Trump defiende el veto migratorio: “El ISIS quiere infiltrar terroristas en EEUU”

07.02.2017 – 05:00 H. – Actualizado: 1 M. Donald Trump defiende su veto migratorio ante la batalla legal desatada por su suspensión. Ahora que el ...

07.02.201705:00 H. – Actualizado: 1 M.

Donald Trump defiende su veto migratorio ante la batalla legal desatada por su suspensión. Ahora que el bloqueo es objeto de litigio en el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, el presidente de EEUU ha asegurado que defenderá su orden ejecutiva “a lo largo de todo el sistema” legal estadounidense.

Si el tribunal de apelaciones se mostrara de acuerdo con el juez federal que bloqueó la aplicación del decreto, al Gobierno ya solo le quedaría apelar ante el Tribunal Supremo. “Esperemos que no tengamos que llegar a eso (al Supremo). Es (una medida de) sentido común”, subrayó Trump, quien aseguró que el Estado Islámico ha dejado claras sus intenciones de infiltrarterroristas en Estados Unidos. “¿Y resulta que no se nos permite ser duros con la gente que llega? Explíquemenlo”, añadió el presidente, que habló durante un acto con alguaciles del condado de varias localidades del país.

Hoy es el día clave

Tres jueces federales escucharán hoy los argumentos legales sobre el veto migratorio de Trump, para determinar el futuro inmediato de la suspensión de la orden ejecutiva del presidente, que prohibía la entrada en EEUU a refugiados y ciudadanos de siete países. La ofensiva legal para mantener la medida en suspenso cobró ayer fuerza con la incorporación de decenas de compañías tecnológicas y dos exsecretarios de Estado, así como altos cargos de seguridad del Gobierno de Barack Obama.

La Corte de Apelaciones del Noveno Distrito, con sede en San Francisco (California), programó la audiencia para este martes después de que el Departamento de Justicia realizara su último intento ante una corte federal para reactivar inmediatamente el veto antimigratorio. “La orden ejecutiva es un ejercicio legal de la autoridad del presidente sobre la entrada de extranjeros en Estados Unidos y la admisión de refugiados”, defendió en un comunicado el Departamento de Justicia.

Apple, Facebook, Google, Microsoft y otras compañías coordinaron una acción legal contra el veto para presentar un escrito ante la corte de apelacionesA la espera de los argumentos que debía presentar el Gobierno de Trump, dos exsecretarios, John Kerry y Madeleine Albright, y varios ex altos funcionarios de seguridad del Gobierno de Barack Obama enviaron una declaración al tribunal para afirmar que el veto puede “poner en peligro a las tropas de Estados Unidos”. Los antiguos altos cargos de seguridad, entre los que se encuentra Leon Panetta, exjefe de la CIA y del Pentágono, añaden que la medida daña alianzas vitales para la lucha antiterrorista y “alimenta la narrativa de que Estados Unidos está en guerra con el islam”, como asegura la propaganda del Estado Islámico.

Horas antes, los gigantes tecnológicos habían coordinado una acción legal contra el veto. Apple, Facebook, Google, Microsoft y otras compañías presentaron un escrito ante la corte de apelaciones para condenar una medida que hará más difícil “reclutar, contratar y retener a algunos de los mejores empleados del mundo”.

La respuesta del presidente fue anunciar una “histórica inversión” militar para “derrotar al terrorismo islámico radical” junto con la OTAN, aunque no detalló el monto de la inversión ni la clase de equipos que esta conlleva. En su primera visita a la base aérea MacDill, sede de los comandos a cargo de la lucha contra el terrorismo (Central y de Operaciones Especiales), Trump dijo que “recargará” esas instalaciones “con hermosos aviones nuevos“. También instó a los demás miembros de la Alianza a aportar de forma recíproca en este esfuerzo. “No lo han estado haciendo, muchos de ellos no han estado ni siquiera cerca”, criticó ante los altos mandos.

Donald Trump, a su regreso a la Casa Blanca, en Washington. (Reuters)Donald Trump, a su regreso a la Casa Blanca, en Washington. (Reuters)

El veto divide al Gobierno

El veto migratorio y la nominación de Neil Gorsuch para el Tribunal Supremo son las decisiones más importantes de Trump desde que ocupa el despacho oval. La elección de un destacado juez de apelación conservador, con títulos de la Ivy League, obtuvo el respaldo unánime de todo el Partido Republicano —incluso entre los mayores opositores a Trump, como los senadores Ben Sasse o Lindsey Graham—. Por el contrario, el veto a la entrada en EEUU a ciudadanos de siete países, que todavía no ha recibido el respaldo de ningún experto en lucha antiterrorista, extendió el caos en la Administración, aisló a secciones completas del Gobierno federal y dividió al partido.

El contraste entre estas medidas evidencia, para medios como ‘The New Yorker’ o ‘The Washington Post’, una división en dos bandos que compiten por el poder dentro de la Administración y del propio Partido Republicano. Y la brecha amenaza con provocar una lucha interna en la Casa Blanca.

El veto migratorio fue redactado en secreto por un reducido grupo de asesores liderado por Steve Bannon, creador de ‘Breibart News’ y jefe de estrategia del presidente, sin esperar el consejo de los departamentos encargados de su aplicación. Bannon diseñó el veto trabajando codo con codo con Stephen Miller, uno de los principales asesores del presidente y antiguo colaborador del senador Jeff Sessions, nominado para el puesto de fiscal general y que dedicó sus años en Capitol Hill a luchar, con el apoyo de ‘Breibart News’, contra los reformistas en materia migratoria del Partido Republicano.

Argemino Barro. Nueva York

Su ascenso a ‘hombre fuerte’ empezó a sonar este fin de semana, durante las protestas contra el veto migratorio. Después, llegó la inclusión de Bannon en la cúpula del Consejo de Seguridad Nacional

Mientras, la nominación de Gorsuch para el Supremo estuvo en gran parte dirigida por la Oficina de Consejeros jurídicos de la Casa Blanca, una isla en el océano de poder de Bannon que ha sido moldeada por Reince Preibus, expresidente de la Convención Nacional Republicana y actual jefe de gabinete con la misión de limar asperezas con el ‘establishment’ del partido.

Describir esta división como la prueba de que existen dos bandos en guerra parece excesivamente simplista. Sin embargo, fuentes cercanas a Priebus y a Bannon citadas por ‘The New Yorker’ les definen como los “líderes de una lucha a todo o nada por el control del ala oeste” de la Casa Blanca.

Fuente: ElConfidencial.com