¿Puede ser juzgado el ex Primer Ministro Tony Blair por crímenes de guerra?

06.07.2016 – 15:50 H. – Actualizado: 1 H. Viernes 5 de abril de 2002. Tony Blair aterriza en el rancho de Crawford (Texas) con Sir David Manning, su ...

06.07.201615:50 H. – Actualizado: 1 H.

Viernes 5 de abril de 2002. Tony Blair aterriza en el rancho de Crawford (Texas) con Sir David Manning, su asesor de política exterior, Jonathan Powell, su jefe de gabinete, y Alastair Campbell, su portavoz. Les acompaña también su esposa Cherie, su hijo Leo y su suegra. George W. Bush actúa como anfitrión. En la agenda está Irak e Israel. Hay incluso un vídeo conferencia con Colin Powell, entonces secretario de Estado norteamericano. Es por la noche, sin embargo, cuando ambos líderes se quedan a solas, sin asesores, sin ministros, sin jefes de gabinetes. Y es entonces cuando tiene lugar la conversación que cambió el mundo contemporáneo. ¿Qué fue exactamente lo que Blair prometió al presidente norteamericano?

Trece años después de la invasión de la república asiática, este miércoles se ha hecho público el informe Chilcot, una investigación que se ha elaborado durante siete años y que ahora concluye que: Reino Unido “no agotó todas las opciones pacíficas”, que los juicios sobre las armas de destrucción masiva “se presentaron con una certeza que no estaba justificada” y que tanto Washington como Londres socavaron la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU.

La pregunta ahora es: ¿Puede ser juzgado Tony Blair por crímenes de guerra?

Cuando en junio de 2009, el entonces premier Gordon Brown encargó una comisión independiente para investigar, a puerta cerrada, los motivos que llevaron a Reino Unido a invadir Irak, recalcó que el objetivo no era “repartir culpas” ni desprender responsabilidades civiles o penales. La persona a la que se le encomendó esta misión fue John Chilcot, subsecretario de Estado permanente para la Oficina de Irlanda del Norte y miembro de la Comisión Butler. Ésta última concluyó, entre otras cosas, que se utilizó mal la información facilitada por las agencias de contraespionaje y espionaje británicas (MI5 y MI6) que sirvieron al Gobierno de Blair para justificar la invasión, afirmado que el régimen de Sadam Husein podía desencadenar un ataque químico en 45 minutos.

Tony Blair en una rueda de prensa conjunta con el Presidente George W. Bush en Washington, en junio de 2005 (Reuters)Tony Blair en una rueda de prensa conjunta con el Presidente George W. Bush en Washington, en junio de 2005 (Reuters)

Bajo una ley arcaica

Tras la publicación ahora del informe Chilcot, figuras destacadas tanto del actual Partido Laborista como del Partido Nacional Escocés están considerando emprender acciones legales contra el ex primer ministro británico. En concreto, un número de parlamentarios capitaneados por Alex Salmond podrían solicitar que se aplique una ley arcaica, utilizada por última vez en 1806 -cuando el tory Sit Melville fue acusado de malversación de fondos oficiales-, para garantizar que Blair nunca podrá ocupar cargos públicos de nuevo.

En teoría, el proceso -donde el acusado tendría que presentarse ante Black Rod (la figura que garantiza la seguridad de Westminster) antes de someterse a juicio- sí podría terminar con Blair en prisión. Sin embargo, los diputados han calificado que el intento sería simbólico.

Lindsey German, coordinadora de Stop the War Coalition, organización detrás de la manifestación que en 2003 sacó a más de dos millones de personas a la calle en protesta por la guerra de Irak, celebra que el informe Chilcot haya sido tan “concluyente”, pero lamenta que no derive en responsabilidades penales. “Lógicamente lo que queremos es un juicio de crímenes de guerra porque es evidente que tiene las manos manchadas de sangre y en todos los informes realizados hasta la fecha se ha demostrado que ha mentido. No sólo él sino todo su gobierno debería ser juzgado”, asegura a este diario.

Con todo, según el reputado abogado Geoffrey Robertson, experto en casos de derechos humanos, por ley, Blair no puede ser ahora procesado. En Nuremberg en 1946, los líderes nazi fueron condenados de un crimen de agresión tipificado como un “delito contra la paz” y la regulación de una guerra “agresiva” continuó siendo considerado un delito internacional hasta el Estatuto de Roma, que en 1998 supuso la creación de Tribunal Penal Internacional, inaugurado oficialmente en 2002. Sin embargo, su competencia para llevar ante la justicia a los agresores fue pospuesta.

Familiares y amigos de soldados británicos caídos en Irak durante la presentación del informe Chilcot en Londres (Reutes)Familiares y amigos de soldados británicos caídos en Irak durante la presentación del informe Chilcot en Londres (Reutes)

“La acción militar no era el último recurso”

Hasta 2010, los estados miembros no llegaron a un acuerdo sobre la definición moderna de este crimen de agresión, y cuando lo hicieron, decidieron que los culpables no debían ser procesados ​​en virtud del mismo hasta nuevo acuerdo en 2017. En base a esto, tal y como explica Robertson en The Guardian, Blair no podría ser procesado porque la ley no es retroactiva y no había un delito tipificado en el año 2003, por lo que el Tribunal Penal Internacional no puede hacer nada al respecto.

Centenares de manifestantes se han concentrado en las inmediaciones del centro de convenciones Queen Elizabeth II, en Westminster, en el centro de Londres, donde Chilcot ha leído sus conclusiones. Además, familiares y amigos de los soldados británicos caídos o heridos en Irak han anunciado su intención de iniciar acciones legales contra Blair y su equipo.

“En 2003, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido participó en la invasión de un país soberano. La acción militar no era el último recurso. Se subestimaron las consecuencias y se fracasó en lograr los objetivos establecidos”, ha dicho el responsable de la investigación, que no ha aceptado las alegaciones de Blair de que los problemas de después de la invasión eran imposibles de predecir.

Con corbata negra y gesto afligido, el ex premier ha dicho que acepta “todas las responsabilidades sin excusa”. “Expreso más pena y arrepentimiento de la que nadie puede imaginar”, ha señalado. “Se derramó más sangre de la que imaginábamos, pero aún sostengo que tomé la decisión adecuada porque el mundo hoy es mejor sin Saddam Hussein“, ha recalcado.

Fuente: ElConfidencial.com