Tres claves para entender las elecciones griegas de este domingo

Terceros comicios en nueve meses para el pueblo griego. Tras las elecciones de la ilusión de enero y el referéndum del desafío a los acreedores de julio, ...
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Terceros comicios en nueve meses para el pueblo griego. Tras las elecciones de la ilusión de enero y el referéndum del desafío a los acreedores de julio, llegan las del hastío de septiembre. En ellas no habrá, según los sondeos, un ganador claro. Tanto Syriza como Nueva Democracia deberán pactar si quieren gobernar, lo que dará una coalición de muy diferentes sensibilidades en todo caso; al mismo tiempo la mayor parte del pueblo griego espera que la resultante sea un Ejecutivo que pueda aguantar lo suficiente para poner el país en funcionamiento. No será tarea fácil obtener esta cuadratura del círculo.

A las ocho de la tarde (hora española) se conocerán los primeros resultados oficiales. 

Meimarakis contra Tsipras

Uno de los dos encabezará el gobierno del tercer memorándum. Separados por un abismo ideológico, ambos líderes tienen algo en común: son resistentes natos. Alexis Tsipras contra los envites de la división de su partido y contra presiones internas tras la firma del tercer memorándum. Vangelis​ Meimarakis contra los que decían -y eran muchos- que no podía liderar el primer partido conservador de Grecia. Aunque, bien mirado, no es lo único en lo que se parecen, pues del resultado de las elecciones depende su futuro político inmediato.

Para Tsipras es fundamental, como ya hemos comentado durante la campaña en este periódico, poder acceder al ejecutivo y demostrar, como ha afirmado él mismo en múltiples ocasiones, que el acuerdo con los acreedores será menos duro con él a los mandos. Para Meimarakis es igual de importante obtener un buen resultado para acallar las voces que buscan una nueva ‘esperanza blanca’ en las filas de Nueva Democracia y detener a los que esperan ocupar su silla. En los últimos tiempos tanto Tsipras como Meimarakis han intentado usar guante de seda en las críticas al adversario viendo en un futuro posible una coalición de unidad nacional entre sus dos partidos. Para Syriza esto podría ser, eso sí, el camino de no retorno a su irrelevancia. Pero esto es algo que se discutirá a partir del lunes.

Un cartel de Vangelis​ Meimarakis. (Reuters)Un cartel de Vangelis​ Meimarakis. (Reuters)

Los partidos pequeños, claves para gobernar

Pasok (socialistas) y To Potami (liberales) lucharán por conseguir un porcentaje suficiente para tener influencia en el futuro gobierno y, si es posible, arrebatarle a la extrema derecha el tercer puesto en votos. Su resultado, sin embargo, no será mayor del 6-7% en ningún caso. Ambos partidos pueden pactar con cualquiera de los dos grandes, y seguramente lo intentarán aunque no sean fundamentales para que estos gobiernen. En un escenario tan bipolar como el griego, entrar en una coalición puede ser importante para ganar relevancia electoral.

A favor de Pasok juega que tiene un perfil de votante -ahora desperdigado en otras fuerzas- que en su corazón es fiel al partido y que podría regresar. En contra, que ha sido el partido que ‘montó’ el estado del bienestar-clientelista griego -uno de los principales culpables del mal funcionamiento del país- y que firmó el primer memorándum, el verdadero primer gran shock para los griegos. A favor de Potami está que permanecen ‘limpios’ de las corruptelas como partido de nueva formación que no ha accedido al poder. En contra que son vistos todavía con desconfianza por gran parte del electorado, que no terminan de encajarlo en su espectro político. Además la organización marcadamente personalista -algo así como lo que le sucede a Ciudadanos- del experiodista Stavros Theodorakis, liga mucho la intención de voto a la la simpatía o antipatía por el líder.

El pulso de Grecia se mide en los extremos

La fuerza de la extrema derecha será uno de los termómetros de la jornada y de las inquietudes. Cuánto del voto de crisis se irá hacia los neonazis medirá el ambiente futuro en la calle y durante la implementación del memorándum. Amanecer Dorado aspira a ser el tercer partido y a volver a ser el puntal del descontento de muchos de los desesperados por la inoperancia del sistema. El que sus líderes estén siendo procesados por crímenes muy graves no parece poder detenerles.

Por otro lado los sufragios a partidos antirescate como el partido comunista (KKE), o Unidad Popular -escisión de Syriza- pondrá sobre la mesa el apoyo popular a las alternativas radicales como la salida del euro. Si su fuerza en el Parlamento es suficientemente grande podrían hacer mucho ruido en la Cámara y entorpecer a un gobierno que nacerá desde el principio inestable.

Fuente: ElConfidencial.com