Todos los hombres de Merkel: quiénes mandan entre bambalinas en Europa

En política, como en el ajedrez, no debe solo jugar la reina. Peones, alfiles, caballos y torres también deben hacer su trabajo. La canciller Angela Merkel ...
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En política, como en el ajedrez, no debe solo jugar la reina. Peones, alfiles, caballos y torres también deben hacer su trabajo. La canciller Angela Merkel lo sabe bien y en su década al mando ha logrado situar en las instituciones europeas a un número cada vez mayor de piezas en puestos clave, hasta lograr, en la actualidad, que Alemania sea el país mejor representado de los Veintiocho. La estrategia persigue dos objetivos para Berlín: tratar de encaminar a la Unión Europea en sus múltiples frentes en la dirección deseada y mantenerse informado en tiempo real de todo lo que se cuece en las instituciones comunitarias.

Los cargos estratégicos en esta partida geopolítica no son solamente los que se reparten protocolariamente y mediante un sistema preconcebido entre los países miembros, como es el caso de las comisarías europeas. De hecho, la mayoría de estos codiciados puestos son de designación política o para funcionarios europeos de carrera. En general, son posiciones con una amplia cuota de poder y acceso a información sensible, pese a su escasa exposición pública. Son un gobierno en la sombra, los negociadores entre las bambalinas de Bruselas y Estrasburgo. La mayoría de las veces se enclavan, estratégicamente, en la ambigua frontera entre las cuestiones técnicas y las políticas, y por sus manos pasa lo esencial de la acción europea durante una fase inicial de su gestación (esto es, cuando aún se puede moldear). Estas fichas del ajedrez geopolítico tienen claro perfil ideológico, cuando no, directamente, un carné de afiliado a un partido político. La fidelidad es un valor codiciado a estos niveles.

“En las instituciones legislativas europeas, Alemania cuenta con el mayor número de puestos de alto nivel en comparación con cualquier otro país”, apuntaba en un informe del pasado abril la investigadora del centro de estudios Bruegel Allison Mandra. En la Comisión Europea (CE), los alemanes suponen el 16% de los directores y subdirectores de gabinete y el 11,6% de los directores generales y subdirectores generales. En la Eurocámara (PE), el 18% de las presidencias de comisiones parlamentarias está en manos de alemanes, así como el 20% de los puestos de coordinación de estas comisiones.

Cierto es que Alemania es el país más poblado del bloque, con casi el 16% de la población de la UE, y su primera economía, con cerca del 21% del producto interior bruto total, pero el reparto de puestos clave tiene más en cuenta elementos políticos que las frías cifras que produce Eurostat. Una distribución equitativa entre los Veintiocho otorgaría a cada país miembro el 3,6% de los puestos clave (y los países más pequeños tienden a estar sobrerrepresentados en este tipo de repartos).

Una bandera de la UE en la tumba del soldado desconocido, ante el Parlamento griego, en Atenas. (Reuters)Una bandera de la UE en la tumba del soldado desconocido, ante el Parlamento griego, en Atenas. (Reuters)

Conviene arrimarse a Berlín

Resulta además llamativa la tendencia de los últimos años. En 1999, aún con la Europa de los Quince, Reino Unido era el país con más altos cargos comunitarios (18), seguido por Alemania e Italia (ambos con 16). En 2009, era Francia quien acumulaba más puestos de máximo nivel (19), seguida por Alemania (18) y Reino Unido (17). En 2015, Alemania suma 23, por los 16 de Reino Unido y los 14 de Italia. Francia se ha hundido. Curiosamente, Alemania tiene en la actualidad más cargos de alto nivel que nunca, a pesar de la ampliación al Este, y su diferencia con los demás no tiene precedentes en las últimas décadas.

Estas cifras, no obstante, no recogen en su totalidad el progresivo control alemán de las instituciones comunitarias, porque los países más próximos a Berlín también han ido acaparando jugosos puestos para sus representantes en los últimos años. Entre ellos se cuentan el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, que fue -pese a los recelos iniciales- el candidato conservador de Merkel en las últimas elecciones europeas; y el presidente del Consejo europeo, el liberal polaco Donald Tusk, que se entendió bien con la canciller cuando fue primer ministro y que tuvo que aprender inglés a marchas forzadas al llegar a Bruselas, porque su primer idioma extranjero era el alemán.

También es representativo de la influencia de Berlín el salto del conservador finlandés Jyrki Katainen, que tras ejercer como primer ministro en su país ha logrado convertirse en vicepresidente de la CE y poderoso comisario de Fomento del Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad. Para muchos, la renovación al frente del informal pero influyente Eurogrupo del socialdemócrata holandés Jeroem Dijsselbloem solo ha sido posible por su progresivo realineamiento con las tesis del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.

Merkel y Schäuble en el Reichstag durante unas elecciones presidenciales alemanas. (Reuters)Merkel y Schäuble en el Reichstag durante unas elecciones presidenciales alemanas. (Reuters)

En definitiva, el ascendiente de Berlín sobre el conjunto de la UE y sus instituciones ha escalado enteros en la última década, y, de forma más acelerada, desde que se desató la crisis del euro. “Por fin se habla alemán en Europa“, declaró en 2011 el jefe del grupo parlamentario conservador alemán, Volker Kauder, generando un ‘tsunami’ de críticas. Pero la inspiración debe encontrarte trabajando: en la primera legislatura de Merkel (2005-2009), el Ministerio de Asuntos Exteriores puso en marcha un programa de formación de profesionales cualificados para asaltar los puestos clave que deciden el rumbo de Europa.

Comisión Europea. Más allá del comisario que corresponde nominar a Alemania, que desde 2010 es el cristianodemócrata Günther Oettinger y en la actualidad ostenta la cartera de Economía Digital y Sociedad (antes estuvo en Energía), hay una serie de alemanes con nombres desconocidos para la opinión pública que trabajan en puestos incluso más relevantes.

El primero de ellos es Martin Selmayr, jefe de gabinete de Jean-Claude Juncker, el presidente de la CE. Nacido en 1971, abogado y afiliado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, dirigió la campaña electoral europea de Juncker en 2014. El ‘Financial Times’, la biblia de los eurócratas, le califica de “influyente”. Está considerado como un adicto al trabajo algo arrogante con una significativa capacidad para establecer la agenda.

Además, hay un puñado de directores generales de nacionalidad alemana en la CE. Es el caso de Ann Mettler, responsable del Centro Europeo de Estrategia Política, el ‘think-tank’ de la UE; Matthias Ruete, director general para las Migraciones y los Asuntos Internos; Walter Radermacher, director general de Eurostat, y Johannes Laitenberger, director general de Competencia. Este último es un caso especial, ya que durante años fue jefe de gabinete de Jose Manuel Durao Barroso, el anterior presidente de la CE, y estaba entonces considerado como un peso pesado dentro de la Comisión. En total, ostentan la jefatura de cuatro de 41 direcciones generales. Cerca del 10%.

En este selecto despliegue ya no está Uwe Corsepius, que durante cuatro años y hasta el pasado abril era el secretario general del Consejo Europeo y, por tanto, responsable de establecer la agenda y coordinar política y legalmente los trabajos previos a las cumbres de los Veintiocho. Nacido en 1960, el ‘Financial Times Deutschland’ le llamó “poderoso don nadie”. Estaba considerado como inteligente, muy estricto y adicto al trabajo. Corsepius ha regresado ahora a Berlín con Merkel, como asesor en la cancillería para Asuntos Europeos, un puesto que ya desempeñó antes de marchar a Bruselas.

Uwe Corsepius (centro) durante un minuto de silencio en una sesión para tratar la crisis migratoria, en Bruselas. (Reuters)Uwe Corsepius (centro) durante un minuto de silencio en una sesión para tratar la crisis migratoria, en Bruselas. (Reuters)

Parlamento Europeo. El actual presidente es el socialdemócrata alemán Martin Schulz, aunque está pactado que su mandato acabe a mitad de legislatura y que le suceda, hasta las siguientes elecciones, el vicepresidente conservador de la Eurocámara, el italiano Antonio Tajani. Schulz, nacido en 1955, al parecer no mantiene las mejores relaciones personales con Merkel, pero su lealtad nacional está asegurada. Además, es uno de los artífices de la actual gran coalición de facto que domina en Estrasburgo (y refleja la que también gobierna en Alemania). Por sus manos pasan todas las iniciativas legislativas importantes y su figura es clave a la hora de moldear mayorías bipartisanas en el PE, amalgamando principalmente al Partido Popular Europeo (PPE) y al grupo de Socialistas y Socialdemócratas, aunque también con frecuencia a los liberales. En el equipo de estrechos colaboradores de Schulz también hay varios alemanes, como Markus Winkler, director general de la oficina del presidente del PE.

Además, de las 20 comisiones de la Eurocámara, nada menos que cinco -un 25%- las presiden alemanes. Son el veterano conservador Elmar Brok, en Asuntos Exteriores; el socialdemócrata Bernd Lange, en Comercio Internacional; Ingeborg Gräßle, en Control Presupuestario; Thomas Händel, de la Izquierda Unitaria, en Empleo y Asuntos Sociales, y el verde Michael Cramer, en Transporte y Turismo.

Pero quizás el puesto más importante del PE es el de su secretario general, el cristianodemócrata alemán Klaus Welle. Algunos le apodan ‘El príncipe de las tinieblas’, pues dicen que, pese a permanecer en un discreto segundo plano, es quien realmente mueve los hilos, encarrila la legislación e hilvana las necesarias mayorías en la cámara. Nacido en 1964 y licenciado en Económicas, consolidó y amplió el PPE antes de saltar, no sin polémica, a la cresta del funcionariado comunitario. Se le ha acusado de politizar su oficina. Fue anteriormente director general de Política Interna.

Banco Central Europeo. Alemania es uno de los cinco países que cuentan en la actualidad con un miembro en el consejo ejecutivo de la entidad, Sabine Lautenschläger, que proviene del Bundesbank (cuando hay 19 países que comparten el euro). Todos los miembros están además representados en el consejo de gobierno del BCE a través del gobernador de su banco central. En el caso alemán, por Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, que anteriormente trabajó como asesor de Merkel en la cancillería.

Pero, además, Alemania cuenta con siete de los 48 directores y subdirectores generales que mandan en la autoridad monetaria. Un 14,5%. Son Christiene Graeff, directora general de Comunicación; Wolfgang Schill, director general de Economía; Hans-Joachim Klöckers, subdirector general de Economía; Ulrich Bindseil, director general de Operaciones de Mercado; Philipp Hartmann, subdirector general de Investigación; Stefan Walter, director general de Supervisión Micro-prudencial I, y Korbinian Ibel, director general de Supervisión Micro-prudencial IV.

Además, el alemán Hoyer Werner es desde 2012 presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), una entidad que ha sido reforzada competencial y financieramente en los últimos años para contribuir en la lucha contra el desempleo juvenil y en el plan Juncker de inversiones. Nacido en 1951, Werner está afiliado al Partido Liberal Alemán (FDP), socio de gobierno de Merkel en la anterior legislatura (2009-2013), y se ha desempeñado en distintos puestos en el Ministerio de Exteriores y en el Bundestag, donde fue diputado.

Hoyer Werner, presidente del Banco Europeo de Inversiones. (EFE)Hoyer Werner, presidente del Banco Europeo de Inversiones. (EFE)

Mecanismo Europeo de Estabilidad. El alemán Klaus Regling es director gerente del MEDE, el fondo de rescate permanente, desde su puesta en marcha en septiembre de 2012. Nacido en 1950, está en la primera línea de fuego en todo lo que tiene que ver con la ayuda financiera para los países rescatados. No pertenece a ningún partido y, aunque fue propuesto por el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder para su primer puesto relevante en la CE, se dice que es políticamente próximo a los cristianodemócratas de Merkel (aunque no tan ortodoxo como Schäuble).

Su carrera profesional ha discurrido entre el Ministerio de Finanzas alemán y el Fondo Monetario internacional, aunque también acumula experiencia en el sector privado. Fue entre 2001 y 2008 director general de Asuntos Económicos y Financieros, un puesto clave en el funcionariado de la CE. Luego, en 2010, regresó a Bruselas al ser nombrado responsable del fondo de rescate temporal que se puso en marcha con los primeros embates de la crisis del euro. Luego, cuando se institucionalizó un sustituto definitivo para este instrumento, se le llamó para que lo encabezara.

Dentro de la dirección del MEDE, Regling no es el único alemán. El directivo a cargo de Economía y Estrategia Política es Rolf Strauch, que previamente pasó por el BCE y por el Bundesbank. Y el responsable para Asuntos Legales es Ralf Jansen, que previamente trabajó para el HSBC. En total, en la dirección del MEDE hay tres alemanes de seis altos directivos.

La troika. Grecia es la crisis con mayúsculas de la UE en el ámbito económico. Y aquí tampoco ha querido Berlín dejar nada a la casualidad. Varios de los representantes de las instituciones que vigilan el cumplimiento de los programas de rescate -CE, BCE y Fondo Monetario Internacional (FMI)- son o han sido alemanes (la presión es tan brutal aquí que los cambios son frecuentes). Entre ellos se encuentran Klaus Masuch, que ha sido el representante jefe por parte del BCE, y Matthias Mors, que ha liderado las negociaciones sobre el rescate heleno en nombre de la CE.

Fuente: ElConfidencial.com