'Total' o cómo el mayor contaminador de África lava su imagen a través del fútbol

24.01.2017 – 05:00 H. El atroz mercantilismo que guía los pasos de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) desde que el camerunés Issa Hayatou la preside ...
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24.01.201705:00 H.

El atroz mercantilismo que guía los pasos de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) desde que el camerunés Issa Hayatou la preside (lleva tanto en el cargo como Villar en la RFEF) escribió el pasado verano su último y, quizás, el más controvertido de sus capítulos al sustituir a ‘Orange’ por ‘Total’ como patrocinador principal y nuevo responsable de la explotación de la imagen del balompié africano para los próximos ocho años. Aunque el montante total del acuerdo alcanzado se ha mantenido en secreto hasta la fecha (sólo se sabe que supera de largo los 60 millones de euros que percibieron del gigante de la telefonía móvil gala), la CAF ha sido incapaz de acallar las voces discordantes de varios países a un convenio que ha entrado en vigor con el arranque de la presente Copa de África, cuyo epígrafe oficial va ligado al de la otrora Compañía Petrolera Francesa (PSC).

David Ruiz

La ‘caza de los elefantes’, vigente campeones, arranca con una nueva edición de la CAN, la 31ª, que contará con la presencia de Camacho en el banquillo anfitrión. ¿Favoritos?… ¡This is Africa!

De muy poco ha servido que la multinacional gala, presente aún en 40 naciones del continente negro, se haya comprometido a respaldar económicamente las diez competiciones dependientes de la CAF, o que los premios a repartir entre las 16 selecciones participantes en Gabón 2017 hayan aumentado considerablemente con respecto a los de hace dos años (el ganador se embolsará cuatro millones de dólares, el 60% más que en 2015). La pésima reputación de ‘Total’, ganada a pulso largamente durante más de medio siglo siendo protagonista activo en algunos de los episodios más luctuosos de África, ha propiciado que algunos medios de comunicación del citado continente hayan tildado de “infamia” el contrato rubricado por la petrolera con Hayatou, uno de los pocos dirigentes legendarios del fútbol mundial que ha sobrevivido al ‘FIFAGATE’, aunque no por ello ha conseguido sacarse de encima la alargada sombra de la corrupción que ha pesado siempre sobre su cabeza.

Calificada de “hidra con varias cabezas” por el diario argelino ‘La Tribune’, la compañía francesa especializada en combustibles fósiles está considerada como “el mayor contaminador del continente negro”, a la vez que responsable de la desaparición de una cifra indeterminada de personas cuyo ‘delito’ no era otro que oponerse firmemente a sus actividades especulativas y a la explotación indiscriminada de recursos naturales. Las actuaciones ética y legalmente recriminables por parte de ‘Total’ incluyen, según la citada publicación, cambios de gobierno (ya sea para derribar regímenes contrarios a sus intereses o ayudar a poner a quienes les favorezcan), guerras entre estados o conflictos tribales, así como el saqueo permanente del subsuelo africano por parte de sus filiales.

El presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), el camerunés Issa Hayatou. (EFE)El presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), el camerunés Issa Hayatou. (EFE)

“Esta asociación es un hito importante en nuestra búsqueda permanente de recursos adicionales para asegurar y acelerar el desarrollo del fútbol africano, modernizar y mejorar su gestión y el de sus instalaciones deportivas. Como multinacional líder en su sector con un fuerte apego al continente africano, ‘Total’ contribuirá también, en gran medida, a la voluntad de la CAF de fomentar el desarrollo de la juventud africana”, manifestó el presidente Hayatou el día que anunció el millonario acuerdo.

No es casualidad que la estrategia de ponerse la piel de cordero y aparecer como el nuevo mecenas del balompié africano, similar a la de los rusos de ‘Gazprom’ apadrinando con muchos millones de euros la Liga de Campeones, haya arrancado en Gabón, uno de sus ‘socios’ más estrechos en el continente y que en la actualidad se halla sumido en una grave crisis política provocada por la controvertida reelección presidencial de Ali Bongo en septiembre último.

