Quaresma mete a Portugal en cuartos con un gol agónico en un partido infumable

25.06.2016 – 23:59 H. La épica quedó para el final, en un gol de Quaresma cuando la prórroga ya se extinguía. Una buena jugada de Renato Sanches, el único ...
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25.06.201623:59 H.

La épica quedó para el final, en un gol de Quaresma cuando la prórroga ya se extinguía. Una buena jugada de Renato Sanches, el único al que le quedaba aún motor para correr, un balón que llega a Cristiano, que lo falla tirándoselo al cuerpo del portero. Pero quedó muerto el esférico, rondando la línea de gol y su compañero de fatigas solo tuvo que empujarla con un cabezazo sobre la línea y convertirse en héroe por accidente. Portugal está en los cuartos de final y Croacia, que llegaba a Lens con la fama de ser una de las selecciones más vistosas de la Eurocopa, se quedó por el camino en octavos. Esto es fútbol. 

La coyuntura concreta, el gol al final, la gloria efímera es fútbol; lo que se vio en el terreno de juego, no. Se puede definir con otros nombres: adefesio, birria, espantajo, bazofia, bodrio, tortura china, broma macabra al espectador, espanto… Es más grave si se piensa que en el campo, a diferencia de en otros partidos de está más bien tediosa Eurocopa, había muchos jugadores de talento. Pero nada, no, cuando no sale no sale. Como si masticaras piedras

Ambos equipos parecieron firmar un armisticio prolongado en el minuto uno. Se les notaba aterrados por la posibilidad real de perder el partido e irse a casa. Es bastante común en las eliminatorias en la que los dos equipos consideran que tienen que pasar y que, si no lo hacen, será un fracaso. Mucho jugador estático, ritmo lento… no fueran a hacerse daño. El pánico que lleva a dar solo pases de tres metros, a pedir poco la pelota y a tratar por encima de cualquier cosa de no cometer ningún error. La mejor muestra de todo este engrudo es un dato, una estadística que desnuda lo que fue un partido horrendo: después de 90 minutos no había un solo disparo entre los tres palos. Ni Croacia ni Portugal, los dos porteros podrían perfectamente haber sido muñecos de Lladró que lo mismo hubiese dado. 

Modric se lamenta ante Cristiano. (Reuters) Modric se lamenta ante Cristiano. (Reuters)

Es el cuarto encuentro de Portugal en esta Eurocopa y aún no sabe lo que es ganar un partido en el tiempo reglamentario. Todos terminaron empatados y, salvando el de Hungría, que fue frenético, encharcados en un fútbol un poco estéril. A pesar de todo eso, está en cuartos de final y, jugando contra Polonia, la opción de llegar a semifinales parece incluso factible. Si eso ocurre, no digamos ya si les da por meterse en la final, parecerá que Cristiano Ronaldo ha hecho un torneo memorable. Porque pocos equipos tienen un estandarte más claro que CR7 entre los lusos. Para que así sea igual tiene que empezar a jugar al fútbol un poco más. Estuvo indetectable para el espectador, desdibujado e irrelevante completamente. Solo ese tiro del final, el que fue incapaz de agarrar Subasic, contribuyó de alguna manera a que su equipo pasase de ronda. Y, en realidad, hasta ese productivo tiro fue un fiasco mal ejecutado. 

El cansancio de Cristiano 

El madridista parece cansado, un poco pensado, falto de chispa. Ya se le vio así en el final de temporada con su club. Podría ser una casualidad si no fuese algo que se repite en el tiempo. Todos los años parece menos jugador en mayo -no digamos ya en junio- que en noviembre y diciembre. Lo cual es un contrasentido, pues no se recuerda ningún título importante que se haya levantado en Navidad. Es la tozudez de jugarlo todo, de no perder ningún minuto. Es, quizá, el único jugador del mundo al que se le puede echar en cara no la falta de derroche físico sino el exceso del mismo. Tiene 31 años, cumplirá uno más en febrero y no hay músculos infinitos. La fatiga se nota aunque él, probablemente, dirá sin dudarlo que está tan bien como siempre, que es Terminator. 

Se esperaba más también de Croacia, una selección en la que se ven muchos nombres y de la que se recuerdan muy buenos partidos en la primera fase, pero que salió por la puerta de atrás del torneo. En el partido ninguno de ellos se encontró cómodo. Modric, un jugador por el que siempre merece la pena esperar, se encontró demasiado cerca de su defensa y demasiado lejos de la acción. Estaba tocado y en la selección ajedrezada se dedica a sacar el balón de atrás, no a darle velocidad, que es lo que mejor sabe hacer. Tenía poca alma el equipo croata en Lens. Eso tenía consecuencias, ni Rakitic ni Brozovic tuvieron balones para lucirse, Perisic, enorme contra España, no apareció, quizá víctima de su último e inexplicable peinado; Mandzukic estaba demasiado lejos de todo para entrar en acción. En este momento se estarán preguntando qué han hecho mal para después de pasar un grupo difícil de primeros, de haber noqueado a España y conseguido jugar con un tercero, se han podido encontrar a Portugal -que no juega mucho, pero suena mucho más que esas islandias de la vida- y terminar con un billete tempranero de vuelta para los balcanes.

 El fútbol no fue amable con Crocia. Se merecía más, no por lo visto en este tedio sino por lo apuntado en las noches anteriores. Pero la competición es así, no hace balance general, solo se fija en el momento. En este caso eso fue de Portugal, de las escasas cosas que se le pueden poner a su favor fue su oportunismo. De poco importa ya, ellos siguen vivos y se van contentos a la cama, lejos del susto que demostraron desede el inicio del partido. Sigue la Eurocopa, a ver si vuelve el espectáculo. 

Ficha técnica

0 – Croacia: Subasic; Srna, Corluka (Kramaric, m.120), Vida, Strinic; Modric, Badelj; Brozovic, Rakitic (Pjaca, m.109), Perisic; y Mandzukic (Kalinic, m.88).

1 – Portugal: Rui Patricio; Cedric, Pepe, Fonte, Guerreiro; Joao Mário (Quaresma, m.87), Adrien Silva (Danilo, m.107), William Carvalho, André Gomes (Renato Sanches, m.49); Nani y Cristiano Ronaldo.

Gol: 0-1, m.117: Quaresma

Árbitro: Carlos Velasco Carballo (España). Mostró cartulina amarilla a William (min.77), por parte de Portugal.

Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final de la Eurocopa de Francia disputado en el Stade Bollaert-Delelis de Lens ante cerca de 40.000 espectadores. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes