“Ramadi será un baño de sangre”

Miedo a una nueva masacre después de que el Estado Islámico haya conquistado la estratégica ciudad iraquí de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar ...

Miedo a una nueva masacre después de que el Estado Islámico haya conquistado la estratégica ciudad iraquí de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar tomada este domingo tras un largo asedio. Miembros del Gobierno iraquí confiesan estar “extremadamente preocupados” por la posibilidad de que las milicias del ISIS asesinen a cualquier persona sospechosa de colaborar con el Ejecutivo de Bagdad. El portavoz del gobernador de la provincia cifra en unos 500 los muertos en la toma de la urbe, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.

Además, milicianos de Estado Islámico están avanzando hacia el este desde Ramadi y se dirigen hacia la base militar de Habaniya, según testigos citados por Reuters. Poco antes, el consejo provincial de Al Anbar ha informado de que unos 3.000 milicianos chiíes han llegado a la citada base, que se encuentra a unos 30 kilómetros de Ramadi, para apoyar a las fuerzas de seguridad a recuperar esta ciudad, ubicada a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad.   

La caída ayer de Ramadi, asediada desde hace varios días por el ISIS, abre un nuevo frente en la lucha con los yihadistas, que utilizaron coches bomba y bulldozers conducidos por suicidas en su ofensiva. Recuperarse de la conquista de una ciudad tan estratégica llevará tiempo, según numerosos analistas. “Este es un grave contratiempo para el Ejército iraquí y para la estrategia de EEUU de golpear y, finalmente, vencer al ISIS”, afirma Peter Mansoor, un excoronel de las Fuerzas Armadas estadounidenses y analista militar de la cadena CNN. La victoria en Ramadi muestra la capacidad de resistencia del grupo extremista suní a los bombardeos de la coalición internacional que lidera Washington y a la presión de los kurdos por el norte.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, que es también el comandante general de las Fuerzas Armadas, ordenó ayer al Ejército, a la Multitud Popular (una fuerza paramilitar) y a voluntarios tribales locales que se prepararen para liberar Al Anbar. La decisión de movilizar a esta fuerza, respaldada por Irán y predominantemente chií, se produjo después de que líderes políticos, tribales y religiosos de la provincia pidiesen auxilio.

Es una estrategia complicada que podría disparar las tensiones sectarias. Enviar a las fuerzas chiíes a luchar contra el ISIS en el corazón del Irak suní puede generar nuevas matanzas. “Podría convertirse en otro baño de sangre. Sería suníes contra chiíes. ¿Quién sabe lo que puede provocar?”, asegura Robert Baer, analista de seguridad de la CNN. Las tribus suníes rechazaban recientemente la intervención de estas milicias chiíes, después de que se registraran torturas y asesinatos de suníes por parte de estos grupos durante la batalla por la liberación de la vecina provincia de Saladino, el pasado marzo.

Refugiados suníes que huyen de Ramadi llegan a las afueras de Bagdad (Reuters).Refugiados suníes que huyen de Ramadi llegan a las afueras de Bagdad (Reuters).

La desesperación de Mosul

El ISIS celebraba este lunes en su feudo de la ciudad iraquí de Mosul la victoria lograda en Ramadi, mientras la población civil ve con desaliento cómo las derrotas del ejército en otros frentes alejan la posibilidad de la liberación, según informa Efe. Desde que Ramadi cayó en manos del ISIS, miles de extremistas han marchado por las calles de Mosul, algunos acompañados por sus familias, disparando al aire y lanzando fuegos artificiales.

Esta es la forma de anunciar a la población local “la gran victoria”, como denominan la ocupación de la provincia occidental de Al Anbar y de su capital. Los radicales han recorrido en convoyes militares las avenidas de Mosul e izado banderas negras de su organización, mientras que desde las mezquitas resuena la frase “Alahu akbar” (Dios es grande).

El comandante de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) iraquí, Gayaz al Suryi, dijo en declaraciones por teléfono a Efe que los yihadistas obligaron a la población local a unirse a las celebraciones. Pese al despliegue de los extremistas por la urbe, la coalición internacional no ha efectuado bombardeos debido a la gran cantidad de civiles que se encuentran en las calles.

“La coalición tiene conocimiento de lo que sucede desde anoche en Mosul, de que muchos extremistas y sus convoyes recorren la ciudad, pero no pueden atacarlos porque están mezclados con gente inocente“, lamentó Al Suryi. El responsable kurdo aseguró que el ISIS “usa a la población como escudos humanos para sus viles y criminales acciones” y denunció que “su influencia aumenta con el retraso del inicio de la liberación de Mosul por parte las fuerzas de seguridad iraquíes”.

Fuente: ElConfidencial.com