Una final sin estrellas en el mejor césped de América

06.12.2015 – 05:00 H. No deja de ser curioso que la Major League Soccer (MLS) se rascara el bolsillo como nunca en sus veinte años de existencia buscando ...

06.12.201505:00 H.

No deja de ser curioso que la Major League Soccer (MLS) se rascara el bolsillo como nunca en sus veinte años de existencia buscando esa excelencia deportiva tan perseguida por los yanquis que les ha llevado a ser una referencia mundial en baloncesto (NBA), béisbol (MLB) o fútbol americano (NFL), y que, como casi siempre, hayan sido dos escuadras sin apenas pedigrí las que se hayan colado en el acto final de la competición.

Columbus Crew y Portland Timbers representan el esfuerzo, la garra y la lucha de una clase media futbolística que ha vuelto a imponer su poderío físico para privar al buen catador de ver a los David Villa, Steven Gerrard, Sebastian Giovinco (Bota de Oro y flamante ‘MVP’ de la Liga), Andrea Pirlo, Kaká, o Frank Lampard sacar a pasear sus arrobas de talento en pos del premio gordo de la liga sobre el mejor escenario posible, hoy día, en los Estados Unidos. 

El Mapfre Stadium, hogar de los Crew, albergará esta noche (22:00 horas, ‘Eurosport’) por vez primera en su historia el partido estelar del ‘soccer’ con la vitola de contar con el mejor césped de la vasta nación estadounidense. La Sports Turf Managers Association (STMA), entidad que desde 1992 premia a los equipos de trabajo que gestionan las superficies de juego en todas las modalidades deportivas que utilizan la grama, ya sea a nivel profesional, universitario, escolar o puramente recreativo, acaba de distinguir al feudo del club de Ohio con el galardón a la mejor cancha de 2015. 

La inmaculada labor del grupo de profesionales que comanda Weston Appelfeller se ha hecho acreedora de semejante premio hasta en tres ocasiones en el último lustro, circunstancia que el propio técnico del Columbus, el exinternacional estadounidense Gregg Berhalter, considera determinante para entender la sorprendente presencia de su escuadra en la MLS Cup por segunda vez en ocho años. “Las fantásticas condiciones del campo son parte integral de nuestro estilo de juego, así que no podemos por menos que dar las gracias al equipo de operaciones del estadio por hacer del Mapfre un lugar del que nos sintamos orgullosos”, explica.

Su mejor posición en la liga regular permitirá al Crew arrancar la final con la seguridad que da jugar al calor de su propia hinchada, la misma que en 2008 festejó en Los Ángeles la única corona de su palmarés tras superar a los New York Red Bulls gracias a la inestimable contribución del argentino Guillermo Barros Schelotto. El lugar del ‘melli’ en el corazón de los seguidores amarillos lo ocupa ahora otro atacante criollo, Federico Higuaín.

El hermano mayor del ‘Pipita’, que suma 9 goles y 10 asistencias, protagonizará el gran duelo de la noche con su compatriota Diego Valeri (2 goles y 12 pases letales). El hombre clave de los Timbers, club al que llegó procedente de Lanús hace tres temporadas tras fracasar en su periplo europeo (Oporto y Almería), capitanea desde la mediapunta a los ‘madereros’ de Caleb Porter, un conjunto correoso e intenso que sin embargo debe mucho a su nutrida legión de argentinos (hasta cuatro), que completan Maximiliano Urruti, Lucas Melano y Norberto Paparatto.

La batalla del gol, sin embargo, tendrá un inconfundible aroma africano: el ‘killer’ de Sierra Leona Kei Kamara (22 goles) se las verá con el nigeriano Fanendo Adi (18 tantos), de infausto recuerdo para la parroquia de Ohio, que vio cómo en septiembre pasado dos dianas suyas noqueaban a los de Berhalter (1-2) en el único precedente entre ambas escuadras durante el presente ejercicio.

Una final sin estrellas en el mejor césped de América

Un acto final, en suma, que estará en las antípodas de ese glamour que el comisionado Don Garber está tratando de impregnar a la competición y las estrellas de postín contratadas a golpe de talonario por clubes como el New York City, Los Ángeles Galaxy, Orlando City, Toronto FC, Seattle Sounders o los decepcionantes Red Bulls neoyorquinos, que un año más se quedaron a las puertas de subirse a la poltrona del balompié yanqui (eliminados en la final de la Conferencia Este por Columbus) después de adjudicarse con solvencia y autoridad el Supporters’ Shield al mejor conjunto de la liga regular.

La impredecible condición del deporte rey ha premiado el tesón, la disciplina y el arduo trabajo de dos conjuntos que representan, al fin y al cabo, un modelo que ha llevado a su país a liderar el mundo en términos geopolíticos y económicos. Mientras que los Timbers, presentes en la MLS desde 2011, llevan casi tres décadas persiguiendo una corona que se les escapó frente a los Tampa Bay Rowdies cuando alcanzaron la final de la vieja North American Soccer League (NASL) en 1988, los Crew representan el mejor ejemplo de una entidad deportiva del máximo nivel en un mercado pequeño, pero que sin embargo ha sido capaz de alcanzar relevancia a nivel nacional avalada por una afición entregada en cuerpo y alma a sus colores.

Gregg Berhalter (der.), entrenador de Columbus Crew (Reuters)Gregg Berhalter (der.), entrenador de Columbus Crew (Reuters)

Berhalter, un Simeone a la MLS

La entrada en el club del inversor californiano Anthony Precourt, hace menos de tres años, potenció una filosofía que ya encumbró en la NFL a los Green Bay Packers de Wisconsin, ganadores en dos ocasiones de la Super Bowl. “La llave del éxito radica en conectar con nuestros seguidores y hacer que se sientan orgullosos de su club”. Para ello, Precourt revitalizó las arterias del Crew, empezando por su propia imagen: suprimió el viejo logotipo, en el que aparecían tres obreros con casco, y lo sustituyó por un escudo más acorde con las perspectivas de futuro de la entidad. Mejorar las instalaciones del estadio para atraer más público y buscar un patrocinador potente fueron sus siguientes pasos, para acabar cerrando el círculo con el cuerpo técnico y la plantilla. 

La apuesta por Gregg Berhalter, a quien se trajo del Hammarby sueco a fines de 2013 para otorgarle plenos poderes tanto en los despachos como en el banquillo (es al mismo tiempo director deportivo y mánager), buscaba consolidar desde los cimientos un proyecto deportivo basado en el sacrificio y la entrega. El mundialmente famoso ‘partido a partido’ del Cholo Simeone ha cuajado a la perfección en la capital de Ohio gracias a la simbiosis entre los últimos en llegar (el goleador Kamara y el central costarricense Waylon Francis) y los volantes Justin Meram (internacional por Irak), Wil Trapp y Ethan Finlay, amén de Fede Higuaín, a la sazón el director de una orquesta perfectamente engrasada que no quiere dejar escapar su presa más codiciada. “Hemos trabajado muy duro para llegar aquí. Desde el cuerpo técnico, el personal del club, los jugadores, la dirigencia… Sabíamos que podíamos hacerlo y ahora que estamos aquí, no podemos fallar a nuestra hinchada”, sostenía Kamara. El balón está servido.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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