Rafa Benítez regresa al glorioso lugar en el que fue 'el Diego' y más que Dios

En pocos lugares encontrará el cariño que no le da la grada del Santiago Bernabéu. El Real Madrid visita al Valencia este domingo (20:30 horas) y Rafa Benítez -salvó un ‘match ball’ ante la Real Sociedad- pisará Mestalla con tranquilidad, sabiendo que su presencia estará rodeada de afecto. Afecto ganado durante tres años (de junio de 2001 a junio de 2004) en los que el equipo levantino sumó dos títulos de Liga y una Copa de la UEFA. Pocos auguraban tan exitoso periplo en un club tan convulso y en el que los vaivenes son constantes. Cuando Javier Subirats, entonces director deportivo del club, se la jugó con el entrenador madrileño, a su alrededor más de un directivo torció el gesto. El consejero Marcelo Safont llegó a decir que “el único Benítez que conozco es el torero”, despectivo comentario que se tuvo que tragar con el paso del tiempo. Mientras en Madrid apenas ha tenido motivos para sonreír, en Valencia recuperará durante unas horas su tocado ánimo.

Las relaciones personales, como sucede en el Real Madrid, con los jugadores del Valencia no es que fueran especialmente cariñosas, pero Rafa Benítez, como entrenador, consiguió que su tropa aceptara el orden impuesto. Lo que no ha sucedido con su actual plantilla. En un vestuario sin estrellas mediáticas, el técnico logró que los futbolistas creyeran en él, en su método y su forma de entender el fútbol. Tuvo diferentes roces con jugadores importantes -con Salva Ballesta casi llega a las manos- que quedaron en anécdotas a medida que los buenos resultados llegaban. Como persona nunca fue un tipo muy querido, pero como entrenador fue muy valorado. Allí pudo decir abiertamente lo que pensaba de sus jugadores -”nos quedan dos meses de aguantarnos”, afirmó en abril de 2003-, mientras ahora si lo hace arde el Santiago Bernabéu y por eso calla. Desde luego, Mestalla nunca olvidará a Benítez.

Con la perspectiva que da el paso de los años, aquellos jugadores que le tuvieron como jefe aprecian en su justa medida el trabajo que realizó Rafa Benítez. Durante esos tres años hubo encontronazos, malas caras de algunos y malos gestos de otros, pero el tiempo lo colocó todo en su sitio correcto. Así lo reconocen, en público y en privado muchos de ellos -por no decir la gran mayoría-, en el fondo agradecidos porque bajo el mando del actual técnico del Real Madrid alcanzaron la gloria, ganando títulos y llenando sus bolsillos, pues la revalorización de todos ellos en el mercado futbolístico fue superlativo. El Valencia tuvo que rascarse el bolsillo en más de un caso, pues las ofertas por muchos de ellos llegaron en avalancha a las oficinas del club.

Rafa ganó la Copa de la UEFA de 2004 (Imago)Rafa ganó la Copa de la UEFA de 2004 (Imago)

La táctica

En su primer ejercicio salvó la cabeza en Barcelona de casualidad. El Valencia caía en el descanso, en partido ante el Espanyol, por 2-0 y en ese momento la dirigencia intercambiaba llamadas para elegir al sustituto. Dos goles de Rufete y uno de Ilie frenaron la destitución de Rafa Benítez. A partir de aquella noche, todo fue rodado. En la jornada 17 el equipo ocupaba la octava posición, pero el técnico pensaba que tras este triunfo todo cambiaría de manera radical. El técnico habló de ganar el título cuando la punta de la tabla estaba muy lejos y los alucinados futbolistas no le creyeron. Siete jornadas después, el Valencia era líder de la Primera y en la jornada 37, en La Rosaleda, ganaba la Liga 31 años después.

‘El Diez’, así han bautizado los jugadores del Real Madrid -tiene otros apelativos- a Rafa Benítez según desvelaba ‘Marca’ hace algunos días. En Valencia sucedió algo muy parecido. Aquellos jugadores pronto le apodaron como ‘El Diego’ por esa manera de ser -“es el que lo sabe todo”, siempre han dicho de él sus pupilos- que no ha calado en el vestuario blanco. En aquel grupo ganador había varios argentinos que lideraron el bautizo del entrenador haciendo un paralelismo con Maradona. Pero el caso es que dejando al margen las relaciones personales, faceta en la que nunca ha destacado el técnico, su trabajo táctico caló en el Valencia. “Espectacular y sobresaliente”, según los que lo vivieron. Algún jugador, manifestando el sentir general, dijo en privado tiempo después de tan exitosa etapa que “en cuanto nos adelantábamos en el marcador, sabíamos que ganaríamos aunque estuviéramos jugando una semana”.

Cualquier detalle estaba perfectamente controlado por el entrenador madrileño. Desde una estricta y controlada alimentación hasta el más mínimo detalle de cualquier futbolista del equipo rival. “Tácticamente era la ostia”, ha exclamado algún jugador que vivió a sus órdenes los mejores momentos de su carrera deportiva. Las rotaciones, esas que no puede imponer en el Real Madrid por razones obvias -desde el palco se fiscaliza todo-, fueron también determinantes para entender el éxito de aquel histórico Valencia. Le salieron a la perfección. La preparación física, a cargo de Pako Ayestarán -con el que no acabó bien Rafa Benítez-, también tuvo un protagonismo estelar. El estratega diseñó un equipo con letras mayúsculas. Lo que no ha conseguido, más bien todo lo contrario, con un Madrid con más y mejores mimbres.

Fuente: ElConfidencial – Deportes