Terremoto en Nepal: cinco milagros en medio de la catástrofe

A los equipos de rescate se les acaba el tiempo para encontrar milagros en Nepal seis días después del terremoto. Mientras, la cifra oficial de muertos ...

A los equipos de rescate se les acaba el tiempo para encontrar milagros en Nepal seis días después del terremoto. Mientras, la cifra oficial de muertos sigue aumentando de forma inexorable y supera ya los 6.000, aunque Naciones Unidas da por seguro que ésta aumentará considerablemente. El jefe del Ejército nepalí, el general Gaurav Rana, anunció ayer que “entre 10.000 y 15.000″ personas podrían haber muerto por el potente seísmo que devastó el país el pasado sábado, una estimación superior a los 10.000 que llegó a pronosticar el primer ministro, Sushil Koirala.

La catástrofe mantiene a decenas de equipos de rescate movilizados en busca de supervivientes bajo los escombros. En los últimos días se han encontrado con vida a varias personas en situaciones inverosímiles; historias de supervivencia que han logrado cambiar el semblante de rostros hartos de recibir malas noticias. Ayer, Pemba Tamang, un joven de 15 años, fue rescatado entre vítores 120 horas después de quedar aprisionado en las ruinas del edificio de siete plantas en el que trabajaba, una pensión del área capitalina de Gongabu. Su rescatador, Lakshman Basnet, agente de la Policía de Nepal, afirmó que Pemba reaccionaba a los estímulos y que no parecía sufrir ninguna herida grave

Su caso se suma al de Krishna Kumari Khadka, una superviviente de 24 años rescatada también seis días después de la catástrofe. Un equipo de franceses, noruegos e israelíes logró encontrarla bajo los escombros de una vivienda en Katmandú.

El símbolo de la esperanza

Cuando se dio cuenta de que su vivienda había quedado reducida a escombros, Ramisa Awal solo fue capaz de gritar pidiendo socorro. Una única pregunta martilleaba su cerebro: ¿seguirá vivo mi bebé? Al observar la devastación en la que se había convertido lo que un día fue su casa, Awal, de 35 años, perdió toda esperanza. Era imposible que su hijo hubiese sobrevivido.

La mujer se encontraba en una tienda cuando se produjo el terremoto. Su marido, Sham Krishna Awal, conductor de un microbús, estaba trabajando. Pero sus dos hijos, Soniya, de diez años, y Sonies, de cinco meses, se habían quedado en la casa de la familia, oriunda de Muldhoka, Bhaktapur, al este de la capital del país. Tras el seísmo, Sham Awal corrió hacia su casa y comenzó a excavar entre los escombros frenéticamente en busca de sus hijos. Los vecinos le ayudaron. Y, de repente, dos horas después, ocurrió el milagro: rescataron a Soniya con vida. La familia, desesperada porque no lograba encontrar al bebé, pidió auxilio al Ejército nepalí.       

Los soldados llegaron a las 6 p.m. Buscaron sin descanso entre los escombros, pero no tuvieron éxito. Se marcharon tres horas más tarde sin haber encontrado ninguna señal de que el bebé seguía con vida y su padre perdió toda esperanza. Pero, cuando los militares regresaron a la mañana siguiente y continuaron cavando, ocurrió un segundo milagro: 22 horas después del terremoto, Sonies fue rescatado con vida de entre los restos.   

82 horas bajo los escombros

No tenía comida ni agua pero Rishi Khanal logró sobrevivir. Este joven nepalí fue rescatado este martes tras permanecer 82 horas atrapado bajo los escombros de un edificio en Katmandú derrumbado por el terremoto de 7,8 grados que golpeó Nepal el pasado el sábado. Khanal, de 28 años, fue socorrido por un equipo francés y la Policía nepalí, que trabajaron durante cinco horas para liberar al joven, quien no podía salir de entre los restos de la edificación porque una viga le mantenía atrapada una pierna, según informó hoy el diario local Nepali Times.

“Comenzamos a excavar un agujero a través del hormigón siguiendo las instrucciones del equipo francés y después cortamos la viga que mantenía atrapada su pierna”, explicó al diario el agente de Policía Narayan Thapa. Otra persona se encontraba viva entre los restos del mismo edificio, pero cuando los equipos de rescate llegaron hasta ella ya había fallecido, de acuerdo con Nepali Times.

Rishi, que pagó el seguir vivo con la amputación de una pierna, se encontraba en un edificio de siete plantas cuando se produjo el seísmo, el peor que sufre el país en ocho décadas y que, hasta el momento, ha dejado más de 5.000 muertos y 11.000 heridos. El joven permaneció durante todo ese tiempo bajo los escombros junto a tres cadáveres y, según publica el diario The Guardian, se vio obligado a beber su propia horina para sobrevivir.

Una mujer parapléjica que aguantó tres días

“Tiene una lesión en la espalda, pero está estable”. Así describió un médico voluntario, Kapil Pardel, la suerte de una mujer parapléjica de 32 años que fue rescatada tras permanecer tres días atrapada entre los escombros de su vivienda en Katmandú. El doctor explicó que su condición no era buena cuando los equipos de rescate la trasladaron al Hospital Teaching de la capital el lunes por la tarde, pero la mujer se recuperó favorablemente en las horas posteriores.

Trishna L. Graeju, cuñada de la superviviente, se encontraba en su tienda de vegetales con su hija cuando el seísmo azotó la ciudad en la mañana del sábado. Su marido, carpintero, estaba trabajando, y la familia del hermano de Graeju, que residía en la misma vivienda de tres plantas, tampoco se encontraba en ella en el momento del derrumbe. Es decir, la víctima estaba sola en el edificio, situado en Bakhtapur, una de las áreas más afectadas de la ciudad.

“Llamé a mi marido después del terremoto y vino a mi tienda. Conseguimos reunir a alguna gente para ir a rescatarla, pero aún había réplicas“, explicó a la agencia Efe Trishna Graeju, que recuerda como esa noche durmió a la intemperie sin saber si su familiar continuaba con vida, como otras cientos de miles de personas. La joven asegura que el pesimismo se había apoderado ya de la familia.

“Creíamos que nuestra hermana estaba muerta, ya que incluso nuestro vecino que podía caminar lo está”, manifestó sobre un pensamiento que, dijo, les inundó por completo la noche del domingo después de que ese día se produjese un segundo terremoto que hizo caer el último muro en pie de su vivienda. La familia se puso el sábado en contacto con el Ejército, pero no fue hasta el día siguiente que algunos soldados y miembros de Cruz Roja comenzaron la búsqueda. La herida, que padece una variante de la enfermedad de Dande Walken desde el nacimiento, está consciente y acierta a decir “namasté” (hola) mientras sonríe levemente.

Fuente: ElConfidencial.com