A pesar de que sus relaciones se deterioraron en 2009 tras la muerte del padre de Ali (41 años al mando del país), hasta el punto de que en 2014 llegó a reclamar a ‘Total’ 805 millones de euros en materia impositiva, el repentino cambio de viento en ese ‘feedback’ un año más tarde, con los comicios presidenciales a la vuelta de la esquina, ha devuelto a la multinacional gala la patente de corso de que gozó en el antigua protectorado francés durante la larga dictadura de Omar Bongo. Temen los analistas que Ali pretenda seguir los pasos de su progenitor, para lo que necesita contar con el sostén económico y político de la quinta petrolera del planeta en base a su actividad comercial, con dividendos anuales para sus accionistas próximos a los 6.000 millones de euros.

La Prensa crítica de buena parte de los países participantes en la CAN ha recordado estos días a Hayatou la interminable lista de episodios en los que su nuevo socio ha sido acusado de esquilmar sin ningún tipo de rubor el patrimonio natural de África. En algunos casos, las condenas por dedicarse a explotar y destruir el subsuelo del continente se han traducido en astronómicas multas, como la que le obligó a pagar 204 millones de euros a Djibouti hace tres años. En 2013, la ONG Western Sahara Resource Watch (WSRW) denunció en un informe titulado “Total injusticia” la vulneración sistemática de las tierras y de los derechos de la población de los territorios del Sahara Occidental por parte de la compañía francesa.

La ‘mala conciencia’ de ‘Total’ (al igual que las de la ‘Shell’ holandesa o las americanas ‘Texaco’, ‘Exxon-Mobil’ y ‘Chevron’) con respecto al continente negro no acaba ahí. El gigante del petróleo del país vecino y uno de sus principales emisores de CO2 a la atmósfera ha sido señalado en múltiples ocasiones con el dedo acusador por diversos organismos internacionales para la defensa de los derechos humanos como unos de los factores desencadenantes de un largo ramillete de conflictos en África, así como de promover la instauración y caída de regímenes políticos en base a sus intereses comerciales. La guerra civil en Camerún en 1960; el conflicto de Biafra; la creación del protectorado de Gabón; la guerra civil en el Congo; el ‘Angolagate’; la guerra civil en Sudán; la desestabilización de Libia; la guerra en Mali y la República Centroafricana; la guerra civil de etnias en Nigeria o el apoyo a la monarquía marroquí en la cuestión del Sahara occidental encabezarían su particular lista negra de maniobras en la sombra.

La CAF, denuncian en su continente, ha obviado todos esos precedentes luctuosos estrechando lazos con la multinacional francesa a cambio de unas cantidades ingentes de dinero con las que ‘Total’ pretende ahora lavar su denostada imagen apareciendo como el mecenas que ayudará a su fútbol a pegar el estirón definitivo que le acerque de una vez por todas al europeo. Sea como fuere, ese coqueteo del organismo que preside Hayatou con el mundo del petróleo y sus poco considerados gestores con el ciudadano de a pie y el medio ambiente no es una novedad, si no que se ha confirmado como una peligrosa tendencia.

David Ruiz

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Cuatro de las últimas cinco Copas de África (a excepción de Sudáfrica 2013) han sido organizadas por tres de los principales países productores de crudo del continente. De Angola (segundo productor), se pasó al torneo co-organizado por Guinea Ecuatorial (cuarto) y Gabón (noveno) en 2012; en 2015 volvió a la ‘Guinea española’ tras la negativa de Marruecos a acoger el evento por la crisis del évola; para regresar nuevamente a Gabón apenas cinco años después de haber sido sede del torneo, aunque esta vez en solitario… Un auténtico matrimonio de conveniencia, el del oro negro y el balompié, que tiene en pie de guerra a una porción significativa del continente.

Fuente: ElConfidencial – Deportes