2,6 millones de euros.

António Costa, líder y candidato del Partido Socialista, durante un acto electoral en Barcelos (Reuters).António Costa, líder y candidato del Partido Socialista, durante un acto electoral en Barcelos (Reuters).

Y tras los guarismos de las dos grandes opciones (al menos en cuanto a número de votantes y representación), el resto. Empezando por la izquierda ortodoxa de la CDU, que disponen de 1,5 millones de euros.

A partir de ahí, las candidaturas ‘low-cost’. Desde la izquierda con matices heterodoxos de partidos como el Bloco de Esquerda (BE), con 600.000 euros, y Libre/TdA, con unos fondos cercanos a los 215.000 euros. Hasta el Partido Democrático Republicano (PDR), una iniciativa a caballo entre el centro y el euroescepticismo moderado, al que hasta cuatro bancos han negado ya crédito para la contienda.

El desnudo de la izquierda alternativa

El panorama estaba siendo tan calmado que para animar la contienda electoral, los medios han tenido que hurgar en las partidas de nacimiento de alguna de las candidaturas. Hasta dar así con anécdotas como la de Pereira Coutinho, un funcionario chino de 58 años nacido en la que fue región administrativa de Macao. Desde la distancia y gracias a su nacionalidad portuguesa, se presenta por el partido ¡Nosotros los Ciudadanos! (Nós, Cidadãos!, NC), constituido en junio de este año. Llegado el caso y dado que las leyes no permiten a una misma persona representar simultáneamente a dos comunidades políticas diferentes, Coutinho tendría que elegir país.

La candidata Joana Amaral posa desnuda para la revista 'Cristina'.La candidata Joana Amaral posa desnuda para la revista ‘Cristina’.

La primera gran polémica la protagonizó Joana Amaral Dias, exdiputada del BE y actual candidata de Agir (literalmente traducido: obrar, actuar). Amaral posó desnuda y embarazada para la revista ‘Cristina’. Lo hizo posicionándose como “mujer y candidata” a través de una imagen de “vida nueva”, de “renacimiento”, precisamente el mismo perfil que pretende proyectar su formación. Las reiteradas iniciativas de regeneración que ha protagonizado esta psicóloga de formación le han supuesto ser mencionada en más de una ocasión como la Pablo Iglesias de Portugal.

En lugar de amedrentarse frente a la multitud de críticas recibidas, tanto a favor como en contra, Dias respondió repitiendo desnudo en otra publicación: fue portada del suplemento Vidas, del diario ‘Correo da Manhã’. Esta vez, con un mensaje incluido en forma de inscripción sobre su vientre: “¡Es niña! Ojalá sea una mujer con libertad”.

Las mujeres y Sócrates decantarán la balanza

El de las mujeres ha sido un tema que ha dado mucho juego en este final de carrera política. A la oposición pero también al Gobierno, por ejemplo cuando el viceprimer ministro y líder del CDS-PP, Paulo Portas, se desmarcó diciendo que ellas “saben que tienen que organizar la casa y pagar las cuentas determinados días, pensar en los más viejos y cuidar de los más jóvenes”.

Tampoco se ha librado del tema el PS, que a última hora tuvo que modificar su lista de candidatos por el distrito de Santarém porque no cumplía la cuota mínima de presencia femenina que exige la ley, un tercio.

Y de fondo, animando sin querer las elecciones, el nombre de José Sócrates, el ex primer ministro socialista ahora bajo arresto domiciliario tras meses en prisión preventiva. Sobre sus espaldas, la acusación de presunto fraude fiscal, blanqueo de capitales y corrupción. El PS no quiere ni oír hablar de un tema que escuece tanto como le recuerdan con insistencia sus adversarios políticos, incluyendo Portas, quien el mismo día que prometía no utilizar a Sócrates como baza política criticaba sin paliativos la gestión de aquel Gobierno.

La distancia entre Portugal à Frente y el Partido Socialista podría decidirse en la ‘foto finish’. Y ahí es donde el caso judicial del ex primer ministro vale su peso en oro. La sombra de Sócrates persigue desde el primer día a António Costa, pues no en vano el actual candidato del PS fue ministro y número dos con Sócrates. Antiguos compañeros de partido, Costa ha pasado de vanagloriar aquellos años, tratando a su exlíder de “preso político”, a querer desmarcarse de su herencia. Desde su arresto domiciliario, Sócrates ha declarado públicamente su apoyo, en lo que algunos analistas han tachado de regalo envenenado.

Fuente: ElConfidencial.com