¿Se entregarán los ingleses al 'alcalde bufón' que leía 'The Economist' con 10 años?

Queda tan sólo un mes para saber quién será el próximo primer ministro británico. David Cameron y Ed Miliband recorren estos días el país intentando rascar ...

Queda tan sólo un mes para saber quién será el próximo primer ministro británico. David Cameron y Ed Miliband recorren estos días el país intentando rascar puntos del empate técnico en el que están atrapados en las encuestas.

Pero existe otro hombre que también prepara su camino a Downing Street. Boris Johnson, el excéntrico alcalde de Londres, el autor de frases como “Si votas por un tory, tu coche irá más rápido y tu novia tendrá una talla más de sujetador” podría convertirse, muy pronto, en el político más poderoso del Reino Unido. Y los planes del “Bufón” (apodo puesto por sus enemigos) ya no se toman a risa dentro del Partido Conservador.

Desde que Cameron anunciara que, tras las elecciones del próximo 7 de mayo, no se volverá a presentar como candidato, la carrera por el liderazgo tory ha comenzado. Y sí, Johnson es capaz de engatusar a cualquier periodista, conseguir el voto de un joven que tenía a Tony Blair como héroe, subir la audiencia de cualquier programa al que va como invitado e incluso convertirse en irresistible para las mujeres con su camisa salida por fuera y sus andares desgarbados. Boris es, hoy por hoy, una marca rentable. Pero ¿están los británicos preparados para tomarse a Johnson en serio?

El periodista reconvertido en político jamás ha ocultado sus ansias por el poder. Y todo el mundo era consciente de que, tarde o temprano, la alcaldía de Londres (cargo que ocupa con gran popularidad desde 2008) se le quedaría pequeña. Pero el salto al panorama nacional no es algo que haya surgido ahora. Nada más lejos de la realidad.

En realidad, el plan comenzó el pasado mes de agosto, cuando anunció que se presentaba a las elecciones generales por la circunscripción de Uxbridge, asiento más que asegurado para cualquier candidato conservador. Debido al particular sistema uninominal que existe en el país, esto significa que (independientemente si Cameron se convierte o no en el próximo premier) Johnson y su mata de pelo albina tendrán escaño en la Cámara de los Comunes.

De acuerdo con los sondeos, el escenario postelectoral es ahora mismo extremadamente impredecible. Pero lo que está claro es que, una vez dentro de Westminster, la situación va a ser realmente incómoda para los otros candidatos que se postulan para suceder a Cameron: George Osborne (que repetiría como ministro del Tesoro si ganan los tories) y Theresa May (que ha estado al frente de la cartera de Interior).

El alcalde de Londres, plantando en el Jardín Botánico Real (Reuters).El alcalde de Londres, plantando en el Jardín Botánico Real (Reuters).

Una oportunidad real

Andrew Neather, jefe de Opinión del Evening Standard, cabecera del alcalde de Londres, asegura que ahora tiene “una oportunidad real” de convertirse en el próximo líder. “Aunque influirá mucho lo que pase con el resultado de los comicios”, especifica.

“Si Cameron gana las elecciones, es muy probable que le haga ministro. Si por el contrario ganan los laboristas, Johnson sería responsable de una cartera en la oposición, mientras en el Partido Conservador se abre una cruzada para elegir al próximo líder. Pero el tiempo juega en su contra. Porque cuanto más días pase siendo el centro de atención, más posibilidades tiene de meter la pata”, matiza.

En efecto, hasta la fecha, episodios que con cualquier otro político habrían significado el fin de su carrera, en el caso de Johnson han aumentado aún más su popularidad. Quedó demostrado en agosto de 2012, en plena celebración de los Juegos Olímpicos. Se quedó colgado del cable de una tirolina en el parque londinense de Victoria Park ante la estupefacta mirada de cientos de testigos. Ver en semejante pose a Cameron o Miliband habría hecho estragos en su imagen, pero, como el propio premier reconoció, “este tipo de cosas para Boris son un triunfo”.

“Su apoyo en la calle y por parte de un gran número de parlamentarios está claro –señala Neather–. Sin embargo, es un solitario, tiene mucha ambición personal y no es bueno haciendo tratos o creando alianzas políticas. Y eso es algo que juega en su contra. Creo que a muchos les sigue resultando difícil imaginarle con la disciplina o cualidades para liderar un partido de manera eficaz. Especialmente ahora, cuando vivimos en un parlamento sin mayorías absolutas”, recalca.

Sus defensores, sin embargo, aseguran que su trayectoria al frente del Ayuntamiento de Londres demuestra perfectamente que está preparado. No en vano, tiene a su cargo un presupuesto anual de 24.000 millones de euros. El del Gobierno de Gales es algo inferior y el del Ministerio del Interior es de 14.000 millones de euros. En definitiva, en los últimos siete años ha gestionado con éxito una metrópoli cuya economía está valorada en alrededor de 480.000 millones libras al año, lo que supone el 22,5 por ciento de la economía del Reino Unido.

Durante una visita a una obra civil (Reuters).Durante una visita a una obra civil (Reuters).

El hombre que dice lo que quiere

Aparte, en 2004 fue vicepresidente del Partido Conservador y al año siguiente fue portavoz de Educación en la oposición, donde, entre otras medidas, se mostró a favor de no hablar de la homosexualidad en las escuelas.

Aunque más que su carrera política, antes de ser alcalde, lo que le dio notoriedad fueron sus míticas intervenciones televisivas, su jocosa columna en el Daily Telegraph, sus cargos como director de la revista política The Spectator, su gran habilidad para decir en alto lo primero que le venía a la cabeza (algo que sigue hoy intacto) y su ya legendaria aventura de faldas con una compañera de trabajo estando casado.

Ben Harris, candidato tory a las locales de Inglaterra (que también se celebran el próximo 7 de mayo) y responsable del histórico think tank conservador The Bow Group, asegura que hay pocos personajes con carisma estos días en el Parlamento y de todos ellos “Boris es el más grande”.

“George Osborne ha llegado a ser respetado por su experiencia al frente del Tesoro. Tiene muchos aliados dentro del partido, pero carece del apoyo popular y carisma público para excitar a las bases de la formación, algo que a Boris le sale natural. Por su parte, Theresa May tiene como puntos fuertes su competencia y autoridad, que son las debilidades de Boris. Sin embargo, a menudo, es considerada como fría y puede tener dificultades para atraer a seguidores”, explica a este diario.

Por su parte, el líder laborista, Ed Miliband, ha señalado que si Johnson se convierte en el próximo líder conservador, el partido radicalizará aún más su postura hacia Bruselas. Sin embargo, su euroescepticismo es algo que para muchos suma puntos, ya que de esta manera se podría recuperar a los votantes que han desertado para unirse a la filas del UKIP. Con su mensaje anti-UE y antiinmigración, Nigel Farage se ha convertido en el peor enemigo de los tories.

Tocando unos acordes en el metro de la capital británica (Reuters).Tocando unos acordes en el metro de la capital británica (Reuters).

¿Como Churchill, como Thatcher o como Farage?

¿Estamos, por tanto, ante el próximo Churchill o quizá ante el heredero de la Dama de Hierro? El periodista Dave Hill escribía recientemente en New Statesman que, a pesar de que su frivolidad, extravagancia y espontaneidad difícilmente podrían encontrar alguna semejanza con la rigidez de Thatcher, Johnson, como ella, “es una personificación viva y consumada de actitudes e ideas que muchos encuentran irresistibles”. “La marca Boris tiene la misma habilidad para elevarse más allá del alcance de sus propias contradicciones, apelando al corazón más que a la cabeza”.

De niño, Johnson no sólo leía los editoriales de The Economist desde los 10 años, también interpretaba tragedias griegas en un perfecto griego clásico. Ya en Eton, mostró sus dotes para la interpretación y la improvisación, que nunca están de más en política. Tenía que interpretar a Richard II y obviamente no se había aprendido el papel, pero salió adelante.

La anécdota se la contó a esta corresponsal su padre, Stanley Johnson, cuando se presentaba para la alcaldía de la capital británica en 2008. “¿Qué mejor alcalde de Londres se puede tener que a alguien que pueda improvisar al propio Shakespeare?”, me dijo. Está por ver si ahora esas habilidades le convierten también en líder del partido y, quién sabe si algún día, en primer ministro, sueño que siempre tuvo y que ya no merece la pena ocultar.

Fuente: ElConfidencial.com