Una Italia indecisa vota el destino de Renzi

04.12.2016 – 05:00 H. – Actualizado: 7 H. El voto de protesta que afecta a ambas orillas del Atlántico guerreará su enésima batalla este domingo en ...

04.12.201605:00 H. – Actualizado: 7 H.

El voto de protesta que afecta a ambas orillas del Atlántico guerreará su enésima batalla este domingo en Italia. Unos 47 millones de italianos residentes en Italia, y 4 millones que habitan en el extranjero, decidirán si aprueban, o no, una importante reforma constitucional promovida por el primer ministro italiano, Matteo Renzi, en una cita que como nunca ha caldeado los ánimos en Italia y amenaza con hacer temblar a Europa y sus poderes económicos. Tanto que el referéndum sobre la reforma —cuya única jornada de votación será hoy—, ha sido precedido por una campaña política en la que han pululado los golpes bajos, las promesas electorales, los escándalos, e incluso un rifirrafe de insultos semejante al de los acontecimientos más trascendentales.

Daniele Grasso

Reformar la Constitución italiana es algo que lleva planeando sobre el Parlamento desde hace, al menos, 40 años. Las últimas reformas de calado se plantearon en 2001, 2005 y 2012

Un contexto, este, que hace poco previsible el resultado de una consulta que, según algunos sondeos clandestinos (los oficiales no pueden publicarse en Italia en las dos últimas semanas anteriores al voto), se decidirá por un margen no muy amplio. Por ello, aunque lo que se espera es que Renzi pierda la consulta, esto no ha desanimado la caza que se desató —con más intensidad en la última semana— para hacerse con el voto de los indecisos. Esto considerado que, según datos difundidos por el diario italiano ‘La Stampa’, estos alcanzarían la estratosférica cifra del 20% del total de los llamados a ejercer su derecho. Algo que incluso ha llevado a que algunas casas de apuestas a realizar apuestas sobre el mismo. 

“No sabía qué votar, pero votaré ‘sí’, pues no me ha gustado que tantas personalidades de distintos bandos, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, la hayan hostigado. Lo he decidido ahora”, explicaba un elector de 41 años, Davide Santoni, pocas horas antes del plebiscito. “Además, el antiguo primer ministro, el centroderechista Silvio Berlusconi habló demasiado”, añadía. “Finalmente he decidido que apoyaré a Renzi. Creo que sirve que cambiemos”, observaba Andrea Pellegrini, de 38 años. “Decidí votar ‘sí’ pues Europa ya tiene muchos problemas y no hace falta que caiga otro Gobierno”, reflexionó, por su parte, Irene Caselli, una periodista italiana residente en el extranjero que votó por correo postal. Tradicionalmente, los votantes italianos en el extranjero votan a favor del bando más progresista. 

Según datos difundidos por el diario italiano ‘La Stampa’, los indecisos supondrían el 20% del total de los llamados a ejercer su derecho a voto

Sin embargo, entre los votantes —cada vez más numerosos—mayormente alejados de los debates políticos o afiliados a partidos que se presentan como antisistema, como Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la Liga Norte, de poco han servido incluso los anuncios de esta semana de Renzi. Como sus promesas de bajar los impuestos y subir las pensiones. “No, no votaré por él (Renzi)”, afirmó Antonella Bressi, habitante de la sureña Calabria, la región cuna de la mafia calabresa de la Ndrangheta donde construirse un futuro es a menudo una tarea casi imposible para los más jóvenes. “Es una reforma mal hecha”, dijo, por su parte, Enrica Morandi, una habitante de Bolonia de 55 años.

Ernesto Torrico

Una carta dirigida a los expatriados para que votaran sí contenía una errata en la url de la plataforma, lo que aprovechó la plataforma del no para redirigirse el tráfico hacia su propia web

“No votaré a favor de un primer ministro que yo no he votado”, agregó Bressi, en referencia al hecho de que Renzi asumió en 2013 tras un breve gobierno provisional surgido gracias a un inesperado pacto que el PD realizó en ese entonces con algunas formaciones de derecha. Más aún, otro aspecto son los muchos que desconocen parcial o completamente el contenido de la reforma, o que la consideran poco importante para su vida y no acudirán a votar.

