Steven Naismith, el futbolista solidario que no sabe vivir sin donar su salario

12.12.2015 – 05:00 H. Ferrari aparcado en la puerta de una gran mansión, ropa de marca, gesto distante y, tras salir de los entrenamientos, firma de ...

12.12.201505:00 H.

Ferrari aparcado en la puerta de una gran mansión, ropa de marca, gesto distante y, tras salir de los entrenamientos, firma de autógrafos con desgana y por compromiso. Por desgracia, ésta es la imagen que buena parte de los futbolistas de primer nivel proyectan al resto del mundo pero, por suerte, no siempre es así. Uno de los grandes ejemplos es Steven Naismith, que ha demostrado que ser estrella de la Premier League no es incompatible con ser una persona comprometida con la sociedad: su último gran gesto, organizar una comida y ofrece regalos navideños a personas sin hogar.

Naismith, actual jugador del Everton, es uno de los clásicos de la Premier. Guerrero sobre el césped, con buena visión de juego y llegada, es un centrocampista ofensivo que normalmente se desempeña como mediapunta, si bien es cierto que también puede caer a un banda o incluso jugar como segundo delantero. Pese a ser un futbolista de éxito, su vida no siempre fue fácil y, como consecuencia de sus problemas en la infancia, no ha querido distanciarse de la realidad social que le rodea, convirtiéndose en uno de esos jugadores realmente comprometidos con los más desfavorecidos.

Steven Naismith, repartiendo comida entre los más desfavorecidos (@BigIssue)Steven Naismith, repartiendo comida entre los más desfavorecidos (@BigIssue)

Y es que su infancia le marcó de por vida. Nacido en Irvine, una humilde localidad de Escocia, pronto descubrió que el fútbol se iba a convertir en su tabla se salvación. Hijo de un trabajador social y de una cajera de supermercado, su niñez no sólo estuvo marcada por no contar con demasiado lujos sino, sobre todo, por un problema que tardaron en descubrirle: dislexia. Esta situación provocó que su día a día en la escuela fuera un verdadero suplicio, pues los compañeros se reían de él por considerarle alguien hábil con el balón -por lo que se ganaba cierto aprecio-, pero con poca capacidad para aprender.

Esa situación afectó mucho a un joven Naismith que, aun a día de hoy, sigue marcado por aquellos episodios: “Soy disléxico. Gracias al fútbol, mi infancia no fue del todo negativa para mí, pues como jugaba bien era respetado en la escuela. Pero fue muy duro. No pensaba que fuera un burro, sólo pensaba que era más lento que el resto. Me preguntaba siempre, ¿por qué no entiendo esto? Con el tiempo, fui aprendiendo a compensar esa dificultad y finalmente sólo se reflejaba en los resultados académicos“, confiesa. Tras vivir con este problema, ahora sólo piensa en ayudar a las personas que sufren dificultades.

El atacante del Everton, un futbolista muy comprometido (@BigIssue)El atacante del Everton, un futbolista muy comprometido (@BigIssue)

Futbolista solidario por vocación

Este jueves, Naismith organizó su ya tradicional comida de Navidad con la asociación ‘Loaves and Fishes’ (Panes y Peces), una ONG que se encarga de ayudar a personas sin hogar y de operar como banco de alimentos. Como suele ser tradicional, no sólo utilizó parte de sus ganancias para ayudar a los desfavorecidos, sino que se encargó de repartir la comida entre las personas que no tienen hogar y, posteriormente, ofrecerles personalmente un regalo de Navidad. Se trata de un acto que lleva haciendo durante los últimos cinco años, pero no es el único al que dedica buena parte de sus ganancias.

Además de trabajar junto a esta organización, Naismith es embajador de la asociación Dyslexia Scotland, reacuda fondos para los sin techo de Liverpool y Glasgow -capitales de dos los ‘grandes’ en los que ha jugado-, es el representante de la Glasgow Helping Heroes -asociación que ayuda a los veteranos de guerra- y, además, regala de manera habitual entradas para ver partidos del Everton y de la selección escocesa entre los más desfavorecidos. No sólo no se ha dejado llevar por la vorágine que genera el fútbol de primer nivel, sino que Naismith entiende la ayuda al desfavorecido como un religión.

“Al final de cada temporada, reúno todas las camisetas, petos de entrenamiento y cualquier tipo de material y se lo doy todo a mi madre para que lo reparta entre los menos favorecidos de mi ciudad”, confesaba el propio Naismith. Conocido por su marcado carácter solidario, en el campo continúa demostrando ser un guerrero, como confirmó con su ‘hat-trick’ ante el Chelsea -primer jugador que consigue un triplete ante José Mourinho en la Premier-. El balón y la fama no han cambiado lo más mínimo a Naismith, todo un ejemplo fuera del campo: así es cómo el fútbol fabricó a un héroe de verdad.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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