Putin se retira de Siria

Objetivo “cumplido”, vuelta a casa. El presidente ruso Vladimir Putin ha ordenado la retirada del principal contingente de las fuerzas rusas desplegadas en Siria dado que los objetivos de su misión se han cumplido. Rusia intervino en la guerra que cumple ahora cinco años bajo el paraguas de una supuesta operación contra el Estado Islámico, aunque la mayor parte de sus ataques aéreos han tenido como objetivo a grupos opositores al régimen de Bashar al Asad -una investigación de la agencia Reuters basada en datos del Ministerio de Defensa ruso concluyó que el 80% de los bombardeos no golpearon al ISIS-.

Cuando el Kremlin lanzó la operación en Siria, Moscú veía con angustia al presidente Asad como un aliado a punto de desvanecerse. En junio, una coalición de rebeldes islamistas se había con el control de grandes franjas de terreno en las fronteras con Turquía y Jordania, mientras el Estado Islámico había arrebatado al régimen la ciudad de Palmira, desde donde los yihadistas podrían marchar hacia Deir Az Zor, en el este, y hacia Homs y, en último término, las afueras de Damasco. Por otra parte, el suministro de armas a Siria supone un 10% del total de ventas de armas rusas. Moscú ha defendido que no violan embargo alguno. Las armas entran por el puerto de Tartus, que es el único puerto que los rusos tienen en el Mediterráneo… el único fuera de su territorio. 

No obstante, el impresionante despliegue ruso no podía salir barato. Dicho despliegue incluye más de 50 aviones y helicópteros, entre ellos los bombarderos Su-24M y Su-34, así como las naves de ataque Su-24. Putin ha reservado 53.000 millones de euros para dar fuelle a un sector militar que hace quince años estaba en ruinas. Así ha logrado llegar a tiempo para dar la talla en Ucrania y Siria. Y todo esto desafiando las cifras de una economía en contracción. Algunos economistas rusos auguraban en octubre de 2015 que Moscú aumentaría su presión fiscal para poder pagar la guerra.

Nuestro bases, la marítima en Tartus y la de aviación en el aeródromo de Jemeim seguirán funcionando. Deben ser defendidas por tierra, mar y aire”, precisó Putin durante una reunión con responsables de Defensa y Exteriores difundida por lo medios rusos. En el encuentro, Putin explicó que la retirada comenzará este martes. “Creo que la tarea que fue asignada al Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Armadas ya ha cumplido su objetivo”, dijo. Según informó el Kremlin, el presidente telefoneó la noche del domingo a Asad, a quien comunicó la decisión y trasladó que Rusia mantendrá en Siria su capacidad aérea para “poder controlar el cumplimiento del alto el fuego”. En respuesta, el líder sirio ha agradecido la ayuda prestada en la “lucha contra el terrorismo” y la asistencia humanitaria a civiles.

A cambio del repliegue, Rusia se ha comprometido a intensificar su papel en el proceso de paz iniciado para poner fin a la guerra de Siria, iniciada hace exactamente cinco años.

Putin ordenó iniciar la intervención aérea en Siria el 30 de septiembre de 2015 a petición de Asad, poco después de abogar en la ONU por crear una amplia coalición internacional contra el yihadismo. Ahora, casi seis meses después, el régimen está a punto de ganar la guerra. Asad cierra el cerco sobre Alepo, un asedio que supondrá una catástrofe humanitaria y destruirá la moral de los rebeldes por completo. La brutal ofensiva lanzada a principios de febrero buscaba ganar terreno en la mesa de negociaciones. La retirada de las fuerzas rusas, que coincidirá con el quinto aniversario del estallido del conflicto, tiene lugar cuando en Ginebra transcurre la segunda ronda de contactos entre el régimen y la oposición siria.

Fuente: ElConfidencial.com