“Prohibir el burkini es ridículo. Hay gente en la playa completamente desnuda”

17.08.2016 – 12:16 H. – Actualizado: 6 H. El primer ministro francés, Manuel Valls, apoya los vetos que se han dictado en varias localidades del país ...

17.08.201612:16 H. – Actualizado: 6 H.

El primer ministro francés, Manuel Valls, apoya los vetos que se han dictado en varias localidades del país contra el burkini, pero descarta que el Gobierno vaya a lanzar una legislación al respecto. “La reglamentación general de prescripciones vestimentarias no puede ser una solución”, indica en una entrevista concedida al diario ‘La Provence’. Sus palabras llegan después de que tres mujeres hayan sido multadas en Cannes, donde la Justicia validó el sábado el decreto municipal que prohíbe esta prenda en sus playas. Además, Daniel Fasquelle, alcalde conservador de la ciudad de Le Touquet, un destino turístico en las costas francesas del Canal de la Mancha, se sumó ayer a las otras localidades que han prohibido el burkini.

El debate sobre el burkini (bañador para musulmanas que cubre todo el cuerpo, excepto cara, manos y pies) arrecia en Francia, donde está vetado el burka, que cubre todo el rostro, y el niqab, que solo deja ver los ojos, mientras que el velo y signos religiosos considerados llamativos están prohibidos en centros educativos de primaria y secundaria para los funcionarios de la Administración. Comenzó a principios de mes con la cancelación de una jornada exclusivamente para mujeres en un parque acuático cerca de Marsella, en que se recomendaba su porte, y se ha extendido con las prohibiciones de esa prenda en Cannes, Villeneuve-Loubet, Sisco y, ahora, Le Touquet. Cannes ha esgrimido motivos de seguridad para defender la prohibición, además de señalar -aunque sin mencionar el término burkini– que la ropa de playa debe obligatoriamente respetar el secularismo.

“Es ridículo, porque en la playa veo a personas que van completamente desnudas. No entiendo las razones para no poder usar burkini“, dice un joven“Quiero que dejemos de hacer ostentación, de meternos en una especie de ‘apartheid’ vistiendo de forma distinta. Esto es Francia, es la República francesa, donde todos somos iguales, sin importar su raza o religión”, opinó el alcalde de Villeneuve-Loubet, Lionel Luca. Pero ¿qué es esta ‘comunidad francesa’ a la que se refiere Luca? ¿Debe vestirse una especie de uniforme en espacios públicos? Para organizaciones como la Liga de los Derechos Humanos (LDH) y el Colectivo contra la Islamofobia en Francia (CCIF), no existe un marco legal en el que encajar las prohibiciones sobre la prenda de baño que en 2003 creó un diseñador libanés residente en Australia.

“La única prenda que está prohibida es el burka, que oculta el rostro. Pero este no es el caso. Hoy en día, las chicas que se bañan en burkini ocultan las mismas partes de su cuerpo que aquellas que llevan un velo. Así que las mujeres musulmanas están siendo estigmatizadas y excluidas de las playas y las zonas de baño”, declara Feiza Ben Mohamed, de la Asociación de Musulmanes de Francia, a Euronews. Las prohibiciones han sido recibidas con incomprensión por parte algunos musulmanes franceses. “Es ridículo, porque en la playa veo a personas que van completamente desnudas. No entiendo las razones para no poder usarlo [el burkini]”, dice un joven a Euronews.

El capítulo más violento de esta polémica se vivió el pasado sábado en Córcega, en una pequeña cala de la localidad de Sisco, en el norte de la isla francesa, entre ciudadanos y sus vecinos de origen magrebí. Según denuncian las víctimas, unos turistas hicieron fotos a algunas mujeres que se bañaban en burkini. Los hombres que acompañaban a las mujeres atacaron a los turistas y a un grupo de jóvenes del pueblo que les defendieron con hachas, cuchillos y un arpón. Avisados los familiares de los chicos, decenas de lugareños bajaron a la playa para cobrarse venganza. Cinco personas fueron trasladadas al hospital con heridas no muy graves. Es el último ejemplo de la tensión que viven ambas comunidades; una animadversión que viene de lejos, bastante antes de la ola de atentados que ha causado la muerte a 242 personas en Francia desde 2012.

“Es una provocación capaz de causar atentados”

Mientras, el ministro de Interior de Italia, Angelino Alfano, ha avivado el debate al mostrarse contrario a la prohibición, porque podría considerarse “una provocación capaz de causar atentados“. Se ha visto “cómo el modelo francés no ha funcionado“, ha declarado Alfano, para quien “el Ministerio del Interior tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad y de elegir el nivel de dureza de sus acciones, pero evitar también que se conviertan en provocaciones potencialmente capaces de causar atentados”. Por su parte, el líder del partido de extrema derecha Liga Norte, Matteo Salvini, aplaudió la decisión de prohibir este bañador de algunos alcaldes franceses e invitó a los regidores italianos a vetarlo en sus localidades, al considerarlo “un símbolo de arrogancia y de atropello y violencia sobre las mujeres”.

Y en Bélgica, la diputada belga de origen marroquí Nadia Sminate, miembro del partido separatista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), ha pedido la prohibición del burkini en todo el territorio nacional, tanto en las piscinas como en las playas. “Es absolutamente necesario evitar que las mujeres se paseen en burkini por Flandes. Ni en las piscinas ni en las playas y, de hecho, no creo que quieran, en nombre de la fe, caminar con semejante horror en la playa“, aseguró la diputada y miembro de la comisión sobre radicalismo del parlamento flamenco.

La policía patrulla por la playa de Cannes, Francia, el 4 de agosto de 2016. (EFE)La policía patrulla por la playa de Cannes, Francia, el 4 de agosto de 2016. (EFE)

“La esclavitud de la mujer”

“Entiendo a los alcaldes que, en este momento de tensión, tienen el reflejo de buscar soluciones, de evitar problemas de orden público. Apoyo por lo tanto a quienes han lanzado decretos si están motivados por la voluntad de instar a la cohabitación, sin dobles intenciones políticas”, ha dicho Manuel Valls. Para el primer ministro, el burkini “no es una nueva gama de trajes de baño, una moda. Es la traducción de un proyecto político, de contrasociedad, fundado principalmente sobre la esclavitud de la mujer“. “No acepto esa visión arcaica. Está la idea de que, por naturaleza, las mujeres serían impúdicas, impuras, que deberían por lo tanto estar totalmente cubiertas. Esto no es compatible con los valores de Francia y de la República”, señaló en ‘La Provence’.

El jefe del Ejecutivo estimó que los musulmanes de Francia son rehenes de esos grupos que abogan por el uso del burkini, y animó a los ciudadanos de esa confesión a rechazar esa “visión mortal del islam”.

Valls defendió que la laicidad “no es la negación de las religiones”, sino la protección de la libertad de culto, y antes de extender nuevas leyes sobre esa polémica prenda, abogó por hacer cumplir con firmeza la legislación en vigor sobre el velo integral. “Las autoridades musulmanas deben también condenar los actos de provocación que crean las condiciones de una confrontación”, añadió.

Fuente: ElConfidencial.com