Portugal vuelve a decidir entre incertidumbre

23.01.2016 – 17:08 H. De nuevo cita con las urnas. Tras la raspada victoria de la coalición conservadora en las elecciones legislativas de octubre y el ...

23.01.201617:08 H.

De nuevo cita con las urnas. Tras la raspada victoria de la coalición conservadora en las elecciones legislativas de octubre y el pacto de Gobierno entre los partidos más a la izquierda de la Asamblea de la República para llevar al Partido Socialista al poder el pasado noviembre; Portugal vota ahora para elegir a Presidente de la República.

Nada está claro ante la cita de este domingo. Hay hasta diez candidatos. Sí que es verdad que el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, exlíder del Partido Social Demócrata (partido el expresidente Pedro Passos Coelho) y exitoso comentarista televisivo, lidera las encuestas. Pero también es verdad que está todo por decir, máxime cuando los conservadores acaban de protagonizar el Gobierno más efímero de Portugal y cuando una alianza a tres (Partido Socialista, Bloco de Esquerda y Partido Comunista Portugués) se han unido para lograr un cambio de Gobierno liderado por los socialistas.

Pero no sólo la falta de fortaleza gubernamental marcará los comicios, la distribución en el espectro ideológico de los candidatos jugará también un papel clave. “Lo que va a condicionar sobremanera la elección de los portugueses es el elenco de los candidatos a la Presidencia; hay que tener en cuenta que a la derecha hay un único candidato, y a la izquierda, el principal partido portugués, el PS ahora en el poder, ha sido incapaz de unirse en torno a un candidato en la primera ronda”, explica a El Confidencial Paulo Almeida Sande, profesor universitario y exdirector de la oficina del Parlamento Europeo en Lisboa. Y es que los principales rivales de Rebelo de Sousa son la exministra socialista Maria de Belém Roseira y António Sampaio Da Nóvoa, con muchos apoyos también en el socialismo luso, entre ellos algunos actuales ministros.

[Guía rápida para seguir las elecciones en Portugal]

Las encuestas confirman la valoración de este economista. El candidato conservador podría obtener más de un 50% de los apoyos, según los últimos sondeos. Eso sí, el porcentaje ha ido bajando según se acercaba el domingo, cuando se elige al sustituto del también conservador Aníbal Cavaco Silva, que tras diez años en el cargo y dos mandatos no puede repetir.

A favor de Marcelo Rebelo de Sousa juegan bazas tan importantes como las audiencias televisivas. Su rostro es bien conocido por la mayoría de la población, gracias a su programa dominical de 90 minutos, en los que comentaba la política. Que le apoyen el entrenador de fútbol José Mourinho y el expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso tampoco son bazas desdeñables en el país vecino.

Maria de Belém, una de las rivales de Rebelo de Sousa. (Reuters)Maria de Belém, una de las rivales de Rebelo de Sousa. (Reuters)

“No ha surgido ningún candidato capaz de aunar el espacio político que corresponde a la actual mayoría que gobierna. Rebelo de Sousa se ha presentado como presidente por encima de las divisiones partidistas, capturando así a algunos votantes que en las legislativas votaron a los partidos de izquierda”, explica el profesor de Ciencias Políticas en el Instituto Universitário de Lisboa Pedro Adão e Silva.

Aun así, la hipótesis de una segunda vuelta, que sería el 14 de febrero, parece ganar enteros (el único antecedente se remonta a 1986). Si nadie llega al 50% habrá que sacar las urnas de nuevo. Y aquí el panorama sería distinto, porque la división de la izquierda podría diluirse. Si se enfrenta Rebelo de Sousa con el candidato Sampaio Da Nóvoa, al que las encuestas posicionan en segundo lugar, es más que probable que los votos de los otros partidos de izquierda, que apoyan a la eurodiputada del Bloco Marisa Matías y al antiguo sacerdote y dirigente comunista Edgar Silva, se movilicen contra el candidato de la derecha. Tal y como ha pasado en la Asamblea. 

Una coalición bajo toda miradas todos

Portugal lleva semanas en el ojo del huracán de la política europea. Que el partido ganador de las elecciones legislativas no gobierne, papel que ejerce el que acabó en segundo lugar, ha provocado que desde España se mire, y no sólo de reojo, al vecino ibérico. Hasta Pedro Sánchez viajó a Lisboa para ver cómo se manejan los tempos en la desembocadura del Tajo.

¿La inestabilidad política o falta de fortaleza gubernamental serán castigadas? ¿Votará la izquierda unida? Todo está abierto. Es difícil saber lo que va a pasar. La abstención tendrá su peso (más de la mitad de los electores ya no votó en las últimas presidenciales), no tanto el “voto útil”, considera el analista Paulo Almeida Sande, quien cree que el ganador será Rebelo de Sousa. “El hecho de que el Gobierno sea del Partido Socialista ayuda a la elección de un líder oriundo de la derecha. Aunque él mismo se considere de la izquierda de la derecha”.

Debate en el parlamento luso, con Antonio Costa. (EFE)Debate en el parlamento luso, con Antonio Costa. (EFE)

De momento el Gobierno del socialista António Costa, exalcalde de Lisboa, tiene tintes de cal y también de arena. Ha subido el salario mínimo de 505 a 530 euros, ha eliminado de manera progresiva una tasa extra del 3,5% en las nóminas y ha aprobado ayudas para las pensiones más bajas, entre otras medidas agradecidas por gran parte de la ciudadanía, si bien aún es pronto para valorar su alcance real. Pero en el mismo mes de diciembre también destinó 3.000 millones de euros para salvar al banco Banif, vendido al Banco Santander por unos pocos millones; para la ocasión tuvo que recurrir al apoyo de los partidos liberales y conservadores.

A pesar de ser un Gobierno en minoría que tendrá que negociar todas sus decisiones para que salgan adelante en la Asamblea de São Bento, el también tertuliano y columnista Pedro Adão e Silva apunta que de momento ha conseguido algo imposible en 40 años: que la izquierda dialogue. “El Gobierno es sostenible porque ninguna de las partes tiene condiciones para provocar una crisis”, añade, y pone el foco en otros comicios para valorar la capacidad de estabilidad del actual Ejecutivo. “Las elecciones municipales de octubre de 2017 serán una prueba importante de la fuerza del Gobierno. En la mayoría de los municipios, el PS y el PCP compiten por la presidencia y no será fácil conciliar ambos frentes”, explica a El Confidencial.

El tertuliano y columnista Pedro Adão e Silva apunta que de momento ha conseguido algo imposible en 40 años: que la izquierda dialogue

No lo ve así exdirector de la oficina del Parlamento Europeo en Lisboa, quien dice que el Ejecutivo, que llegó al poder el pasado 24 de noviembre, es inestable “por definición”. Y lo explica: “Las agendas gubernamentales, los objetivos de los partidos que lo apoyan y los requisitos europeos [Bruselas acaba de decir, por ejemplo, que los esfuerzos para reducir el déficit no son suficientes] son un triángulo explosivo difícil de manejar. Y la prisa que el Gobierno ha mostrado en la adopción de leyes para revertir muchas de las políticas y medidas del Ejecutivo anterior no ayuda a garantizar un gobierno estable y capaz de cumplir con las reglas y normas internacionales a las que está obligado Portugal”.

La presentación de una propuesta de presupuestos estatales para este año, entregados el viernes a la Unión Europea, también ha marcado la agenda política, la mediática y, por supuesto, los últimos días de la campaña. Más impuestos a los combustibles, tabaco y sellos, una nueva subida del salario mínimo o la creación de hasta 45.000 empleos (la tasa de paro en Portugal ronda el 12%) son los datos más destacados.

Las elecciones presidenciales son claves en esta complejidad. En el país del otro lado de La Raya, el jefe del Estado tiene competencias tan importantes como vetar leyes, convocar elecciones e, incluso, disolver el Parlamento. Para nada es un convidado de piedra. Paradójicamente, Rebelo de Sousa ya ha adelantado que, si se proclama presidente, no va a disolver el actual Parlamento ni prevé convocar nuevas elecciones. Un intento de mantener la estabilidad de un Gobierno que la propia derecha considera inestable.

Fuente: ElConfidencial.com