Trabajando desnudos en Bielorrusia por 'orden' del dictador Lukashenko

30.06.2016 – 12:24 H. Aleksandr Lukashenko ha ‘desnudado’ a su pueblo. Y todo por un desafortunado juego de palabras que los ciudadanos no ...

30.06.201612:24 H.

Aleksandr Lukashenko ha ‘desnudado’ a su pueblo. Y todo por un desafortunado juego de palabras que los ciudadanos no parecen dispuestos a olvidar y que se han tomado al pie de la letra. 

Durante un discurso sobre  innovación y nuevas tecnologías de la información pronunciado el 23 de junio, el presidente (dictador para muchos) de Bielorrusia pidió a los ciudadanos: “Debemos, en resumen, desnudarnos y trabajar“. Lo que aparentemente Lukashenko quería decir era “Debemos, en resumen, desarrollarnos y trabajar”. El problema es que, en bielorruso, las palabras “desnudarse” y “desarrollarse” se pronuncian de forma muy similar. Desde entonces, los bielorrusos han colgado decenas de fotos en las redes trabajando desnudos. En una oficina, detrás de un horno industrial de la cocina de un restaurante, en unas obras… 

     

La campaña se lanzó el viernes 24 de junio (un día después del discurso de Lukashenko) con el hashtag #getnakedandwork (#‎раздеватьсяиработать).

Al interpretar literalmente las palabras del hombre considerado como el último dictador de Europa, los bielorrusos han desarrollado una forma creativa de burlarse del despótico Gobierno de Lukashenko, quien llegó al poder siendo casi un don nadie y con un mechón de pelo todavía rubio cubriéndole la frente. Sus rivales se mofaban de él porque había dirigido una granja de cerdos y hablaba con ese acento campestre tan común en las provincias orientales. Osado y popular, su tesón de novato arrasó, al final, con la vieja y confiada ‘nomenklatura’. Aleksandr Grigórevich Lukashenko era elegido presidente a la edad de 39 años hace más de dos décadas. Fueron las primeras elecciones democráticas de la historia de Bielorrusia. Serían las últimas.

En octubre, Lukashenko volvió a ganar las elecciones presidenciales –fraudulentas, según los observadores de la OSCE, igual que las de 2001, 2006 y 2010- con el 83,47% de los votos. Sin embargo, varias cosas han cambiado en el país en los últimos tiempos: en agosto, como gesto de buena voluntad, el régimen liberó a seis presos políticos, y durante los comicios, a diferencia de ocasiones anteriores, no se produjeron arrestos masivos de opositores. La Unión Europea parece haber tomado nota, y en febrero los 28 ministros de Exteriores europeos acordaron sacar de forma permanente a 170 ciudadanos de Bielorrusia -incluyendo al presidente Lukashenko– y tres compañías de ese país de las listas de sanciones y prohibición de visados.

Aunque la UE ha decidido mantener el embargo de armas ya vigente y extender el periodo de sanciones durante otro año contra cuatro altos funcionarios sospechosos de estar implicados en desapariciones de opositores en 1999 y 2000, el régimen saludó la decisión. “La Unión Europea se ha dado cuenta de que es hora de abandonar este pensamiento en bloque y terminar con la confrontación con Bielorrusia. Han tomado una decisión que es absolutamente satisfactoria para nosotros”, declaró entonces Lukashenko.

Fuente: ElConfidencial.com

Palabras relacionadas: