¿Quién pierde más con el 'Brexit'? ¿Reino Unido o la Unión Europea?

El futuro europeo de Reino Unido se decide este jueves y viernes en una Cumbre Extraordinaria en Bruselas. Se esperan intensas horas de negociaciones como guinda al pastel tras semanas de trabajos entre bambalinas y reuniones públicas para evitar ‘el Brexit‘, esto es, que Londres se plante en la construcción del proyecto europeo y termine abandonándolo.

Nadie quiere ese final tan abrupto, ni Londres, ni Bruselas ni el resto de capitales europeas. Pero no todos los países están dispuestos a aceptar las concesiones exigidas en noviembre por el ‘premier’ David Cameron y pactadas con la Comisión y el Consejo hace un mes.

¿Qué parte se juega más? ¿La segunda economía europea o la UE? Los informes económicos parecen tenerlo claro, el impacto para Reino Unido sería evidente. Y el coste político de la ruptura no sería menor porque, como señala a El Confidencial un alto funcionario de la Comisión, “al final los países europeos querrían un alto precio como efecto disuasivo para no sentar un precedente”.

El peor de los escenarios, un 3% menos de PIB

Es la cifra que manejan economistas y think-tanks para el Reino Unido, aunque la opinión opinión pública británica parece ignorar estos cálculos. No sería una única estocada mortal, más bien una hemorragia para su crecimiento en los próximos 15 años. Así lo asegura Open Europe, uno de los principales think-tanks ingleses, presente también en Bruselas.

“En el peor de los escenarios”, auguran desde OpenEurope, “el Reino Unido no podría continuar con su agenda de libre comercio. En ninguno de nuestros escenarios el coste de abandonar la UE sería inferior al de alcanzar un nuevo acuerdo”. Londres debería volcarse con su apertura comercial y la desregulación para no dejarse hasta 300.000 millones de euros de aquí a 2030.

Fuera de la UE las oportunidades son escasas y mucho menos rentables. Karel Lannoo, economista del Centro para los Estudios de Política Europea (CEPS), critica que se quieran volar los puentes con la UE y volcarse con Estados Unidos. “Ya hemos visto en las negociaciones comerciales lo difícil que es hacer negocios con Estados Unidos. Asia o China están más lejos y es todavía más difícil… Canadá, Australia o Nueva Zelanda son economías más pequeñas”, explica.

El Banco de Inglaterra alerta sobre esta situación y suplica que el país no se cierre sobre sí mismo. Su vicegobernador, Andrew Bailey, no esconde el temor que siente la institución ante la posibilidad de un ‘Brexit’. “La primera cuestión que surgiría, en mi opinión, sería un plan de contingencia para los mercados financieros y ante los efectos secundarios económicos de la decisión”, dijo recientemente Bailey.

David Cameron durante su reunión con Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, en Bruselas (Reuters).David Cameron durante su reunión con Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, en Bruselas (Reuters).

El impacto económico en la UE

El Mercado Único ha dado pie a la especialización de los países. El Sur es acusado de convertirse en el ‘resort’ turístico del continente, pero Alemania y su socios periféricos son ahora un centro industrial que necesita clientes. Reino Unido es el principal social comercial de Alemania y el ‘Brexit’ cambiaría su estatus. Coches y manufacturas germanas acaban cada vez con más frecuencia al otro lado del Canal. En total, la principal economía europea podría sufrir una pérdida anual de entre una y tres décimas en su PIB. Países cercanos a Reino Unido como Irlanda, Luxemburgo o Bélgica estarían entre los más perjudicados por la ruptura. 

Desde el Centro Martens de Estudios Europeos, Roland Freustenstein amplían el espectro del debate: la UE perdería a un contribuyente neto para el presupuesto comunitario. Cerca de 10.000 millones de euros anuales hasta la próxima década así que “una salida británica provocaría que otros socios aumentasen sus contribuciones o que se acordase una reducción permanente del gasto” en la UE. Alemania, por ejemplo, tendría que pagar 2.500 millones más a Bruselas.

De hecho, Freustenstein y sus colegas del Martens Centre prevén que el actual debate para reformar y hacer más eficiente el presupuesto europeo se ralentizaría y que países como Alemania, Francia o España “se verían privados de un importante aliado” para continuar con la negociación.

Temor a las turbulencias bancarias británicas

La ‘City’ es actualmente el mayor centro financiero de Europa y, para desgracia de los funcionarios europeos, su tamaño escapa al control del BCE y de la Unión Bancaria. David Cameron quiere preservar esta posición obtenida, paradógicamente, con el Mercado Único. Su pacto con el presidente del Consejo Europeo, que se analizará este jueves y viernes, contempla que “la autoridad sobre las entidades crediticias del BCE, el Mecanismo Único de Supervisión [MUS] u organismos similares es solo aplicable a las entidades de países localizados en los Estados Miembros cuya moneda es el euro”. Es decir, Londres quiere preservar su plena autonomía sobre la ‘City’.

Públicamente, la ‘City’ se ha posicionado a favor de permanecer en la UE, consciente de las oportunidades que le aporta. No ha hecho campaña, pero sí dejado clara su posición“No tiene sentido estar fuera de la Unión Bancaria”, dice Lannoo, “pero se ha convertido en un tabú, en algo sentimental para los británicos y su clase política”. El economista del CEPS utiliza como ejemplo el problema que plantearía una nueva crisis porque “un rescate de Barclays, un banco a nivel global, tendría un enorme coste para los contribuyente británicos, algo que no pasaría con Deutsche Bank”.

Las turbulencias financieras que estos días cuestionan la viabilidad del gigante alemán muestran la necesidad de este mecanismo para evitar rescates bancarios con dinero de los contribuyentes. En ocho años, la eurozona tendrá a pleno rendimiento su fondo común, supervisado por el MUS, para cerrar un banco si no es viable. Será de 55.000 millones de euros y ya se está construyendo. Londres está al margen, y así quiere seguir.

Hasta los años 80, el sistema financiero británico y el francés tenían un tamaño similar. Hoy en día, la ‘City’ cuenta con unos activos cinco veces superiores al PIB del país, el doble que la media de los socios de la eurozona. “El porcentaje del PIB que representa la industria financiera en Reino Unido es mucho mayor que en cualquier país europeo”, señala Lannoo. Públicamente, la ‘City’ se ha posicionado a favor de permanecer en la UE, consciente de las oportunidades y facilidades que le aporta estar dentro del Mercado Único. No ha hecho campaña, pero sí dejado clara su posición.

Trabajadores de la CE izan una bandera de Reino Unido antes de la visita de David Cameron a la sede de la Comisión (Reuters).Trabajadores de la CE izan una bandera de Reino Unido antes de la visita de David Cameron a la sede de la Comisión (Reuters).

‘Brexit’, moneda al aire para la UE

La baja fiscalidad, el desembarco de firmas estadounidenses desde hace dos décadas o la especialización del sector financiero que impulsó la clase política británica han hecho de la ‘City’ el corazón bancario de Europa. El BCE está en Frankfurt, las grandes firmas en Londres. Un ejemplo, cerca de 400.000 franceses trabajan en la capital británica, una gran parte en delegaciones de grandes firmas como BNP Paribas, con más de 7.000 trabajadores repartidos por sus oficinas de la ciudad. El ‘Brexit’ puede dar un vuelco a esta situación.

El consejero delegado de HSBC, una de las principales entidades de la ‘City’, reconoce que desplazarían a parte de su plantilla si se produce la ruptura. “En Londres, tenemos a 5.000 personas trabajando en la división de banca global y mercados y puedo imaginar que alrededor del 20% se tendrían que mover a París”, explicó el ejecutivo esta misma semana en la televisión británica.

El continente y plazas financieras secundarias como París o Frankfurt podrían ganar atractivo, además de recuperar a parte de sus trabajadores expatriados. Por otra parte, con un Reino Unido fuera del Mercado Único, las firmas financieras estadounidenses que han desembarcado en Londres los últimos veinte año se replantearían su estrategia, destaca Lannoo. Aunque, de momento, ninguna ha movido ficha.

Tampoco lo ha hecho Boris Johnson, alcalde de Londres y uno de los principales líderes del Partido Conservador que encabeza Cameron. No decidirá si apoyar a su líder hasta conocer el resultado de la Cumbre y ver las concesiones que consigue el ‘premier’. Si no son suficientes, Johnson haría campaña por el NO, un duro golpe para la permanencia británica en la UE.

Una campaña por el NO que beneficiaría a partidos euroescépticos como el Frente Nacional francés, que apuesta porque Francia abandone el euro. Es otro de los miedos que sobrevuelan Bruselas, qué puede pasar con la moneda única y el proyecto de la UE si una gran potencia se marcha.

Fuente: ElConfidencial.com

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