Sarah Wollaston, la mujer que puede evitar el Brexit

El analista Robert Hayward advertía recientemente de que, a menos que la campaña por la permanencia en la UE no tenga un “momento realmente sustancial”, Reino Unido está abocado al Brexit el próximo 23 de junio. Cundió el pánico, porque lord Hayward es el mismo hombre que identificó el fenómeno de “votante conservador tímido”, que impulsó a John Major a la victoria en 1992, y fue uno de los únicos que el año pasado advirtió que los ‘tories’ lo harían mucho mejor de lo que vaticinaban las encuestas en las elecciones generales. Finalmente consiguieron mayoría contra todo pronóstico.

Pues bien, el ‘momentum’ podría haber llegado. Aunque nadie habría adivinado que el ‘premier’ David Cameron iba a ser finalmente salvado por uno de sus mayores enemigos políticos. Desde que se convirtió en diputada por Totnes en 2010, la ‘tory’ Sarah Wollaston, responsable del comité de Sanidad de la Cámara de los Comunes, ha sido una de las voces más críticas con el primer ministro. Euroescéptica sin tapujos, en febrero dijo que era imposible apoyar el “acuerdo andrajoso” que había conseguido Cameron en la cumbre europea.

Sin embargo, ahora ha anunciado que abandona la campaña por el Brexit al considerar “vergonzosas” las afirmaciones que se están realizando sobre los beneficios que podría tener el Sistema Nacional de Salud británico (NHS) en caso de que el país se retirara del bloque.

Sus críticas hacia su ya exequipo empiezan por la cifra que ocupa todo el lateral del autobús con el que el popular Boris Johnson recorre el país. Según los euroescépticos, los 350 millones de libras que el Reino Unido aporta a la semana a la Unión Europea –aún no han especificado de dónde ha salido el dato– se podrían utilizar para otras cosas, entre ellas, mejorar la sanidad.

Sarah Wollaston, responsable del comité de Sanidad de la Cámara de los Comunes (Wikipedia).Sarah Wollaston, responsable del comité de Sanidad de la Cámara de los Comunes (Wikipedia).

Según Wollaston, sin embargo, se trata de “una mentira financiera”, al igual que “anunciar la bonanza del NHS fuera del bloque”. La diputada ha revelado que ha sido su padre Ken, de 81 años, buzo de la marina, quien le ha ayudado a cambiar de opinión argumentándole lo importante que ha sido la UE para mantener la paz.

“He estado imaginando cómo me sentiría al despertar con un resultado de Brexit el día 24. No habría euforia o sentimiento de libertad, sino una profunda sensación de que algo se había perdido y también de culpa al saber que mi voto había contribuido a toda la confusión que vendría por delante”, ha manifestado en un artículo en ‘The Times’, donde ha recalcado que Boris Johnson y Michael Gove son “cada vez más indistinguibles del UKIP”.

La decisión de Wollaston ha causado gran revuelo y, según asegura a este diario una fuente del Partido Conservador, “puede hacer mucho daño tanto a Boris Johnson como a Michael Gove”. “Sarah es una persona de peso y sus argumentos pueden hacer ahora a muchos dentro del partido pensarse las cosas dos veces. Es doctora, sabe de lo que está hablando. Quizá para el público no sea tan popular como Boris, pero sí es muy respetada en el partido y puede influir en los diputados en el mensaje que se lanza en cada circunscripción”, asegura.

Nerviosismo entre los euroescépticos

El texto que publicó en Twitter The Bow Group, el ‘think-tank’ conservador más antiguo del Reino Unido, demuestra el nerviosismo que existe entre las filas ‘tories’ euroescépticas: “Wollaston y todos los diputados que hayan mentido a sus circunscripciones sobre sus posiciones no tienen mandato y deberían ser destituidos”. Por su parte, en la campaña por la permanencia ya hay algunos que se refieren a ella como “la mujer que puede salvar la Unión”.

Una mujer hace campaña por la permanencia en la UE en el centro de Londres (Reuters).Una mujer hace campaña por la permanencia en la UE en el centro de Londres (Reuters).

En efecto, Wollaston no es una diputada al uso. Fue la primera candidata elegida en 2009 a través de primarias, después de que el entonces parlamentario, Anthony Steen, se viera obligado a dimitir tras hacerse públicos sus extravagantes gastos. Al parecer, quería una casa que se pareciera al castillo de Balmoral, la residencia escocesa de la reina Isabel II.

Respetada por los suyos, nunca se ha caracterizado especialmente por haber sido gran fan de Cameron. Su decisión, por tanto, no puede tacharse ahora de sospechosa. Y de ahí que haya causado tanto impacto en los círculos de Westminster.

A lo largo de su trayectoria política ha calificado de “ilegal, inviable e insostenible” la propuesta del ‘premier’ de obligar a los obesos a ir a trabajar si no querían perder sus ayudas sociales. Tachó de “inapropiada” la decisión de poner la bandera a media asta en homenaje al fallecido rey de Arabia Saudí y, en reiteradas ocasiones, ha señalado que el círculo del líder ‘tory’ es “demasiado blanco, masculino y rico”, razón por la cual “tiene una especie de ceguera” que le impide ver las cosas como son.

Su compañera Nadine Doréis, ‘tory’ euroescéptica, dice que “su decisión de abandonar (la campaña Brexit) suena falsa”. “Es deliberadamente una puesta en escena política”, manifestó. Pero Michael Deacon, del rotativo ‘The Telegraph’, ironiza con la idea de la conspiración. “La teoría de que hace seis años Cameron hubiera dicho a Wollaston que tenía que criticarle todo lo que pudiera para luego apoyar la permanencia en el último momento demostraría que el ‘premier’ es un genio político”.  

Fuente: ElConfidencial.com