Un Simeone herido y un Zidane más maduro, a por el trono de Luis Enrique

19.08.2016 – 05:00 H. Puede que no lo haya apreciado, pues la actualidad está acaparada por lo múchísimo que sucede cada día en Río de Janeiro, lo cual es ...
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19.08.201605:00 H.

Puede que no lo haya apreciado, pues la actualidad está acaparada por lo múchísimo que sucede cada día en Río de Janeiro, lo cual es normal y natural, pero este fin de semana empieza la Liga. Sí, la Liga, la de cada año, esa que los que la organizan no se cansan de calificar como la mejor del mundo, pese a que la realidad dice más bien lo contrario. Pero ya se sabe, lo dicho muchas veces acaba siendo verdad indistintamente de si lo es o no. Sea o no la mejor, es la que tenemos, y nos gusta. Cómo no va a ser así si tenemos al Barça, al Real Madrid y al Atlético de Madrid jugándola. Si el Sevilla y el Villarreal nos aseguran siempre alegrías en Europa y la lucha en el resto de la tabla suele ser apasionante. Otra cosa será el juego, si nos divertimos o no o si llenamos las gradas como quiere ahora Tebas. Pero en los próximos nueve meses se gestará un torneo que nos tendrá pegados a las pantallas.

Les podemos adelantar, eso sí, que los tres grandes van a volver a pelear por el título. No es que sea una gran novedad, las cosas como son. Campeón de Liga y campeón y subcampeón de Europa. Solamente el Villarreal y el Sevilla han realizado una inversión que está a la altura de equipos con aspiraciones mayores, y tampoco llegan en absoluto a competir por ser el equipo más regular de España. Sobre todo, porque ese gasto no es una tónica constante, sino esporádica y facilitada únicamente por la venta de los jugadores de mayor calidad. En cambio, Atleti, Madrid y Barça fichan para mejorar, no para reemplazar. Es imposible que no la luchen entre los tres.

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El Atlético de Madrid se despedirá del Vicente Calderón al final de esta temporada. Un año en el que el equipo del Cholo volverá a aspirar a todos los títulos que dispute

El Cholo quiere irse en paz

Dentro de esa guerra que inevitablemente estallará este fin de semana, el Atleti será siempre la sorpresa. En realidad dejó de serlo hace mucho tiempo. La casualidad ya no tiene espacio en el Atlético. Y sin embargo, acumula dos temporadas sin ganar un título, mientras que en las tres primeras temporadas de Simeone siempre caía al menos una copa por las vitrinas del Calderón. Simeone dice que nunca pensó en dejar el Atleti, dando a entender que se malinterpretaron sus palabras tras perder otra final de Champions. “No habría sido irse en paz”. El Cholo quiere irse en paz del Atleti. Acabó muy dolido la temporada y siente una necesidad enorme de resarcirse. Cree que le debe algo a los atléticos, y le corroe por dentro.

Por los motivos expuestos, el Atleti ya tendría que haber olvidado aquello de que su liga es Valencia y Sevilla. Este año, precisamente, no sirve ni de broma esa excusa, porque la mayor venta que ha hecho el Atleti ha sido la de Borja Bastón, un jugador con el que no contaba el técnico argentino. Es decir, ha mejorado la plantilla, no ha repuesto a sus estrellas. Simeone es peligroso, de siempre, pero un Simeone herido con un Atleti más fuerte lo es más aún.

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Tras empezar la temporada ganando la Supercopa, el equipo dirigido por Zidane tiene nuevos retos. Entre ellos ganar la LigaSantander 4 años después

¿Cinco de veinte Ligas?

Para el Cholo, ganar la Liga sería un éxito, pero para Zidane es una obligación. Se encontró con una Copa de Europa nada más llegar que no esperaba ni él ni la persona más optimista del planeta. Cualquiera sueña con una sorpresa así. No está nada mal eso de ascender de un filial donde no se están obteniendo los resultados esperados para ser campeón continental. Dijo un día un necio que de las derrotas se aprende. No, eso es una mentira. Las derrotas duelen, pero no hay mejor forma de progresar que ganar. Ganar da tiempo para meditar en lo hecho, perder obliga a retomar el camino desde el inicio alejados de la paciencia. La Champions da más tiempo aún. Y Zidane tiene tres en tres puestos diferentes.

Zinédine, pese a ello, no tiene opción a la prueba y el error. Eso no se permite en el Madrid, aunque si a alguien se le permitiría sería a él, y más desde el palco del Bernabéu. Aun así, la urgencia endémica madridista le obliga a seguir sumando títulos. Lleva dos, eso está genial, pero se necesita siempre más. Y en este caso particular, al Madrid le hace falta con premura una Liga. Una en ocho años es un registro penoso. Y no puede permitirse que se acabe el año con cinco Ligas ganadas de las últimas veinte. Para ello, el francés cuenta con la misma base que ha ganado dos Copas de Europa en tres temporadas y, lo más importante, una base de experiencia mayor. Sus números en Liga son soberbios, pues nadie había acabado tan bien una campaña, con doce victorias seguidas. Mantener la progresión se antoja posible. No hay excusas para no hacerlo.

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El equipo de Luis Enrique afronta LaLiga Santander con el objetivo de acabarla de la misma manera que los dos años pasados, siendo el campéon

Con Guardiola en el horizonte

Cada año que el Real Madrid gana un gran título, parece que, de alguna manera, se hace pequeña la temporada del Barça. Y la temporada del Barça fue excelente. Le echó de la Champions el Atlético de Madrid, pero ganó todo lo demás que pudo ganar. Desde que Luis Enrique es entrenador culé, solo ha dejado de ganar dos títulos, esta última Copa de Europa y la pasada Supercopa de España. El resto lo ha bordado y en numerosas ocasiones ha desplegado un fútbol digno de palacio de ópera. Pero como Barça que es, le pasa lo mismo que al Madrid: haber ganado no exime de la obligación de seguir haciéndolo. Los objetivos del entrenador y del club van, pues, de la mano, ya que la plantilla, ya poderosísima, ha dado un paso de gigante en la segunda línea con los fichajes.

A Lucho le quedará siempre, muy a su pesar, la sobra de Guardiola, que le perseguirá toda la vida, incluso si lo supera. A estas alturas, dos años después de su contratación, el asturiano lleva exactamente el mismo camino que Pep. Ocho títulos de los diez disputados. Llega a su tercera campaña al mando de la galera azulgrana. En su tercera, Guardiola ganó su segunda Champions y otra Liga. Ese es el reto. Igualar al Barça de Guardiola, sumar otra Copa de Europa. Ganarlo todo, en resumidas cuentas. Y claro, lo puede hacer, sin dudas.

Fuente: ElConfidencial – Deportes