Un estacazo de Aduriz hunde el esfuerzo del Valencia y pone al Athletic en cuartos

17.03.2016 – 21:17 H. – Actualizado: 17.03.2016 – 23:30H. Neville llegó a pensar que, por fin, algo le saldría bien en su carrera de ...
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17.03.201621:17 H. – Actualizado: 17.03.2016 – 23:30H.

Neville llegó a pensar que, por fin, algo le saldría bien en su carrera de entrenador. Lleva meses en el Valencia, de tropiezo en tropiezo, y ya se veía ganando un partido importante y pasando una eliminatoria contra un rival real en Europa. Pero no, el equipo ché no lo consigue ni cuando lo merece. Porque si bien jugó mejor durante buena parte del partido, y recordó a muchos que hay mimbres para hacer algo bueno, terminó perdiendo gas y encontrándose con Aduriz, ese delantero heroico que estará en la lista de Del Bosque de este viernes. 

Tener a Aduriz, en ocasiones la diferencia es solo eso. Un hombre que con 35 años sigue marcando goles, importantes casi todos, que es el reloj suizo que siempre aparece. Y ponerlo en el campo, aunque parezca obvio, puede no serlo tanto. Por poner un ejemplo, en el bando contrario Neville podía disponer de Alcacer, delantero con olfato y capacidad para aprovechar cualquier cosa. Vieron juntos el partido en el banquillo, porque el inglés decidió que no era necesario poner a su mejor atacante. Mina lo hizo bien, marcó gol y creó peligro, pero siempre que Alcacer está de suplente la grada se pregunta qué hace vestido de chándal.

Las diferencias entre el Athletic y el Valencia son tantas que hubiese sido muy sorprendente que los chés pasasen a cuartos de final. El equipo bilbaino tiene más estabilidad, sabe a qué juega, tiene un entrenador bueno y que conoce bien el oficio. Incluso en las tardes grises. Es todo lo que al valencianismo le gustaría ser y no es. Los equipos estables tienen la virtud añadida de no desesperarse cuando las cosas van mal. Son capaces de relativizar la derrota y reponerse con facilidad. Los emocionales pierden los nervios, como los perdió Neville cuando fue expulsado por la impotencia tras el gol de Aduriz. Lo veía cerca pero…

El Valencia fue superior

El Valencia, desde un plano estrictamente futbolístico, fue mejor en el partido, a ratos mucho mejor. Desde el principio y, fundamentalmente, por la aparición de Gayá. No tiene su año el joven lateral izquierdo, ha estado al calamitoso nivel del equipo durante buena parte de la temporada, pero sus ráfagas son de gran calidad. De sus botas nacieron las jugadas de los dos goles chés, esos que hacían volar a los de Lim, que les llevaba a pensar que, por una vez, la moneda no saldría cruz. 

El Athletic tampoco proponía mucha resistencia, tuvo uno de esos días feos en los que nada sale, como si andasen desganados o diesen por hecho que enfrente tenían un equipo abocado a la autodestrucción. En esto último quizá no se equivocaban. Aguantaron en defensa, porque el Valencia llegaba pero tampoco con un peligro muy grande, y dejaron pasar los minutos hasta que apareciese, un día más, Aduriz para arreglarlo. Debe ser muy fácil ser jugador rojiblanco, saber que los errores propios siempre pueden ser compensados con un golpe del delantero, en eterno estado de gracia. Apunta a la Eurocopa, por más que hace unos meses los suyo con la selección pareciese una relación imposible. Los goles lo arreglan todo. 

Mestalla no estaba lleno, quizá porque las Fallas son mejor opción que el sufrimiento seguro. El “Gary vete ya” no es lo suficientemente atractivo para dejar de lado las mascletás. Además saben bien que no les van a faltar opciones para gritarlo, porque el entrenador va a seguir allí y ellos no le van a aceptar tan fácilmente. No es un capricho de la grada, es que Neville es un desastre. Aunque, bien es cierto, es un desastre a la altura de la institución, que hace aguas desde una directiva que no sabe donde está a una plantilla desganada, asqueada con todo lo que pasa a su alrededor y poco conectada con las desdichas del aficionado. Sí, después del partido lloraron, porque merecieron más. Y porque saben la que se les viene encima ahora. No va a haber un segundo de paz en lo que queda de temporada. 

Lo lógica se cumplió, aunque fuera con giros inesperados, aunque fuese una lógica injusta y más institucional que futbolística. El Athletic no mereció pasar, pero tiene Aduriz. El Valencia, que sí hizo para más, terminó dándose de bruces con su realidad. 

Y por su parte, el Villarreal, recordó que jugar en la Liga enseña a competir. No debería ser muy grande la diferencia entre el cuarto de España y un equipo puntero alemán, pero existe. Porque ganó con facilidad en Villarreal y no temió ni un segundo en perder su ventaja en Leverkusen. Esa es la realidad europea. Mucho más contundente fue la clasificación del Sevilla, que ganó por 3-0 al Basilea con goles franceses: Rami y un doblete de Gameiro.

Ficha técnica

2 – Valencia: Ryan, Vezo, Mustafi, Aderlan Santos, Gayá, Danilo, Javi Fuego (Parejo, m.69), André Gomes (Alcácer, m.83), Santi Mina, Rodrigo (Feghouli, m.74) y Negredo.

1 – Athletic Club: Herrerín, De Marcos, Etxeita, Laporte, Balenziaga (Lekue, m.75), San José, Beñat, Muniain (Susaeta, m.25), Sabin Merino (Iturraspe, m.75), Raúl García y Aduriz.

Goles: 1-0, m.13: Santi Mina. 2-0, m.37: Aderlan Santos. 2-1, m.75: Aduriz.

Árbitro: Daniele Orsato (ITA). Mostró tarjeta amarilla a los locales Javi Fuego, Santi Mina, Vezo y a los visitantes Raúl García y Laporte. Expulsó al entrenador del Valencia, Gary Neville,con tarjeta roja directa (m.75).

Incidencias: partido de vuelta de los octavos de final de Europa League disputado en el estadio de Mestalla ante 36.000 espectadores. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes