“Te voy a reventar”, “me cago en tu puta madre”… Así fue el penoso derbi catalán

07.01.2016 – 05:00 H. Salieron al terreno de juego con los tacos de las botas más afilados de lo normal. Lo sucedido en Cornellà el pasado sábado, en ...

07.01.201605:00 H.

Salieron al terreno de juego con los tacos de las botas más afilados de lo normal. Lo sucedido en Cornellà el pasado sábado, en partido de Liga, abrió en canal una herida complicada de sanar desde hace años. La eterna rivalidad entre el Barcelona y el Espanyol se recrudeció como no se recordaba. Los jugadores azulgranas se quejaron amargamente de la excesiva dureza mostrada por los blanquiazules, algo que calentó el ambiente que rodeó al partido de ida de la Copa que se disputó en la noche del miércoles en el Camp Nou. Y en el campo se reflejó esa excitación extra en unos y otros, aunque Arda Turan, el gran protagonista, apenas se metió en el barro en el debut largamente soñado. Doce tarjetas amarillas -dos rojas- en un caliente partido en el que fue amonestado el tridente del Barça en pleno, un detalle a tener muy en cuenta. Finalizado el encuentro, pasó de todo en el túnel de vestuarios. “Los límites los ponen los colegiados y son los encargados de que esto sea fútbol y no fútbol americano”, subrayó Luis Enrique tras el partido.

“¡Te voy a reventar!”, gruesa frase seguida por un fuerte golpe. Así narró ‘Catalunya Ràdio’ un episodio acaecido en el túnel de vestuarios una vez finalizado el encuentro, aunque sin poder determinar quiénes fueron los protagonistas. “Ha habido cambio de impresiones”, desveló Iniesta tras el partido para dejar sentado que hubo más que palabras. Luis Enrique bromeó diciendo que “eran villancicos”, mientras Galca, técnico del Espanyol, no se mojó y se limitó a decir que “yo no he escuchado nada”. Lamentable final para un derbi. El acta arbitral no dejó lugar a la duda y señaló claramente a Luis Suárez, al reflejar lo siguiente: ‘estaba esperando en el túnel a los jugadores del Espanyol, diciéndoles ‘aquí os estoy esperando, sos un deshecho’, provocando un enfrentamiento entre jugadores de ambos equipos’. “Han salido vivos, entre comillas, pero ha sido un buen resultado”, remató Piqué en una noche para olvidar.

Sobreexcitado. Así se presentó el Barcelona con el fin de aplastar a su vecino sin contemplaciones. Esta vez no rehuyeron el choque los jugadores de Luis Enrique, que siempre que fue necesario se enfrentaron cara a cara con sus colegas del Espanyol. Estiman que hace unos días aguantaron demasiado y en esta oportunidad cambiaron de táctica para colocarse el cuchillo en la boca. Luis Enrique reconoció que se tuvo que morder la lengua el pasado sábado y dejando claro que sus hombres le tenían muchas ganas a este partido copero. Y ganas pusieron a raudales los suyos, produciéndose diferentes encontronazos a los largo de los noventa minutos. Escenas poco edificantes firmaron unos y otros, mal ejemplo para los niños en el Día de Reyes.

Momento de la expulsión de Diop (EFE)Momento de la expulsión de Diop (EFE)

La noche de Pau

Cuando se alcanzó el minuto 6 se produjo el primer choque entre jugadores de ambos equipos. El árbitro andaba por ahí cerca observando, mientras Busquets era de los que más calentaba el escenario de la refriega. En el minuto 23 Neymar reclamó un penalti -que fue- que no fue señalado, pero que incomodó a los espanyolistas tras las protestas del atacante azulgrana. Justo antes del descanso tuvo lugar una pelea ya más seria e intensa; Arda dejó el pie cuando el portero ya tenía el balón en sus manos y éste se fue a por el turco, en la única ocasión en la que el talentoso mediocampista se metió en problemas en un partido tan eléctrico. La consiguiente tángana acabó con tarjeta amarilla para Pau López y Luis Suárez. Piqué, que quiso meter mano en el asunto, se libró de la amarilla. El guardameta del equipo perico adquiría un protagonismo que al final fue absoluto, tanto en el plano deportivo como en el extradeportivo.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Arda Turan firmó su primer detalle de calidad y antes de marcharse al banquillo -minuto 68- puso a prueba al guardameta rival. El turco no estuvo especialmente inspirado, pero ya sabe lo que es un derbi catalán en toda su extensión. Y da la impresión de que los próximos también estarán cargados de tensión viendo lo que sucedió antes de que acabara el partido. En el 52, Messi y Pau las tuvieron tiesas, cuando el guardameta pisó deliberadamente al atacante; si lo llega a ver el árbitro, tal vez hubiera tenido que sacar del bolsillo la tarjeta roja.

En una noche tan caliente, estaba claro que alguno no acabaría el partido sobre el terreno de juego. Así fue. Primero fue Hernán Pérez, al ver la segunda amarilla con justicia, el que se fue al vestuario con antelación, e instantes después le siguió su compañero Diop. Había tenido sus más y sus menos con Luis Suárez, el mediocampista le dijo algo al uruguayo, el árbitro lo escuchó y la roja fue fulminante e inmediata. El árbitro justificó su expulsión al redactar lo siguiente en el acta; ‘Dirigirse a un adversario en los siguientes términos: me cago en tu puta madre‘. La recta final se desarrolló en la misma línea. Cualquier chispa podía provocar un gran incendio en el terreno de juego del Camp Nou. Messi chocó con un rival y las palabras gruesas y las miradas desafiantes volvieron a aparecer. El argentino se llevó la tarjeta amarilla. 

Se vivieron momento de gran tensión durante y después del partido (Reuters)Se vivieron momento de gran tensión durante y después del partido (Reuters)

“Si queremos, salen en camilla”

Poco después, una vez más Pau fue protagonista de otro rifirrafe, otra vez con Luis Suárez; éste le marcó con una mano el número 3, los que llevaba encajados hasta ese instante, un detalle similar que tuvo como protagonistas a ambos cuando Messi marcó para igualar el marcador en el primer tiempo. Tras el pitido final no llegó la paz, más bien todo lo contrario. El guardameta del Espanyol, blanco esta vez de las iras azulgranas, no pudo estrechar su mano con jugadores como Luis Suárez y Mascherano, que se negaron a hacerlo. Triste epílogo -sobre el césped- para un derbi que lejos de hermanar consiguió lo contrario. 

“Si hubiéramos querido, salen en camilla”, disparó el expulsado Diop tras el encuentro. “Al Barcelona no le podemos poner la alfombra roja”, añadió el mediocampista del Espanyol. La ducha no enfrió los ánimos de unos y otros como queda de manifiesto. Su compañero Gerard Moreno resaltó que los jugadores del Barcelona “nos estaban esperando en el túnel de vestuarios. No sé si para vacilar o para insultar, pero sí para seguir provocando”. “Había mucha gente ahí, mucho barullo. No voy a decir nombres, sería feo. Nosotros tampoco somos tontos y no nos vamos a callar”, significó para acabar el delantero del Espanyol.

Fuente: ElConfidencial – Deportes