De ahí que los últimos golpes de Renzi y del cómico Beppe Grillo, el líder del M5S, tuvieran lugar en escenarios claves para las aspiraciones de ambos líderes: ciudades fundamentales para el mensaje que deseaban enviar. El líder del Partido Democrático eligió Florencia, la ciudad del cual fue alcalde y donde se forjó y empezó su escalada hacia el poder y el Palazzo Chigi (la sede del Gobierno de Italia), lo que conllevó a una renovación, hacia posiciones más centristas y liberales, de su partido.

El líder del M5S, Beppe Grillo, durante un discurso. (Reuters)El líder del M5S, Beppe Grillo, durante un discurso. (Reuters)

El acto progresista tuvo su cúspide con las propias palabras, en solitario, de Renzi, quien invitó a los electores a votar a favor del ‘sí’ para permitir que el país se modernice y que una eventual derrota suya en el referéndum no culmine en el caos político y el derrumbe económico de Italia. “Amigos, hay tantas personas con preocupaciones y que buscan entender, son muchísimos los indecisos; hay que ir a buscarlos uno a uno”, afirmó el mandatario italiano. “Nosotros somos aquellos que hacen propuestas, no aquellos que le dicen ‘no’ a todo. Yo creo que ganaremos”, añadió. 

¿Un país dividido en dos?

En cambio, Grillo apostó por Turín, la ciudad más importante del país conquistada por el M5S, donde gobierna la alcaldesa Chiara Appendino, quien es hoy la política mejor vista del movimiento. Y desde allí sugirió —por primera vez tras el escándalo de las firmas falsas que golpeó en los últimos días al M5S— que los juegos aún estén abiertos y exista la posibilidad de que gane el ‘sí’ (y por tanto Renzi). Pero igualmente el cómico no desperdició la ocasión para subrayar la increíble polarización que el evento produjo entre los ciudadanos italianos. “Perdamos o ganemos es lo mismo, ahora ya este país está dividido en dos”, dijo Grillo, quien durante la larga campaña electoral llegó a decir que los favorables a la reforma eran “asesinos en serie”. 

La secretaria de una mesa electoral muestra una papeleta electoral para el referéndum. (EFE)La secretaria de una mesa electoral muestra una papeleta electoral para el referéndum. (EFE)

“Hablé con dos constitucionalistas de 70 años, uno a favor del ‘no’ y otro a favor del ‘sí’. No se podían poner de acuerdo. ¡Imagínese la gente común! Nos encontramos casi en un bloqueo mental, una situación neurogastrológica”, concluyó Grillo, usando su usual creatividad verbal. Esto, en un escenario corroborado incluso por la bolsa de Milán la cual, ante la difícil previsión sobre el resultado final, cerró el viernes con una ligerísima caída (-0.07%). “El problema es que el PD no es un partido, es un banco”, reflexionó, Alessandro Di Battista, uno de los jóvenes políticos con más visibilidad en el PD.

Renzi invitó a los electores a votar a favor del ‘sí’ para permitir que el país se modernice y que una eventual derrota no culmine en el caos político

Así y todo, de acuerdo con varios analistas, sea cual fuere el resultado, la consulta alterará el rostro político de Italia y de Europa. Pues si Renzi sale ganador, esto lo reforzará dentro y fuera del país transalpino, en momentos en los que la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha jugado a favor de que Italia tenga un mayor protagonismo en ese club. Mientras que si lo pierde, lo que insidia es una tormenta económica sobre el país, a raíz de la anunciada renuncia de Renzi a su cargo. “Si Renzi pierde, creo que presentará su dimisión ante el presidente de la República (Sergio Mattarella)”, confirmó el ministro de Infraestructuras, Graziano del Rio, poco antes de la consulta.

Dicho esto, no son pocos los que, en particular en los últimos días, han alimentado también una nueva hipótesis: que, si Renzi pierde por un margen muy estrecho, podría presentar su dimisión pero el presidente italiano se la rechazaría, dando vida a un nuevo Gobierno siempre liderado por él. Algo que, sin lugar a dudas, provocará más polémicas. E inestabilidad. 

Fuente: ElConfidencial.com