¿Puede revertirse el Brexit?

28.06.2016 – 05:00 H. Reino Unido sigue en estado de ‘shock’ después de que los euroescépticos lograran el 51,9% de los votos frente al 48,1% ...

28.06.201605:00 H.

Reino Unido sigue en estado de ‘shock’ después de que los euroescépticos lograran el 51,9% de los votos frente al 48,1% que apostaron por la permanencia en un referéndum histórico que, por primera vez, sacará a un país miembro del club comunitarioo no. La petición ciudadana para que el Reino Unido celebre otro plebiscito ha superado ya los 3,3 millones de firmas. La página web de la Cámara de los Comunes llegó a colapsar debido al alto número de personas que entraron para adherirse a la propuesta. El texto, impulsado por un ciudadano que se identificó como William Oliver Healey, pide a los diputados la “implementación de una norma por la cual, si el voto por salir o quedarse está por debajo del 60%, con una participación inferior al 75% [el jueves fue del 72,1%], debería convocarse otra consulta”.

Por su parte, Escocia habla de “veto” y en las redes sociales tras el #Brexit ha llegado el #Bregret, término utilizado por miles de personas arrepentidas ahora por haber votado para salir del bloque. Los jóvenes -tres cuartas partes votaron por la permanencia- han expresado su ira ante unos planes de futuro truncados por la generación del “baby boom’ jubilados”. El ‘expremier’ Tony Blair asegura que un segundo plebiscito es posible -a pesar de que Cameron insiste en que no habrá segundo referéndum-; y con la libra en caída libra en los mercados y el terremoto político en Westminster, los rotativos señalan que, de sacarse de nuevo las urnas, la gente votaría de otra manera.

Los resultados no activan automáticamente el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Es necesaria la notificación formal del Ejecutivo británico

La pregunta es: ¿puede revertirse el Brexit? De momento, lo que es seguro es que el referéndum no es vinculante y que, a día de hoy, no se ha activado aún el artículo 50 del Tratado Europeo para comenzar el divorcio con Bruselas.

Estas son las opciones que están ahora encima de la mesa:

No vinculante

El referéndum no era vinculante. La amplia mayoría de los diputados en la Cámara de los Comunes son eurófilos, por lo que ahora podrían votar en contra de la legislación necesaria para activar el artículo 50 del Tratado Europeo. En la democracia más antigua del Viejo Continente, la opción de oponerse a la voluntad del pueblo expresada en las urnas era calificada hace tan solo tres días de “suicidio político”. Sin embargo, ahora que es el mismo pueblo el que solicita un nuevo plebiscito, la situación cambia. De momento, al sobrepasar las 100.000 firmas, la petición ciudadana tiene que ser sometida a consideración en la Cámara Baja.

Plena integración

Es poco probable que los diputados intenten desafiar el resultado. Pero el referéndum no decía nada sobre qué opción debería sustituir a la plena integración. La mayoría de los parlamentarios, por tanto, podrían votar ahora a favor de mantener algún tipo de acuerdo de asociación de Reino Unido al mercado común.

Nuevas elecciones

El aún ‘premier’ David Cameron ha anunciado su dimisión. Solo ocupará su puesto hasta octubre, cuando el Partido Conservador tendrá que elegir a un nuevo líder. El nuevo dirigente ‘tory’ se convertirá directamente en primer ministro, tal y como ocurrió cuando Tony Blair pasó el relevo a Gordon Brown. En teoría no es necesario convocar unas elecciones anticipadas. Pero el terremoto político en Westminster es insostenible. Con la guerra civil en las filas conservadoras y las dimisiones en masa en el equipo del cuestionado líder laborista Jeremy Corbyn, no se descarta que se convoquen comicios dentro de seis meses.

Un manifestante contra la independencia de Escocia antes del referéndum de 2014, en Glasgow. (EFE)Un manifestante contra la independencia de Escocia antes del referéndum de 2014, en Glasgow. (EFE)

En este caso, si un partido se presenta con la promesa electoral de convocar otro plebiscito y gana por mayoría, se podría convocar un segundo referéndum. La promesa electoral no tendría necesariamente que venir de uno de los dos partidos mayoritarios. Los analistas vaticinan que para los próximos comicios surgirá una nueva formación centrista y pro-EU que podría desestabilizar el bipartidismo. De hecho, los europeístas Liberal Demócratas -que gobernaron en coalición en la pasada legislatura- podrían recuperar el protagonismo.

Irlanda del Norte y Escocia

La adhesión a la UE está integrada en la normativa de devolución de poderes tanto de Irlanda del Norte como Escocia. La desactivación de la legislación comunitaria en las jurisdicciones requeriría, por tanto, la aprobación del Parlamento de Edimburgo y la Asamblea de Belfast. La nacionalista Nicola Sturgeon, ministra principal escocesa, ya ha dejado claro que su Gobierno, con mayoría en el Parlamento regional, lo rechazará. Una crisis constitucional (aunque Reino Unido no tenga constitución como tal) parece inevitable.

Artículo 50

Los resultados del referéndum no activan automáticamente el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Es necesaria la notificación formal del Ejecutivo británico. El aún ‘premier’ David Cameron ya ha adelantado que no se activará hasta octubre. Los asesores de Downing Street consideran que hay que sopesar primero qué nueva relación se quiere alcanzar con Bruselas. Son conscientes de que una vez se active la notificación, las negociaciones no podrán extenderse más de dos años, a menos que el resto de los Estados miembros quieran ampliar el plazo oficial. Sin embargo, cabe la posibilidad de que durante estos 24 meses, Reino Unido pueda dar marcha atrás en caso que el trato ofrecido por Bruselas sea muy pobre. Ningún artículo en el Tratado de Lisboa impide que Londres convoque otro plebiscito.

Opciones, por tanto, las hay. Aunque todo depende de la voluntad política. Y, al respecto, es interesante destacar que Jeremy Corbyn, cuya implicación en la campaña por la permanencia ha sido nula, tiene las horas contadas como líder laborista, y la europeísta Theresa May podría finalmente dar la sorpresa y dejar a Boris Johnson sin las llaves de Downing Street. En definitiva, que las caras de hoy podrían cambiarse mañana por otras más pro-EU. Y entre tanto, tal y como señala el analista legal David Allen Green en su blog, cuanto más tiempo se tarde en activar el artículo 50 es menos probable que se haga.

Fuente: ElConfidencial.com