Una pequeña piedra puede arruinar la venganza que Messi planeó contra River

19.12.2015 – 05:00 H. Un cólico nefrítico, una pequeña piedra, puede dejar a Leo Messi fuera de la final del Mundial de Clubes y arruinar de paso su ...

19.12.201505:00 H.

Un cólico nefrítico, una pequeña piedra, puede dejar a Leo Messi fuera de la final del Mundial de Clubes y arruinar de paso su venganza contra River Plate. Venganza, sí. El crack azulgrana le tiene tirria al equipo argentino y se la tiene guardada desde hace tiempo. Exactamente desde que tenía 12 años y River rechazó su fichaje al no querer costearle el tratamiento hormonal que necesitaba y que costaba 900 dólares al mes. Tras la negativa del club bonaerense, Leo viajó a Barcelona con su padre y el resto es historia, pero el jugador no ha olvidado la afrenta.

Messi jugaba en las categorías inferiores de Newells y se desplazó desde su Rosario natal a Buenos Aires para hacer una prueba con River. Desde los 10 años, todas las noches se inyectaba él mismo en una pierna el tratamiento hormonal que resultaba muy caro para una familia modesta como la suya. A pesar de maravillar a Eduardo Abrahamiam, el entrenador de las categorías inferiores, no llegó a un acuerdo con el club millonario porque su padre Jorge puso como condición que le costearan el tratamiento y River se negó. El delantero ficharía después por el Barça y en su camino nunca se ha vuelto a cruzar el club argentino. Mañana es la primera oportunidad que tiene Leo para vengarse, pero nadie, ni él mismo, sabe si podrá jugar debido al cólico nefrítico.

El Barcelona no ha ofrecido información sobre el estado del jugador, que ayer tampoco pudo entrenarse. Se sabe que fue al hospital de Yokohama para realizarse una ecografía y que ha recibido tratamiento para paliar el fuerte dolor que sufre, pero aún no ha podido expulsar la piedra que le ha causado el cólico. De ello depende que pueda estar disponible para disputar mañana una final que el argentino tiene unas ganas tremendas de jugar y con la que lleva soñando desde hace años. 

El que sí llegará a tiempo es Neymar, que este viernes se entrenó con el fisioterapeuta Juanjo Brau delante de las cámaras y los periodistas y dejó claro en el circuito físico que le prepararon que está recuperado. El brasileño se lesionó el día antes del partido ante el Bayer Leverkusen en el adductor de su pierna izquierda y mañana se cumplirán diez días, por lo que si juega tiene riesgo de recaída, pero Neymar, igual que Messi, tiene un interés especial en disputar la final. 

Una pequeña piedra puede arruinar la venganza que Messi planeó contra River

En 2011, el delantero era la estrella del Santos al que el Barça de Guardiola arrolló en la final disputada también en Yokohama por 4-0. Aquel partido está considerado como la obra maestra de la etapa del técnico en el Barcelona y Neymar salió como un alma en pena por la zona mixta tras el encuentro reconociendo la superioridad azulgrana. Para los jugadores sudamericanos la final del Mundial de Clubes -antes Intercontinental- tiene una gran importancia y el brasileño solamente ha podido disputar una en su carrera, la del 2011, por lo que ahora está motivadísimo. Después de ver cómo se entrenó ayer, hay pocas dudas de que estará sobre el terreno de juego ante River.

El otro integrante del tridente, Luis Suárez, es el único que llegará en perfectas condiciones al encuentro después del triplete que consiguió en la semifinal ante el Guangzhou. El uruguayo ha marcado ya 22 goles en lo que llevamos de temporada y está a tres tantos de igualar los 25 que logró en total la temporada pasada… Y sólo estamos en diciembre. Suárez admitió la ilusión con la que vive las horas previas a la final. “Es muy especial para mí, igual que para todos los jugadores sudamericanos. Me acuerdo cuando era niño y me levantaba de la cama para poder ver las finales por televisión. Poder jugar una ahora es un sueño hecho realidad”, declaró tras el encuentro ante el conjunto chino.

Habrá que esperar hasta el último momento para saber si Luis Enrique puede contar con el tridente, que sólo ha disputado siete partidos esta temporada debido a las lesiones de Messi y Neymar. Por ganas desde luego no será, pero el argentino es el que peor lo tiene para jugar debido a una pequeña piedra que le está amargando una venganza que lleva cocinando desde que tenía 12 años.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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